Internacional

LA GUARDIA CIVIL ALERTA DE LO FÁCIL QUE ES ROBAR EN IGLESIAS

Sin más protección que “una puerta cerrada, en la mayoría de las ocasiones compuesta por maderas podridas y/o carcomidas, y con cerraduras de más de 50 años de antigüedad”

(MADRID) La Guardia Civil gallega intervino durante el primer semestre del año en un total de ocho sucesos relacionados con robos o agresiones al patrimonio eclesiástico, según consta en un informe realizado por las diferentes comandancias y remitido a la Fiscalía Superior con motivo de la reunión convocada el miércoles con la Consellería de Cultura y el Arzobispado de Santiago para abordar el proyecto de protocolo Iglesia Segura.

Según recoge el documento, la Comandancia de Lugo fue la que registró un mayor número de casos (cinco) relacionados con el patrimonio cultural e histórico de las iglesias. En concreto, tramitó una denuncia en Abadín por el supuesto robo de dos campanas en la Iglesia de As Goas en marzo, mientras que en junio tuvo noticia del robo de dos crucifijos de madera, seis candelabros de metal y un plato de balanza en la Casa Rectoral de Triabá, en Castro de Rei.

También en junio se dio la voz de alarma por el destrozo de siete cruces del Vía Crucis del Sagrado Corazón de la parroquia de Santa Leocadia, en Castro de Rei, y, días después, se notificaron destrozos en un cruceiro en el lugar de Denune, en Begonte. Ya en julio, se interpuso una denuncia por el supuesto robo de la parte superior de un cruceiro en el lugar de A Torre, en Abadín.

En Ourense, la Guardia Civil tiene constancia del hurto de diversos objetos de culto sin valor histórico en la iglesia de Santa María Nai, en Feces de Abaixo, así como de la sustracción de dinero y diversos objetos en la capilla de San Antonio de O Barco de Valdeorras.

La comandancia de Pontevedra informó del robo con fuerza en una iglesia de Cangas, en la parroquia de Coiro, de donde fueron sustraídos un cáliz, una paterna y varios objetos de celebración. La Comandancia de A Coruña no registró ningún caso.

En su informe, la Guardia Civil alerta de la “dispersión” del patrimonio artístico eclesiástico, así como del hecho de que se encuentre en iglesias, en muchos casos en situaciones de “semi-abandono”, sin más protección que “una puerta cerrada, en la mayoría de las ocasiones compuesta por maderas podridas y/o carcomidas, y con cerraduras de más de 50 años de antigüedad”.

En la mayor parte de los casos, atribuyen los robos a delincuencia “común” tanto de ladrones “nacionales” como de bandas extranjeras que venden lo robado en “mercadillos o chatarrerías”. (RD/Ep)