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Los últimos días de Mons. Rosat fueron el reflejo de una vida entregada a su pueblo y a Dios

Compartimos estas líneas que su autor hizo llegar hasta la redacción de Infodecom, una persona muy cercana a Mons. Rosat  que lo acompañó en sus últimos días y que ha querido dejar este importante testimonio de entrega y servicio de mons. Adalberto al pueblo aiquileño, cochabambino y boliviano.

No hay palabras para expresar …. La partida de nuestro querido Pastor, Padre y Amigo, Mons. Adalberto Rosat , ofm., y pensar que ya no lo volveremos a ver…pero Dios nunca se equivoca le tenía una mejor misión allá con Él, lo necesitaba junto a Él, para interceder por todos nosotros, y no cabe duda que el Cielo lo recibió con aplausos, junto a nuestra Madre la Virgen de Candelaria, a quien tanto amaba.

Mons. Adalberto ; en estos últimos tiempos vivía agradecido con Dios por el Don de la Vida, con una serenidad completa en espera de la Hermana Muerte, cada noche repetía, “como quisiera que Dios me llamará a su presencia mientras duermo”, últimamente estaba muy cansado y ya no celebraba la Santa Misa de pie, sino siempre sentado. Sus actividades iban disminuyendo, pasaba el mayor tiempo descansando, pero su fidelidad era más fuerte que todo, todos los días a las 7.30 de la mañana celebraba la Santa Misa en la capilla de la Casa Guadalupe con la participación de las Hnas. Mjes. de la Comunidad, y si hubiera algún Sacerdote de paso concelebraba con él. No dejaba de rezar la hora de la Misericordia, y el rezo del Santo Rosario en los cuatro momentos del día que deambulaba, completando así la Corona a nuestra amada Madre, La Virgen María.

https://scontent-a.xx.fbcdn.net/hphotos-xap1/v/t1.0-9/10959769_10153138743767033_4890622089855201238_n.jpg?oh=cc6ee5860b13abd43b3701a54a924933&oe=55667478Su sentido de colaboración y agradecimiento para con todos los que le acompañaban y visitaban eran constantes, acompañados siempre de su bendición.

Su salud fue siempre muy delicada por su problema cardiaco, trombótico o de circulación; presentaba un problema oncológico a nivel de la vejiga, y su parkinson a nivel superior; estuvo siempre atendido y tratado por sus especialistas según su necesidad. Empezó a decaer en forma rápida y severa ayer [30 de enero 2015] luego de mediodía por una insuficiencia cardiaca, con la presencia   de dos desmayos, luego de una revisión médica, lo evaluaron diagnosticándole una insuficiencia cardiaca, y por lo tanto necesitaban realizarle varios estudios clínicos, pero a pesar que la ambulancia y médico de la Clínica Lourdes se hicieron presente para su traslado. Mons. Adalberto consciente y sereno decidió no internarse sino quedarse en su casa que es el lugar mejor por si le llamaba la Hermana Muerte.

Era tan grande su Confianza en Dios, que Luego que rezar sus oraciones de la noche, lee sus noticias de periódico, y de recibir su medicación de la noche, a las 21 Hrs. Se dispuso a dormir, mandó a dormir a las Hermanas que lo acompañaban, nos quedamos las hermanas haciendo turno, para velar el sueño de Mons. Adalberto. Luego a las 4.30 de la madrugada presentó problemas para respirar, ocasionándole un paro respiratorio y falleciendo a las 4.45 aproximadamente.

La autenticidad de su vida Sacerdotal y Episcopal, es un modelo a seguir para cada uno de nosotros, hasta sus últimos 81 años celebrado con mucha alegría, nunca perdió el entusiasmo de amar a Dios y a los hermanos. Su vida ejemplar e intelectual siempre fue de ayuda a los demás, con un servicio desinteresado para sí, pero rico en frutos de vida Eterna.

Ahora, todos nosotros acudimos a su intercesión para que nos siga acompañando en nuestro camino terrenal, hasta que al final de nuestra vida podamos reunirnos con él en la presencia de Dios Nuestro Señor y la compañía de Nuestra Santísima Madre de Guadalupe