Internacional

Jóvenes latinos indocumentados seguirán el desarrollo de las Jornadas Mundiales de la Juventud en los canales sociales del Internet

(Washington / E.E.U.U.) Durante descansos en medio de sus dos trabajos, Melissa Maldonado de Woodbridge, Virginia, seguirá el desarrollo de los eventos de Río de Janeiro, que está a miles de millas de distancia, utilizando su teléfono celular Samsung.

Como católica, quisiera asistir a los eventos de las Jornadas Mundiales de la Juventud en Brasil, pero no puede hacer el viaje internacional. Podría haber ahorrado dinero para ir, pero como no tiene documentos de inmigración, Maldonado se ve limitada a ver el desarrollo de los eventos por medio del Internet o por la televisión.

Y eso es lo que muchos jóvenes latinoamericanos que viven en los Estados Unidos, llamados jóvenes “del milenio” y que carecen de documentos legales de inmigración como Maldonado, harán durante las Jornadas Mundiales de la Juventud. Sin la posibilidad de salir del país y de entrar a él legalmente, no podrán ver en persona al primer papa latinoamericano cuando pronuncie un discurso especialmente preparado para jóvenes de su misma edad, que fluctúan entre los 14 hasta los 32 años de edad.

De acuerdo con un informe del Centro de Investigaciones Aplicadas al Apostolado, de la Universidad de Georgetown, los latinos en los Estados Unidos, como Maldonado, conforman un 54 por ciento de católicos de la generación del milenio; pero no se conoce la cifra de los que carecen de documentación apropiada de inmigración que les pudiera ayudar a hacer el viaje desde los Estados Unidos a un evento tan importante como lo serán las Jornadas Mundiales de la Juventud.

En lugar del viaje, lo que muchos jóvenes están planeando es seguir lo que el papa Francisco tiene que decirles, utilizando los canales sociales del Internet. Muchos utilizarán el prefijo “#WYD” o “#JMJ” referente a “Jornada Mundial de la Juventud”, lo equivalente a los eventos en lengua española para seguir, vía Twitter o Facebook, lo que otros jóvenes más afortunados podrán escuchar personalmente de boca del prelado.

El Vaticano, a sabiendas de la importancia de los canales sociales del Internet para jóvenes de este grupo, ha ofrecido otorgar indulgencia plenaria a los que participen en los ritos y ejercicios espirituales “en el momento en el que ocurran, vía televisión, radio o los nuevos medios de comunicación social del Internet” durante el desarrollo de los eventos.

Una indulgencia plenaria es la remisión del castigo temporal que una persona debería sufrir por pecados ya perdonados.

Saúl Pérez, joven salvadoreño, inmigrante indocumentado que vive en Reno, Nevada, dijo que sueña en ver al papa Francisco en persona. Ahorraría dinero para tal peregrinación, pero debido a que no puede viajar legalmente, dijo que iba a hacer todos los esfuerzos de escuchar lo que el papa Francisco tenga que decir, utilizando “Facebook, el periódico, la televisión, a como se pueda”.

“Lo que el papa diga tiene gran peso para la juventud de hoy”, le dijo Pérez a Catholic News Service en una entrevista por teléfono. “Él es nuestra gran esperanza. Estoy interesado en oír lo que tenga que decir acerca de la situación social, de lo que espera de nosotros, especialmente cuando se trate de una conversión”.