Internacional

La mayoría de los obispos, a favor de una apertura hacia los divorciados y los homosexuales

Sorpresa: en estos momentos en la Iglesia católica hay más obispos progresistas que conservadores, son mayoría los están a favor de que los divorciados casados en segundas nupcias puedan recibir la comunión que los que están en contra, son mayoría los que opinan que los gays y las lesbianas deben ser acogidos en la Iglesia“con respeto y delicadeza”, evitándose “cualquier tipo de injusta discriminación”, que los que piensan al revés.

Esa es la conclusión que se extrae tras la votación ayer del documento final (la llamada ‘Relatio Synodide’) por parte de los 191 participantes en la asamblea de obispos que en las dos últimas semanas se ha reunido en el Vaticano para debatir sobre los retos de la familia. Es verdad que el texto no recoge absolutamente ningún cambio de esas dos polémicas cuestiones, que sin duda son las que han centrado la atención sobre este sínodo, ya que los tres párrafos en los que se hacía mención a ellas no han obtenido los dos tercios de votos necesarios.

Pero, por deseo expreso de Francisco y en lo que muchos interpretan como una jugada maestra del Pontífice para poner los puntos sobre las íes en la batalla entre conservadores y progresistas que ha marcado este sínodo, por primera vez en la historia se han hecho públicos los resultados del sufragio de la ‘Ralatio Synodide’. Y los datos no dejan lugar a dudas: los que están a favor de una apertura en esas dos cuestiones superan a los que apuestan por atrincherarse en sus posiciones para que no cambie nada.

El párrafo sobre la posibilidad de que los divorciados que han contraído nuevas nupcias puedan recibir el sacramento de la comunión obtuvo 104 votos a favor y 74 en contra. El texto que predica el “respeto y la delicadeza” hacia los gays logró 118 ‘placet’ y 62 ‘non placet’ en la votación electrónica que celebraron los participantes en la asamblea de obispos.

Enviado para la reflexión

Es cierto que en ninguno de los casos se alcanzaron los dos tercios de los votos exigidos para que el enunciado fuera aprobado, pero con esa aclaración ha sido incluido en el documento final, que se enviará a todas las conferencias episcopales y que servirá de base para la preparación de un segundo sínodo sobre la familia que se celebrará en 2015.

Y eso que el texto sobre los gays que se sometió a votación estabaenormemente edulcorado y descafeinado en comparación con lo que se decía en la relación publicada a mitad del sínodo, en la que se llegaba a destacar dotes y valores positivos de los homosexuales. Su rechazo al no alcanzar los dos tercios de los votos exigidos, a pesar de que realmente no iba más allá de lo que ya dice la doctrina de la Iglesia sobre los homosexuales, se interpreta como un reflejo de como los conservadores habían hecho de la cuestión su particular caballo de batalla.

La votación del documento final fue seguida por un discurso de Francisco, que recibió una fuerte ovación, en el que el Papa dio con mucha sutileza una cal y otra de arena tanto a conservadores como a progresistas. Alerto por ejemplo contra la tentación de “querer encerrarse dentro de lo que está escrito” y no dejarse soprender por Dios (el espíritu), en lo que parecía un mensaje claro hacia los conservadores. Pero también criticó la tentación del “buenismo destructivo, que en nombre de una misericordia engañosa venda las heridas sin curarlas y medicarlas antes”, en unas palabras dirigidas sin duda hacia los progresistas.