Internacional

“LA ESCUELA CATÓLICA AFRONTA EL 2011-12 CON ILUSIÓN RENOVADA”

Este nuevo curso escolar se nos dibuja nuevamente incierto y complejo. En los últimos meses, años, décadas, vivimos inmersos en múltiples iniciativas que se nos presentan como la panacea para la mejora de la educación. Todas ellas persiguen una acción limitada y fragmentada. Así, recientemente, hemos oído hablar del MIR para el profesorado, de un Bachillerato excelente, de la reforma de la ESO o la FP; tiempo atrás, se nos requería a enseñar por competencias o más atrás aún, a propiciar una enseñanza comprensiva, etc.

No podemos, no debemos, mejorar la educación si no hacemos un buen diagnóstico de su situación, con objetividad y sin intereses partidistas, ni mediáticos, ni de mercado u oportunistas; y si no abordamos la solución de una forma global, responsable y comprometida, haciendo partícipes a todos los sectores de la sociedad en su mejora y apuntalamiento y actuando en los múltiples aspectos que configuran el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Sin duda alguna, la escuela católica afronta este nuevo curso con ilusión renovada. Acabamos de acoger y saborear la presencia entre nosotros del Papa y de una enorme multitud de jóvenes que compartieron y celebraron su fe renovando juntos su compromiso en el seguimiento de Cristo y en hacer del amor y la predilección por los más pobres y necesitados, su bandera. El Papa nos invitó insistentemente a arraigar nuestra fe y nuestra vida en Cristo, a vivir y testimoniar su mensaje, sin avergonzarnos, sin miedo y hacerlo con alegría, confianza y compromiso. Así nos decía nada más llegar a Barajas: “Un testimonio valiente y lleno de amor al hombre hermano, decidido y prudente a la vez, sin ocultar su propia identidad cristiana, en un clima de respetuosa convivencia con otras legítimas opciones y exigiendo al mismo tiempo el debido respeto a las propias”.