Mañana, sábado 4 de octubre, la ciudad de Santa Cruz de la Sierra será por primera vez en la historia sede de la Asamblea Nacional del Consejo Boliviano de Laicos (CBL), que se extenderá hasta el domingo 5.
El Estatuto del CBL, Art. 17, señala que la Asamblea Nacional es “la máxima instancia de representación y decisión del laicado organizado”. Es importante recordar que el CBL no representa a todos los laicos de Bolivia, sino específicamente a los laicos organizados en consejos jurisdiccionales, movimientos, asociaciones y grupos eclesiales, siendo además la instancia de representación del laicado organizado ante la Conferencia Episcopal Boliviana.
Cada tres años, esta Asamblea tiene la misión de renovar la directiva, evaluar el caminar del laicado organizado y definir los nuevos lineamientos que guiarán la gestión venidera.
Quiero expresar un sincero agradecimiento a la actual directiva nacional, presidida por la Sra. Sandra Serrano, quien junto a su equipo asumió con valentía este servicio en medio de una realidad pastoral y cultural tan diversa como la nuestra. No es fácil animar y conducir al laicado boliviano; hacerlo con fidelidad ya es un signo de entrega y generosidad.
También me permito compartir algunas reflexiones que he venido madurando al conocer noticias del CBL. Existen desafíos urgentes que no podemos descuidar:
- La planificación trienal, con objetivos claros y tareas precisas. Avanzar sin una planificación es caer en la imagen de improvisación.
- La transferencia de información a cada nueva directiva: los libros de actas, las cartas enviadas y recibidas a nivel nacional son parte de nuestra memoria institucional. Su pérdida o descuido en algunos Consejos Jurisdiccionales ha sido lamentable.
- La comunicación, como dicen nuestros estatutos, los medios, en especial los digitales, son la ventana que refleja la vida del CBL y de los CJL. La página nacional de Facebook debería ser ese rostro visible que acompañe las actividades de los laicos bolivianos.
Otros puntos también requieren reflexión serena, como la necesidad de contar con un Comité de Ética que refuerce la transparencia y el compromiso de nuestro servicio.
Asimismo, considero vital que los ex presidentes del CBL, los que vinieron junto al nacimiento de los nuevos Estatutos y Reglamentos, se integren como órgano consultivo y de apoyo. Son quienes, por su rol, han logrado conocer de cerca la realidad laical nacional; ese conocimiento no debería perderse, sino ponerse al servicio del presente y futuro.
El nuevo directorio, y en especial su presidente, tendrá la misión de unir, motivar, acompañar, aprovechar el recurso humano disponible y sobre todo promover la formación de la identidad y el quehacer del laico organizado. Pido a Dios que esta Asamblea sea un tiempo de sabia reflexión y que sepamos elegir a la persona con las mejores cualidades para conducirnos en estos próximos tres años.
Richard Romero Siacara
Ex presidente del CBL


