Análisis Destacadas

Julieta Tovar: Adiós al amigo, al Pastor, al Misionero

ADIÓS AL AMIGO, AL PASTOR, AL MISIONERO
Monseñor Eugenio Scarpellini Mazzoli cumpliste la misión que te encomendó el SEÑOR.

Monseñor Eugenio naciste para ser sacerdote, de niño manifestaste tu deseo. Que sin lugar a dudas, tus padres lo tomaron a ocurrencia infantil. Pero no era simple imaginación o juego de niño, era VOCACIÓN REAL AL SERVICIO DEL PROJIMO. Y así muy joven llegaste al Seminario. La anhelada Ordenación Sacerdotal la recibiste el 17 de junio de 1978.

No solo fuiste sacerdote, sino MISIONERO. Y tanta era tu vocación que volviste a decir SÍ a dejar a tu familia, tu parroquia en Italia para cruzar el Atlántico con destino a Bolivia. Si bien a La Paz, en la ciudad no serviste en un barrio de lujo, sino en las laderas: un barrio antiguo El Tejar, tu parroquia era Santiago Apóstol de: Munaypata.

Tu VOCACIÓN te acercó a cientos de personas en un servicio de más de cuatro décadas. De tus años de sacerdote, 32 SERVISTE en Bolivia, pues solo diez estuviste en tu natal Bérgamo.

Este viernes, 17 de julio, debíamos celebrar el aniversario de tu Ordenación Sacerdotal, debíamos felicitarte. No lo festejaremos, ni siquiera online, pero agradeceremos al DIOS de la VIDA por el privilegio de haberte conocido, agradeceremos por el regalo que nos dio con tu vida y amistad, con tu servicio y tu interés por los pobres, por los ignorados, por los ancianos, por tus niños del CEREFE.

Tenías menos de cuarto siglo de vida, naciste un 8 de enero de 1954, cuando en una ceremonia en el templo de tu Diócesis dabas un SÍ confiado, un SÍ hasta la muerte, un SÍ por la vida, por los necesitados de pan físico y de pan espiritual. Tu un SÍ, sin lugar a duda con una SONRISA, que fue tu característica y ahora será la compañera continua de quienes te conocimos, de quienes fuiste amigo fiel.

Hay tanto que decir de tu fructífera vida al servicio del prójimo, en la guía de pastor sacerdotal y pastor episcopal. La Diócesis de El Alto que recibiste para pastorear, con una ciudad tan complicada, pero que para ti nunca fue caótica, a pesar de las vueltas que tenías que dar para evadir un embotellamiento vehicular y llegar a las múltiples reuniones o encuentros que tenías con fieles, con sacerdotes, o con responsables de las obras sociales.

Esta Diócesis abarca un área rural tan extensa con un idioma y cultura diferentes, pero que no sentiste AJENOS, por el contrario, eran cercanos, era el PUEBLO DE DIOS, porque elegiste transmitir y vivir el Evangelio a semejanza de nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Las pampas del altiplano y los valles de esta jurisdicción te extrañarán, porque el tata Obispo ya no podrá realizar las VISITAS PASTORALES que hacías a las parroquias.

Al país le harán falta tus acciones de facilitador, de organizador, porque AMASTE A BOLIVIA y te quedaste en estas tierras, aun cuando viniste en MISIÓN sólo por tres años, que hasta ahora se multiplicaron por diez.

Doy gracias a DIOS PADRE, DIOS HIJO, DIOS ESPÍRITU SANTO por el regalo que significaste en mi vida, por tu amistad, por tu compromiso con los necesitados, por tus enseñanzas y tus palabras siempre precisas, por tu AMOR por el PUEBLO DE DIOS en la Diócesis de El Alto.

Monseñor Eugenio DIOS TE ABRIÓ LAS PUERTAS DEL PARAISO, reza por quienes quedamos llorando tu partida.

por: Julieta Tovar (publicado en Facebook)