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Luchemos y busquemos siempre la unidad y la paz con humildad: Mons. Leigue

El hombre humilde nunca deja pasar lo que no está bien, afronta y denuncia lo malo

 

Cuanta más autoridad tengas, más humilde debes ser

 

Muchas autoridades piensan que están para hacer y deshacer personas

 

Lo contrario de la humildad es el orgullo y el orgulloso siempre va a querer estar por encima de todos

 

La Iglesia tiene asilos de ancianos abandonados, niños de la calle o adictos a las drogas, se ha hecho cargo de ellos

 

Hay personas utilizan a los pobres como escalera

 

Como personas de fe no podemos sentirnos más que los demás, un título no me pone por encima de los demás

 

Dejemos de lado la soberbia, el orgullo para poder hablar con los demás

 

Para ser felices hay que estar bien con todos

 

 
Homilía de Mons. René Leigue Césari
Arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Cruz
28 de agosto de 2022

Saludos cordiales a todos los presentes y a todos los que nos siguen a través de las redes sociales y de los medios de comunicación, especialmente a los enfermos, a ellos podemos llegar en su lecho, muchos de ellos no pueden salir de casa, un saludo a todos ellos.

El hombre humilde nunca deja pasar lo que no está bien, afronta y denuncia lo malo.

Hoy las lecturas nos hablan de dos temas importantes; la humildad y los pobres, dos temas que nunca pasan de moda y nunca lo van a hacer, porque es importante en la vida de cada uno de nosotros. La primera lectura del Eclesiástico nos dice; “cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor  de Dios”, que importante es ser humilde, y la humildad muchas veces la confundimos con aquellas personas de la calle, la persona que no está arreglada, una persona que siempre hace lo que se le dice sin decir nada, no es esa la humildad, Jesús mismo decía: un hombre humilde se dice en la lectura, pero Jesús nunca dejó pasar lo malo, Él lo ha afrontado y lo ha denunciado y en todo lo que Él hacía iba denunciando lo que no estaba bien.

Una persona humilde tiene defectos, pero también tiene virtudes

Entonces una persona humilde es aquella que reconoce sus debilidades, pero también sus virtudes, una persona humilde es aquella que a pesar de las dificultades y los problemas que tiene y a pesar de que tantas veces es rechazada por su personalidad, a pesar de todo eso no guarda rencor, porque siempre se está mirando así mismo, y a lo mejor esa persona dice; si yo tengo defectos, también tengo virtudes y lo mismo el otro, si tiene su manera de ser, tiene sus defectos, también tiene sus virtudes, entonces el humilde dirá, yo quien soy, para reprochar a alguien  que se ha equivoca, le puedo hacer notar sus errores, sí, le puedo hacer notar que las cosas no son como piensa, como lo hace o como lo dice, pero no soy quién para guardar rencor contra esta personas, no soy quién para rechazar a esta persona, y no soy quién para no hablar con ella, a pesar de las dificultades que tiene.

Una persona humilde siempre está mirando en el otro, que es una persona que se equivocó, pero también tiene derecho nuevamente a levantarse de su equivocación, a reconocer sus errores, siempre una persona humilde está mirando en eso, si una persona tiene una oportunidad, y si se equivocó, todos somos humanos, pero espera que esa persona empiece de nuevo.

Cuanto más autoridad tengas, más humilde debes ser

La humildad va por ahí, la humildad también va en que, si tiene una responsabilidad alguna autoridad, no es para sentirse por encima de todos, eso es lo que dice la lectura: “cuanto más grande seas, es decir cuanta más autoridad tengas más humilde debes ser”, y esto lo tenemos que tener claro nosotros, porque una autoridad ¿para qué está? Está para servir, y para servir a todos, no solamente a unos cuantos.

Muchas autoridades piensan que están para hacer y deshacer personas

Una autoridad está para escuchar a todos, no solo para aquellos que lo pusieron en ese lugar, y de eso muchas veces estamos equivocando el camino, o muchas autoridades equivocan el camino, piensan que el estar en ese lugar  donde están, es para hacer y deshacer con las personas, para atropellar a todos, se equivocan, y es por eso que muchas veces pierden la autoridad y el respeto, pero nosotros tenemos que ser conscientes de eso, donde sea y cualquier responsabilidad que tengamos, estamos para servir, eso también no los ha dicho Jesús: “Yo he venido para servir y no para ser servido” y eso vemos en el Evangelio, que es lo que ha hecho Jesús, si bien Jesús ha enfrentado muchas situaciones  difíciles, tantos problemas, pero siempre ha estado atento con todos, siempre ha escuchado a todos y hasta aquella persona que también le hicieron el mal de alguna manera, Jesús nos muestra que sí es posible  hacer el bien, a aquellas personas que nos han hecho el mal.

Lo contrario de la humildad es el orgullo y el orgulloso siempre va a querer estar por encima de todos

Que sacamos nosotros por ejemplo con guardar rencor, que sacamos con tener envidia, que sacamos con esas ansias de venganza, no sacamos nada, ¿qué ganamos? Nada, muchas veces nos ganamos más enemigos y tenemos que buscar algo que se gane a esa persona rencorosa, esa persona que siempre está mirando mal a los demás, si tiene que ganar algo, podríamos decir, se gana más enemigos, y eso lo vemos en la realidad. El Señor dice: “hay que ser humildes en todo sentido”, hay que tener en cuenta a la otra persona, no rechazarla, no piensa igual que yo, no es motivo de rechazo, no dice las cosas que Yo quiero escuchar, no es motivo que yo no pueda hablar con ella. Todos tenemos que pensar, porque de una u otra manera tenemos responsabilidad, cada uno donde está, entonces hoy el Señor nos dice: “sean humildes, sean sencillos, sean personas acogedoras, sean personas que estén siempre abiertas al diálogo, no se encierren en sí mismo”, lo contrario de la humildad es el orgullo, y la persona orgullosa, siempre va querer estar por encima de todos y siempre va pensar ser el mejor, o la mejor persona y si está donde está, muchas veces no lo ve porque alguien confió o le tuvo confianza para ponerlo donde está, como autoridad. Sino siente que, por su sabiduría, por lo que sabe y por tantas cosas es que está ahí. O sea, la persona humilde tiene que pensar siempre: “si yo estoy donde estoy, es porque alguien ha confiado en mí, para poder servirlo, no para servirme de ellos”

Cuando invites invita a los pobres, lisiados, paralíticos, ciegos de las que nadie se acuerde

La otra parte que nos habla hoy pues en el Evangelio, es sobre los pobres. ¿Qué dice el evangelio? Si te invitan a un banquete, no busquen los primeros puestos porque puede ser que alguien más importante puede pasar ese lugar a donde estás y tu quedas mal, pero la otra parte es al contario: Cuando invites a una cena o algún banquete, ¿a quiénes tienes que invitar? O ¿qué es lo que hacemos nosotros? Por ejemplo, cuando se prepara una cena ¿a quién se invita? a los conocidos. O como dice el evangelio a alguien que sabe que en el futuro te puede invitar también a ti, a esa persona les invitan, sin embargo, la propuesta que hace Jesús aquí bien lo dice: Cuando invites a una cena o a cualquier comida que sea, incluso nos dice nos dice no invites ni a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos. O sea que ellos también algún momento te van a invitar a ti, por lo tanto -dice Jesús- cuando invites a un banquete, invites a los pobres, a los lisiados a los paralíticos, a los ciegos y a todas las personas de las que nadie se acuerda de ellos.

Si invitas a quien en algún momento te invite a ti, no tiene ningún mérito

¿Será que hemos hecho alguna vez eso? Ustedes aquí presentes ¿han hecho eso alguna vez? Sin embargo, el Señor nos dice esto: Si Invitas a una persona conocida y que sabes que tiene la posibilidad de que algún momento te invite a ti, no tiene ningún mérito. Sin embargo, si invitas a estas personas desechadas o descartables como dice el Papa, que nadie los tiene en cuenta, feliz de ti serás cuando hagas eso porque ellos no tienen cómo retribuirte y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos.

La Iglesia siempre ha luchado por los pobres y siempre lo va a seguir haciendo

El señor siempre nos está hablando de los pobres, de aquellas personas que no tienen quién se acuerde de ellos, especialmente las personas de la calle y la Iglesia siempre ha luchado por ellos y siempre lo va a seguir haciendo, porque es algo que el señor nos da ese mandato, hagan, trabajen por ellos, trabajen por los pobres, la Iglesia eso es lo que hace, prueba de eso es que tantas personas de buena voluntad que creen en Dios y que tienen la posibilidad de hacerlo, están con ellos.

La Iglesia tiene asilos de ancianos abandonados, niños de la calle o adictos a las drogas, se ha hecho cargo de ellos

También de parte de la Iglesia tenemos los asilos de ancianos por ejemplo que tantas personas mayores que han sido abandonados por sus hijos, entonces la Iglesia se hace cargo de ellos, tantos niños de la calle, muchos abandonados, muchos metidos en la droga, en cualquier otro vicio, la Iglesia se ha hecho cargo de ellos. Entonces es un mandato que nos da el Señor, por lo tanto nosotros como personas creyentes también estamos llamados a eso.

Hay personas utilizan a los pobres como escalera

Es un gran error pensar de aprovecharnos de ellos como muchos lo hacen, hablan de los pobres, pero no para servirlos, no para ayudarlos, no para sacarlos de la pobreza en muchos casos, sino para aprovecharse de ellos, ¿que triste no? Que triste que hay personas que se aprovechan de los pobres, muchas veces los utilizan como escaleras a ellos, tantas cosas les ofrecen y va la hora de la verdad, no les llega nada.  Pero sí, los pobres con esa necesidad que tienen y que han creído en la palabra de esa persona que le ha ofrecido tantas cosas, le han apoyado y después les han dado la espalda.

Como personas de fe no podemos sentirnos más que los demás, un título no me pone por encima de los demás

Que triste esto pero es una realidad, es una realidad que vemos en nuestra sociedad, nosotros como personas de fe como personas que creemos en Dios no tenemos que caer en eso, no tenemos que sentirnos más que los demás porque todos somos personas, todos somos humanos, quizá la diferencia está en que uno ha tenido la oportunidad de tener un estudio, ha tenido la posibilidad de hacerlo, otros no, pero eso no significa de que porque tengo un estudio, porque tengo un título me voy a sentir por encima de los demás.

El Señor nos dice: sean personas humildes que escuchen y dialoguen con todos

Ahí también cometemos un error, sacar un título, o tener la posibilidad de estudiar ¿para qué lo hacen? En el estudio lo hacen pensando para poder ayudar a otros, pero a veces se olvidan una vez que tienen el título, se aprovechan también de los demás. Hoy el Señor nos llama que pensemos cómo estamos nosotros, como personas, como cristianos, como personas de fe, ¿qué estamos haciendo? ¿Nos estamos dejando llevar por el orgullo? ¿Estamos cayendo en eso de sentirnos por encima de los demás? O estamos haciendo lo que el Señor nos dice: Ser personas humildes que escuchen y dialoguen con todos.

Dejemos de lado la soberbia, el orgullo para poder hablar con los demás

Por más que no piense igual que yo, pero es una persona a la cual hay que atenderla pidámosle al Señor para que nos de esa capacidad, esa virtud que es tan importante hoy en día: la humildad y dejemos de lado el orgullo, dejemos de lado la soberbia, dejemos de lado todo aquello que nos impide o tenemos como barrera para poder hablar con los demás, dejemos de lado todo esto. No nos ayuda en nada, más bien cada vez nos alejamos de los demás, cada vez tenemos más enemigos, cada vez hay más violencia porque a veces se promueve esto.

Luchemos y busquemos siempre la unidad y la paz con humildad

Luchemos y busquemos siempre la unidad y la paz y para conseguir esto pues tenemos que ser sinceros con nosotros mismos y con los demás. La humildad a eso tiene que llevarnos también a ser sinceros, a no mentir, a hacer siempre las cosas como son, como el Señor quiere que las hagamos, ser sincero con uno mismo y con los demás.

Para ser felices hay que estar bien con todos

Que el Señor nos acompañe, nos de esa fortaleza para poder ser así y de esa manera tengamos también una sociedad en la cual todos nos podamos mirar la cara, siempre con una sonrisa, a lo mejor no para mirarnos mal. Si hay paz hay unidad, si uno reconoce su orgullo y vuelve a esto que nos dice el Señor: ser humilde, seremos felices y creo que todos eso lo queremos nosotros, ser felices en esta vida y para ser felices hay que estar bien con todos.

Que así sea.