Cochabamba

LA IGLESIA EN EL TIPNIS

En seis horas, desde la ciudad de Cochabamba, estábamos presentes en Gundonovia, en el TIPNIS, encontrando a las hermanas Hijas de la Caridad que desde muchísimos años ahí trabajan y llevan dos internados. Decidimos visitarlas para hacerles sentir la estima y cercanía  de los dos obispos: el de Cochabamba y el de Trinidad. el P. David Gómez por encargo de Mons. Elías y yo por encargo de Mons. Tito Solari .

Estábamos como signo de hermandad, de cercanía con ellas y con su servicio eclesial, reforzando los enlaces de comunión con las Hermanas y con las Comunidades Cristianas del Parque. Justo unos días antes había pasado otro franciscano, P. Gregorio, que hace más de 30 años recorre periódicamente el TIPNIS acompañando el camino de las comunidades, de los catequistas y de las  Religiosas. Ahora los dos Obispos nos enviaron para subrayar una vez más la comunión con estos cristianos y la preocupación por los sufrimientos que se están generando en estas comunidades.

Desde que empezó el lío de la carretera que el Gobierno quiere hacer atravesando el parque, se está viviendo con amargura la fractura de las comunidades indígenas, las divisiones, el alejamiento de las personas entre sí; el intento de socavar las autoridades locales o de enfrentarlas con sus bases. Y la gente, los lugareños, se sienten manoseados, utilizados, enfrentados y han perdido la mirada serena y abierta.
Antes que contarnos su acuerdo o desacuerdo con la carretera, nos han transmitido la pena de verse divididos, alejados entre si. Las comunidades que antes eran unidas, hasta orgánicamente, ahora se han distanciado.

“La consulta” solo aporta motores de regalos para las canoas hechas de troncas cavadas; parabólicas para la red de celulares, unos paneles solares para corriente y algunos tanques de gasolina que funcionen como surtidores, para las comunidades y grupos que no se opongan a la carretera … más bien: que estén de acuerdo en derogar la “intangibilidad” de los recursos naturales que la Nueva Constitución Política del Estado no señala, dejando a los indígenas el derecho de aprovechar – con respeto y cuidado de la naturaleza – de los mismos recursos.
El absurdo está en una ley (ley 180) que – de propósito o por imprevisión – ha querido imponer lo que la Nueva Constitución Política del Estado no decía, cerrando así el camino carretero (como querían los indígenas) y también la posibilidad de seguir viviendo los procesos de desarrollo en sintonía con la naturaleza (como quiso el Gobierno). Ahora una parte de los pobladores tiene miedo de perder estas pequeñas ayudas para la vida concreta y práctica de la selva, después que se han comprometido en no oponerse a la carretera a cambio de proyectos de desarrollo (según lo que piensan estaba en el papel que a unos les hicieron firmar funcionarios del Gobierno, y del que no tienen copia). Esto los ha llevado a ver en los que llevan adelante la vigilia en oposición al proyecto carretero, una fuente de posibles amenazas y como enemigos de las ventajas que ya casi tienen.

Qué pena esta división y este enfrentamiento entre estos hermanos!

Si antenas, motores y gasolina son para el desarrollo (y son adquiridos con fondos públicos) entonces ¿no tienen que ser para todos los ciudadanos de este territorio? ¿No son un derecho para todos? ¿Por qué tienen que ser ofrecidos a cambio de no hacer oposición a un proyecto carretero?

Los indígenas contrarios a la carretera (por cierto) nos decían: porqué apoyar una carretera que pasará a seis días de camino a pié de nuestra comunidad? ¡Encima arruinando la selva! ¡Nuestras carreteras son los ríos! Que nos ayuden en mantenerlos!
Mirando al mapa del Parque, ellos daban crédito a la propuesta de camino de los ingenieros de Cochabamba, que bordeando externamente a la zona protegida en dirección este, pasaría sobre pampa más sólida que no por los curichales del Parque, y más cerca de las comunidades. “La carretera del Gobierno” – decían – solo tocará dos comunidades a cambio de la herida que llevará a la selva. Y no queremos que los cocaleros ocupen nuestro territorio. Ellos ya han destruido la selva en el polígono 7”.

Les preguntamos acerca del alambre de púas instalado sobre el río, sobre los medicamentos,  acerca del desayuno escolar, … Pero la verdad –indicada por otros – es que el desayuno escolar lleva ya un año y medio de atraso, dicen que los medicamentos no llegan, que el personal de salud nunca han visto, si de salud se ocupa. Y que los supuestos periodistas secuestrados ya han aparecido, indicando que “por miedo se habían metido al monte”.

Por otro lado, ¿por qué el Gobierno está empecinado “si o si” a hacer la carretera atravesando el Parqué? La respuesta de los analistas,  entre dichos y no, por los funcionarios públicos, está en los intereses nacionales e internacionales: yacimientos de gas, el corredor carretero que Brasil necesita hacia el Pacífico, los comercios entre Beni y Cochabamba. En sí todo esto es legítimo. Pero la Nueva Constitución Política del Estado ha dado los más amplios derechos de soberanía sobre su territorio a los indígenas, y el resto del País lo ha avalado con un referéndum. Ahora, si se quiere pasar con la carretera por medio de su territorio, habrá que quitarles esos derechos que hace tres años nos alabábamos de haberles reconocido. Entonces otra víctima de este proyecto caminero es la Nueva Constitución Política del Estado y el referéndum que la ratificó. 

Si todo lo obrado hasta ahora no fuese todavía suficiente… siempre podremos hacer pelear más a los indígenas del TIPNIS entre sí con un poco de regalos y de apoyo ofrecido –claro-, no por humanismo y derecho al desarrollo, porque es ayuda entregada a los unos y no a los otros, así que esas diferencias y el riesgo de perderlo todo, rompa la unidad y enfrente a las personas provocando a que ellos mismos renuncien a los derechos que se les reconocieron.

Y si para eso sirven también más uniformados: por supuesto que como la carretera: ¡serán ecológicos!

En la Misa que celebramos en la noche todos juntos, los unos y los otros, recordamos que solo una Palabra que devuelva humanidad a los corazones – una Palabra de vida – nos permitirá reunirnos en la que sigue siendo, la Casa Común donde todos están a gusto con el Padre y los hermanos.                                                                    

Por: P. Eugenio Coter