Análisis

MI NIÑO DIOS HABLA

Me encontraba apretujando mi magín buscando nuevos caminos para conseguir más dinero para comprar regalos con destino a mis nietos que –por instrucciones mías– escribieron cartas al Niño Dios pidiéndole regalos, cuando de pronto irrumpió en mi escritorio uno de ellos y me dijo a gritos: “¡¡¡Abuelo, abuelito, el Niño que colocamos en el pesebre está hablando y no le puedo entender lo que dice!!!”.

Pensando en las maravillas de la imaginación infantil, dije a mi nieto acariciándole la cabeza: Claro que nuestro Niño Dios que colocamos en el pesebre habla, al igual que muchas muñecas que hemos visto en las tiendas hablan y dicen papá y mamá, algunas avisan cuando quieren hacer pis. El nieto no encontró satisfactoria a mi respuesta y me replicó: “Pero este nuestro Niño Dios no habla como las muñecas, sino que habla de corrido, como las personas mayores…”

Me acerqué al pesebre hogareño y tomando la imagen del Niño le pregunté si era verdad lo que decía uno de mis nietos: que le había escuchado hablar de corrido cual si fuera una persona mayor.

El Niño Dios sonrió y me dijo al comenzar nuestra conversación: No te olvides, Paulovich que yo siempre hablé como una persona mayor porque soy más viejo que todos los hombres, porque soy eterno y existo antes de que el tiempo existiera. Mis biógrafos que son los cuatro evangelistas ya escribieron que cuando yo era un niño ya hablaba como grande, y buen susto causé a mis padres cuando un día me extravié y me hallaron conversando con los doctores de la ley que custodiaban el Templo de Jerusalén.

Mis nietos y sus amiguitos que no comprendían los alcances de nuestra charla interrumpieron nuestro diálogo para preguntarme con curiosidad y asombro qué me decía nuestro Niño Dios desde su pesebre y tuve que hacerles callar diciéndoles.

El Niño Dios me está diciendo que nacerá en nuestro pesebre a las 12:00 de la noche del sábado 24 de diciembre y que está feliz de nacer en muchas casas de Bolivia siempre que lo recibamos con amor hacia todos nuestros hermanos…

El más pícaro de mis nietos me preguntó si el Niño Dios nacería también en la casa del presidente Evo, respondiéndole: Yo creo que sí, aunque muchas veces ha preferido marcharse al Chapare donde viven sus amigos más íntimos. Sin embargo, a lo mejor aparece celebrando la Navidad con su familia.

Cuando mis nietos se tranquilizaron y no me hicieron más preguntas, volví a tomar la imagen del Niño Dios en mis manos y quise seguir escuchando sus palabras, pero él se había dormido en su pesebre y la Virgen María me pidió que no lo despertara porque seguramente se hallaba soñando con los millones de niños pobres que viven en Bolivia y que no figuran en las estadísticas de los ministerios ni de la Cepal, ni de las NNUU.