Análisis

Miguel Manzanera: Hospital inglés acelera la muerte de Alfie

Alfie Evans

La noticia de la muerte acelerada del niño Alfie, aquejado de una enfermedad misteriosa, en un hospital de Liverpool ha acaparado durante la última semana de abril 2018 la atención mundial de los medios de comunicación que han seguido paso a paso la enfermedad de Alfie quien habría cumplido dos años de vida el próximo mes de mayo.

El niño ingresó en el hospital Alder Hey de Liverpool a finales de 2016, aquejado de una enfermedad grave, no del todo identificada, y nunca volvió a salir de él. Estaba mantenido por una doble sonda para la respiración y para la alimentación. Pero la semana pasada los médicos decidieron suspender el tratamiento apoyándose en la opinión de jueces, escudados en el “best interest” (mejor interés) del niño, utilizado en este y otros casos para acelerar la muerte a estos niños enfermos,

Por eso la decisión del hospital Alder Hey puede calificarse en términos bioéticos como “eutanasia” (muerte acelerada) o incluso como “cacotanasia” (mala muerte) ya que la institución hospitalaria ha buscado su propio  “mejor interés”. Según las normas inglesas el hospital debería hacerse cargo del cuidado del niño al cumplir los dos años el próximo mes de mayo.

El hospital tras la muerte del bebé ha emitido un comunicado, donde expresa sus sinceras condolencias a la familia de Alfie y sus propios sentimientos de dolor y ruega que se respete su privacidad y la de los empleados del hospital. Sin embargo fue esa institución quien llevó el caso Alfie a los tribunales para conseguir desentubar al niño. Tampoco permitió que el niño pudiese ser trasladado a otro hospital o en último término a la casa de sus padres.

Los padres nunca se dieron por vencidos y pidieron una segunda opinión médica sobre su hijo, que en todo momento se les negó. Prestigiosos doctores pudieron acceder al niño pero siempre de incógnito y haciéndose pasar por familiares de Alfie.

Italia, con el apoyo del Papa Francisco, inició una ofensiva diplomática, concediendo al niño la nacionalidad italiana y solicitando su traslado en un avión médicamente acondicionado para ingresarlo  en el hospital infantil especializado “Bambino Gesú” de Roma. Pero, sin embargo, la justicia británica se negó a ello en otras dos ocasiones durante esta semana.

La neuróloga Matilde Leonardi, pediatra y directora del Centro de Investigación del Coma en el Instituto Neurológico “Carlo Besta” de Milán, declaró al respecto: “No estamos ante un caso de ensañamiento terapéutico (distanasia)”, que significa aplicar un tratamiento desproporcionado respecto a la situación clínica del niño”. Se trataba simplemente de acoger y cuidar al niño.

La decisión de suspender el soporte vital al niño fue tomada en contra de la voluntad de los padres que iniciaron una larga y dura batalla legal en el que el sistema británico ha funcionado como un rodillo contra una familia humilde y joven. Esta estrategia ha sido calificada como “ideológica” por médicos y especialistas de todo el mundo. En nuestra opinión se debería haber cuidado al niño dándole la atención correcta para paliar los dolores y para facilitar su vida hasta su muerte natural (“ortotanasia”).

También se ha criticado la prohibición jurídica inglesa de no permitir a los padres llevar al niño a su casa para cuidarlo con cariño hasta el deceso. La doctora Leonardi explica la diferencia que existe entre los dos sistemas sanitarios de estos países. “En el sistema sanitario italiano, cuando un niño en una situación similar que no sea ensañamiento terapéutico, lo asistiríamos incluso veinte años, aunque fuese de nacionalidad extranjera, aunque fuese inglés”. En cambio en Inglaterra es un juez quien decidió que a este niño se le debía suspender el tratamiento con una sentencia sin escuchar opiniones éticas. El caso de Alfie supone una sacudida a la conciencia de Occidente y ha dado la vuelta al mundo como ejemplo de lucha por parte de un bebé, que se ha resistido casi durante una semana a morir como querían los médicos, y de unos padres que han hecho lo posible y lo imposible para defender a su hijo ante el rodillo del Estado.

Cientos de miles de personas se han movilizado por las redes sociales, han rezado e incluso se han concentrado en la puerta del hospital Alder Hey, así como en las embajadas y consulados británicos de todo el mundo. Alfie se ha convertido en un símbolo de libertad. Su imagen bondadosa quedará como recuerdo imborrable para que estos casos las instituciones sanitarias busquen siempre salvar la vida (ortotanasia) poniendo los medios ordinarios para cuidarlo, bien sea en casas acondicionadas para enfermos (hospicios), permitiendo que los padres y familiares sigan cuidándolo. Para terminar recordemos la frase de Jesús: “Lo que hagan con uno de estos más pequeños, conmigo lo hicieron” (Mt 25, 40).

Miguel Manzanera SJ