Análisis

LOS MEDIOS DE LA OPOSICIÓN

El Gobierno no pierde la oportunidad para señalar que los medios de comunicación “son su mejor oposición”. Antes era sólo el Presidente, ahora se suman el Vice y la Ministra de Comunicación, que no dejan de expresar su preocupación porque los medios no contribuyen en este proceso de cambio que vive el país.

Los medios de comunicación, por cierto, no son homogéneos. No responden a una misma línea editorial ni a una misma ideología, cada medio tiene su propia particularidad. La Dirección General de Telecomunicaciones (1995) clasificaba a los medios como privados/comerciales y medios educativos/culturales y en esa lógica se movían incluso los medios del Estado.

En la experiencia comunicacional, existen medios comerciales cuya lógica es el lucro, es decir, generar ganancias —lo cual es muy legítimo— para solventar sus propios gastos de producción y sostenimiento del medio. No hay por dónde perderse, además la ley lo permite, no están fuera de lugar.

Existen medios de comunicación confesionales, de la Iglesia Católica y de las Iglesias Evangélicas, que tienen otra lógica de trabajo y que buscan con prioridad la difusión del Evangelio desde los valores cristianos, sin prescindir de la información que es también parte vital de su actividad informativa.

Otros medios son de los trabajadores, mineros, gremiales, campesinos, de Organizaciones No Gubernamentales —principalmente radiales— que buscan la reivindicación social, política y económica de sus afiliados, tienen mucha tradición en cuanto a la democratización de la palabra y de generar procesos de comunicación participativa en regiones donde no llega la “gran prensa”.

Pero además, están los medios del Gobierno, Canal estatal, Periódico Cambio, Agencia Boliviana de Información (ABI), Radio Illimani y la Red Patria Nueva, que también tiene una práctica comunicacional progubernamental por su identificación con el Gobierno, haciendo el papel de voceros gubernamentales, y esa práctica no es de ahora, siempre fue así, incluso en la dictadura militar y al parecer nadie los cuestiona.

Independientemente de la propiedad y del proceso de funcionamiento, los medios de comunicación responden a los intereses de cada medio, a su contexto social, político, cultural, religioso y económico, y no es correcto juzgar como los hacen nuestros mandatarios, solo porque ese accionar no responde a sus intereses gubernamentales, responde al derecho de información y el derecho de comunicación que tiene la población boliviana para estar bien informada en concordancia con los artículos 106 y 107 de la Constitución Política del Estado

Que los medios publiquen los conflictos permanentemente irresueltos por falta de previsiones de las autoridades es otro problema. Los medios no pueden prescindir de esa difusión, porque son esos hechos los que marcan la agenda informativa. Se requiere sensatez y un mínimo de respeto con los medios y los periodistas.