InicioAnálisisLa Presentación del Señor en el templo. Homilía 2 de febrero 2025

La Presentación del Señor en el templo. Homilía 2 de febrero 2025

Homilía para la fiesta de la Presentación del Señor

Domingo, 2 de febrero de 2025 . Año C

Este domingo celebramos la fiesta de la Presentación del Señor y la Purificación de María. Según la tradición, en esta festividad se bendecían las velas (candelas). Debemos imaginar que, en la antigüedad, las velas eran artículos muy valiosos, ya que eran el instrumento principal para iluminar en la oscuridad.

Por ejemplo, además de iluminar los templos, en la liturgia, la luz de Cristo está simbolizada en una vela grande, a la que llamamos el «cirio pascual». Cada vez que se celebra un bautismo, el sacerdote entrega una vela encendida tomada del cirio pascual y dice al niño o niña: «Recibe la luz de Cristo».

Así es: Cristo es la luz del mundo. Estas son las palabras del anciano Simeón: «Mis ojos han visto al Salvador, él será la luz que alumbrará a todas las naciones».

Hoy estamos llamados a dejarnos iluminar por la luz de Cristo y a ser portadores de esa luz. No somos seres de las tinieblas, y aunque en nuestra vida haya dimensiones poco luminosas o incluso oscuras, debemos estar abiertos a recibir la luz de Cristo. Él nos conoce. Él sabe cómo sanar nuestras heridas y limpiar nuestro pecado.

Por otro lado, en esta fiesta, la Iglesia Católica también celebra la Jornada de la Vida Consagrada. Es un día en que las monjas, monjes y miembros de comunidades religiosas renuevan sus votos, es decir, vuelven a comprometerse y a consagrar su vida al Señor. Esto tiene su fundamento en el Evangelio, ya que el mismo Hijo de Dios fue presentado y consagrado en el templo.

Según las tradiciones religiosas de la época, todo primogénito debía ser presentado en el templo después de 40 días. Hoy se cumplen 40 días desde la Navidad. Además, según esas tradiciones y las leyes religiosas, la madre del niño debía realizar un rito de purificación, ya que al dar a luz había derramado sangre.

Imaginemos a esta joven pareja, María y José, llevando a un niño de un mes y medio al templo. Tal vez estaban un poco asustados, pues eran jóvenes y apenas estaban formando una familia. Sin embargo, a pesar de saber que el niño Jesús era especial, porque era el Hijo del Altísimo, ellos cumplieron con las leyes religiosas de su tiempo. María y José tuvieron la humildad y la obediencia de seguir las normas de la época y de esa manera Jesús es consagrado en el templo.

De la misma manera, nuestras vidas también deben ser consagradas al Señor. Consagrarse al Señor significa dedicar nuestra vida a Dios y reconocerlo como el centro de nuestra existencia.

Quizás, por nuestras circunstancias, muchos de nosotros no podamos consagrarnos a Dios de la manera en la que hacen los monjes o las monjas de clausura, o como lo hicieron Simeón y Ana. Sin embargo, podemos entregar nuestra vida a Dios diciendo: «Todo lo que soy, todo lo que tengo es tuyo. Cada paso que doy, cada decisión que tomo es en tu nombre, Señor«. Como bautizados e hijos de Dios, estamos llamados a consagrar nuestra vida a Él, a entregarnos y a decirle: «Yo te pertenezco, Jesús«.

Pidamos al Señor que sepamos consagrarnos a Él, pero también que aprendamos a esperar la salvación con alegría. Tenemos el ejemplo de estos dos ancianos, Simeón y Ana. Cada uno vivió una vida muy distinta, pero ambos nos animan y nos enseñan a mantener la esperanza y la confianza en los planes de Dios.

Es normal que en nuestras vidas enfrentemos momentos de duda. Por eso, hoy podemos inspirarnos en el ejemplo de estos dos ancianos, quienes, a pesar de su avanzada edad, tenían una esperanza joven, porque cada día vivían esperando ver la salvación.

Nosotros no sabemos cuándo, cómo ni dónde será nuestro encuentro cara a cara con nuestro Salvador. Por eso, estemos siempre preparados y abiertos a la esperanza.

Amén.

Por Ariel Beramendi

Infodecom
Infodecomhttp://www.infodecom.net
Información de la Comunidad infodecom@gmail.com desde el 2006 informando y formando
ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

Más de este autor