Análisis

Miguel Manzanera: Consagración a los Sagrados Corazones de Jesús y de María

Dios de la Vida, de la Justicia y de la Misericordia,
movidos por tu Espíritu de Santidad, nos presentamos ante ti,
para renovar nuestra consagración
al Sagrado Corazón de tu amado Hijo, Señor Nuestro Jesucristo,
y al Corazón Inmaculado de la Virgen María.

Jesús, Rey de la Divina Misericordia,
aunque indignos de presentarnos ante ti, confiamos en tu infinito amor.
Perdona nuestros pecados y ayúdanos a ser fieles
en el cumplimiento de la alianza que hiciste con nosotros,
dándonos a comer en la Última Cena tu Cuerpo y tu Sangre,
rubricada en la Cruz por el Agua, la Sangre y el Espíritu de Santidad
que brotaron de tu Corazón abierto.

Hacemos esta consagración mediante la Santísima Virgen María,
a quien Tú, como el Nuevo Adán, constituiste como la Nueva Eva.
Ella con su Inmaculado Corazón, traspasado de dolor al pie de la cruz,
aceptó ser la Madre de tu Iglesia, de la que nosotros somos hijos.

Sagrados Corazones de Jesús y de María,
sabéis los momentos difíciles que atravesamos,
tanto por nuestras propias debilidades e infidelidades,
como por las graves amenazas de los enemigos de tu Reino.

No permitáis que el diablo y sus secuaces
destruyan a nuestros niños, jóvenes, mujeres y ancianos.
Fortaleced nuestras familias para que vivan unidas en la fe.
Protegednos y guardadnos de todo peligro.

Os ofrecemos nuestras vidas y anhelos,
nuestras familias y comunidades,
nuestros hijos en el seno materno, nuestros niños y jóvenes,
nuestros padres, madres y abuelos.

Que todas las personas en edad laboral
tengan un trabajo digno y justamente remunerado.
Haz que trabajemos para que nadie carezca de pan, sustento y hogar.

También os consagramos a las personas enfermas,
discapacitadas o ancianas para que sean tratadas con toda dignidad.
Ayúdanos a erradicar la corrupción, el tráfico y consumo de drogas,
el alcoholismo, la violencia y abuso sexual,
los abortos, infanticidios, feminicidios
y todos los crímenes contra la vida y la dignidad humana.

Proteged nuestra tierra para que sea un hogar acogedor y generoso
con sus plantas flores y frutos, animales, peces y pájaros,
bosques, ríos y lagunas, agua y aire limpios.
Queremos que seáis el centro de nuestras vidas,
de nuestras familias, de nuestra sociedad y de nuestra Iglesia.

Ayudadnos a trabajar con valentía y alegría
en la extensión del Reino de justicia y misericordia, de fraternidad y paz.
Nos comprometemos a renovar nuestra comunión en la Iglesia
a intensificar nuestra vida espiritual y sacramental
compartiendo el Pan de la Palabra y el Pan de la Vida.

AMEN.