Análisis

LA PALABRA JUSTA Y OPORTUNA

A ti, joven campesino

Los domingos por la mañana me acompañas al Hogar Solidaridad, dependiente del Servicio Departamental de Gestión Social (SEDEGÉS). Se trata de realizar una eficaz labor pastoral junto a un grupo de seminaristas de nuestro Seminario Diocesano San Cristóbal. La media docena de jóvenes que viven en este Hogar, acompañados de su responsable, nos abren la puerta para celebrar la Eucaristía, charlar amigablemente y dar unas patadas a la pelota en la cancha.

Me parece buena idea que alguno de los chicos del internado conozca cada domingo esta realidad. El Hogar acoge difíciles historias de muchachos, lastimados por circunstancias que un día les superaron. Pajarillos de alas rotas en busca de curación.

Con los ojos abiertos al mundo que nos rodea, te animo a hacer consciente en tu ser el latido, a veces gozoso y a veces quebrado, de tantas vidas vulnerables. Para que tu camino de madurez sepa tender una mano confiada a todo aquél que reclame, tan sólo sea, una migaja de afecto.

El domingo, padrecito, le vi hablando con uno de esos muchachos. ¡Seguro que sabe aconsejarles para su bien! -me dijiste con esa sagacidad de quien observa atentamente lo que bulle en su entorno.

Como ocurre siempre, vuestros comentarios, espontáneos, me ayudan a reflexionar. Tienen la frescura del momento y ese calor que la adolescencia imprime en todo lo que experimenta. No quiero desaprovechar cualquier mínima oportunidad, surgida de vuestra natural curiosidad, para clarificar mis opciones y mejorar mis decisiones. Para ofrecer lo mejor a quien encuentro en mi camino.

No creas -te respondí-, apenas acierto a decirles algo. Intento, eso sí, escucharles con atención.

Es verdad. Me parece que el escuchar es la mejor terapia para estos chicos. Y para cuantos necesiten compartir las heridas, recientes o pasadas, que dañan su santuario interior. Creo que en nuestro medio cotidiano urgen personas “escuchadoras”, personas que sepan asumir el lamento de tantos postrados y diezmados por la vida. Escuchadores también de las pequeñas cosas que llegan del familiar, del vecino, del compañero de trabajo o del amigo en el tiempo libre.

Oídos espabilados y corazones generosos, listos para ofrecer un poco de armonía y sentido común en medio de tanto alboroto como nos envuelve. Y no dudes, querido amiguito, que yo también necesito ser escuchado. Entregar mi fragilidad a quien, atento y cariñoso, se interesa por mis límites y mis incoherencias.

Hoy nos sobran las palabras. Sobran los predicadores vanos que ofrecen su mercancía envuelta en papel de seda. Son demasiados los que intentan persuadir, quizá sin conocer la recóndita realidad de aquéllos a quienes se dirigen. Propagandistas que buscan el aplauso y la benevolencia de un público entregado. Charlatanes.

Te pido que aspires a poseer siempre la palabra justa y oportuna. La que no desprecia ni margina. La que no confunde ni desconcierta. Esa palabra que siembra concordia y que se ofrece después de mucho escuchar, mirando a los ojos de quien a ti se confíe.

Es más, piensa que estarás en el buen camino cuando no sepas qué decir. Recela de tus consejos demasiado rápidos y demasiado convencidos. Es mejor vivir las preguntas que intentar responderlas así nomás. Saborearlas, rumiarlas, contemplarlas en todos sus matices. Anotar la riqueza escondida en el misterio de nuestros interrogantes más profundos. Los que surgen de más adentro.

El tiempo, buen amigo, se encargará de manifestar poco a poco las respuestas más reveladoras.

Tú ya sabes que el Señor del Evangelio, nuestro Maestro, usó de pocas palabras. Escuchaba y sonreía. Con ternura. Lo hizo con el leproso, con la pecadora, con el discípulo, con su Madre… con los pequeñuelos que jugaban en la plaza. Palabras que pasaron desapercibidas para muchos. Pero llenas de sentido para las almas nobles, ávidas de buenas noticias. Palabras salvadoras.

Que sean así tus palabras. Capaces de calmar el ansia de felicidad de quienes te rodeen.

El próximo domingo tenemos una cita en el Hogar Solidaridad. ¿Te vienes?