Internacional

Los jóvenes, protagonistas del día en La Candelaria

A pesar del fuerte sismo que sacudió la zona, las actividades del Santuario se desarrollaron con normalidad en la Fiesta de La Candelaria.
Algunas alteraciones menores causó en el Santuario el fuerte temblor ocurrido la tarde del miércoles, día dedicado a los jóvenes, en la Fiesta de La Candelaria. La imagen de la Virgen se trasladó con alguna anticipación hasta el altar de piedra, para evitar que los fieles ingresaran al templo ante el riesgo de posibles réplicas.

Sin embargo, la novena se desarrolló con normalidad, aunque con un pequeño retraso. Este día, los jóvenes tuvieron a su cargo el rezo del rosario de los misterios gloriosos.

“Creo en el Espíritu Santo…”

Monseñor Gaspar Quintana explicó en su catequesis los artículos referidos al Espíritu Santo, señalando que “es Él quien va a continuar la tarea de Jesús, y el poder de Dios se manifiesta en el Espíritu Santo”. Dijo que era importante “tenerlo en cuenta en nuestras vidas, toda la fuerza, la sabiduría, el poder, la capacidad de servicio de la Iglesia le vienen del Espíritu Santo”, y subrayó que “en los momentos duros el Espíritu del Señor está siempre animándonos a cada uno de nosotros y a su Iglesia”. Finalizó pidiendo a María “que nos enseñe a escuchar a su Hijo, movidos por el Espíritu, que nos va a fortalecer, animar, consolar y ayudar a ser buenos discípulos misioneros del Señor”.

El diácono permanente Luis Díaz entregó su testimonio en el servicio de la Iglesia. Él recordó el acompañamiento de sacerdotes como el P. Mariano Arroyo, y el Obispo Monseñor Fernando Ariztía, y destacó el apoyo de su familia en su camino hermoso y difícil de diaconado.

Eucaristía de los jóvenes

El rector del Santuario, P. Francisco Javier Medina, fue quien presidió la misa, acompañado de los sacerdotes P. Alejandro Castillo, P. Rodrigo Herrera, P. Juan Carlos Sánchez y P. José Luis Peñaloza. En la homilía sobre la parábola del buen sembrador, el P. Francisco Javier invitó a ser buena tierra, para ser fecundos a la acción de la semilla que es la Palabra de Dios, “viva y eficaz, pero que necesita de cada uno de nosotros para dar frutos abundantes”. En el día dedicado a la juventud, el sacerdote llamó a orar por los jóvenes, para que “escuchen y respondan al llamado del Señor, incluso consagrándose a Él, porque Jesús no vale la pena, vale la vida”. Y los adultos tienen la tarea de ser “testimonio del servicio y la alegría del evangelio, por eso la comunidad también es responsable de dar ejemplo de ser Iglesia servidora, al estilo de Jesús”, dijo.

En el ofertorio se presentaron al altar la cruz misionera y el Evangelio de los jóvenes junto al pan y al vino.

Toda la jornada estuvo animada por el grupo musical Cristo Joven.