Análisis

Jorge Antonio Mayorga Lazcano: Computadoras en la escuela

Una madre de familia de un colegio de la ciudad de El Alto señalaba con respecto a las computadoras entregadas a los estudiantes de sexto de secundaria, que si el Gobierno quería donar a las escuelas con estos equipos, debían entregarlos directamente a las direcciones de los establecimientos educativos y no a sus hijos(as). Esta reflexión surgía precisamente sobre el conflicto que produjo dicha entrega entre padres y madres de familia y el Gobierno, pues por una parte, aquellos(as) demandaban que los equipos sean entregados en propiedad a los(as) estudiantes y por otra parte, el Gobierno señalaba que las computadoras no fueron entregadas en propiedad a los estudiantes, sino que se quedarán en los colegios para que sean utilizados por las futuras generaciones, es decir, que los estudiantes que recibieron los Quipus, solamente las utilizaran en las aulas y cuando ellos egresen del colegio esos equipos se quedaran en el establecimiento.

Los motivos por los cuales las autoridades nacionales indican que los estudiantes no pueden llevar los equipos a sus casas son: i) que son instrumentos de tecnología de alta generación y ii) que el valor de los mismos se multiplica por cien cuando están conectados en red con sus compañeros y su maestro. El plan gubernamental es distribuir este año los equipos a sexto de secundaria, el próximo a quinto y cuarto, la subsiguiente gestión a tercero y segundo y posteriormente a primero.

La forma en que se realizó esta transferencia hizo ver a la opinión pública que los y las estudiantes estaban recibiendo la computadora. Obviamente, este proceso de dotación no puede soslayar los tiempos electorales, pues si bien la intención de mejorar el acceso a la tecnología de los y las jóvenes es destacable, se nota que la iniciativa apunta a lograr réditos políticos, pues es muy probable que muchos de los y las jóvenes que reciban estas computadoras este año apenas logren utilizarlas ya que estamos a dos meses de la conclusión del año escolar, y solamente se han repartido alrededor 50.000 equipos en tres ciudades (El Alto, Santa Cruz y Tarija) de los 160.000 que se tienen planificados. A esta situación hay que añadir que la mayoría de las escuelas no tienen instalados los pisos tecnológicos (servidor y redes de Internet) y los profesores y las profesoras recién están siendo capacitados para el uso de las computadoras en las aulas.

Por otro lado, es necesario reflexionar sobre el rol de la tecnología en la educación y no quedarnos en la simple idea de que el acceso a la tecnología, en este caso computadoras Quipus, mecánicamente permitirá una mejora en la calidad de la educación.

Estos equipos son un instrumento más en el proceso educativo como son los cuadernos, los lápices o los diccionarios, por lo cual es ineludible pensar en la forma en que serán usados en la escuela. No basta solamente con que los maestros y los alumnos conozcan el funcionamiento de los equipos y sus distintos programas. La introducción de la tecnología en la educación no es simplemente pasar de la pizarra al power point, implica explorar e inventar nuevas prácticas educativas. En esta reflexión, debe participar la comunidad educativa, principalmente el Ministerio de Educación, los maestros y las maestras, los alumnos y alumnas, padres y madres de familia, pues todos ellos interactuaran día a día con esta nueva tecnología introducida en la escuela boliviana.

El autor es miembro del EPRI.