Análisis

Las Remesas Salvadoras

En días pasados iba lamentando mi mala suerte económica y financiera mientras lanzaba hondos suspiros, cada vez que me acercaba a mi comadre cochabambina, alternados con lánguidas miradas ante su total indiferencia, sin conseguir que ella reparase en mi tristeza precarnavalera.

Para aumentar mi desdicha, me enteré por la radio que el Presidente Evo preparaba sus valijas para marcharse al exterior a una reunión de presidentes no sin antes inaugurar la Feria de Alasitas, donde las cholas suspiraban ante su presencia y le obsequiaban toda clase de miniaturas que incrementaban su patrimonio.

Pero Dios es justo y amoroso y no se olvida nunca de sus ovejitas y una mañana radiante timbró mi teléfono, diciéndome Macacha que alguien me llamaba desde Alemania.

– ¿Podría comunicagme con mi sobrino que antes se llamaba Paulino Huanca…?

– Querida tía Clotilde von Karajan Quiroga, tu llamada parece ser celestial.

– Pobge sobrino mío cuánto estagás sufriendo en estos días con esos hechos de extorsión que han escandalizado al mundo y con ese bochogno de la borrachega en la Asamblea de Sucre con una cholita.

– No sigas tía porque adivino que me llamaste para algo mejor.

– Así es queguido sobrino: te envío unos euros para que pases unos carnavales más alegres.

Luego de agradecer a mi tía Clotilde me despedí chocho de la vida.  Volvió a timbrar mi teléfono y Macacha me dijo bastante fastidiada, esta vez le llaman desde Suecia.

– Querido sobrino, hablas con tu tía Restituta viuda de Batistuta, te llamo desde Estocolmo (Suecia)

– Querida tía Restituta, ¿Cómo anda tu empresa de nabos escandinabos?

– Todo marcha muy bien y acordándome que ya llegan los carnavales quiero anunciarte que te mando una remesa de Coronas Suecas, dinero que debes gastarlo como le gustaría a tu tía Restituta. Tira este dinero en nombre mío. Te besa tu tía Restituta.

Emocionado ante este cambio de mi suerte, iba a contárselo a mi comadre cochabambina, pero otra vez timbró mi teléfono y Macacha envidiosa de mi suerte me dijo agriamente: Le llama desde España su tía Conchita.

– Hablas con tu tía Conchita desde Torrelodones (España).

– Hola tía Conchita ¿cómo está usted?

– Te hablo por encargo de mi pobre sobrina que vive en Zaragoza.  Ella me pide que te haga llegar su remesa extraordinaria por Carnavales porque presume que tienes un plan sano y virtuoso para pasar estas fiestas que para mí son paganas y diabólicas, pues hemos sabido que miles de diablos salen sueltos por las calles. Dios se apiade de tu alma. Adiós.

Como dije al comienzo; Dios es grande y amoroso y no se olvida nunca de sus ovejitas.