Análisis

Javier Gómez Graterol: Tener o no tener… hijos

Uno de los ideólogos de los más rancios citados por el comunismo es Malthus. A más de un universitario hicieron sufrir con sus soporíferas teorías acerca de  la sobrepoblación mundial, especialmente en los años setenta y ochenta, en los cuales ya se veía que el comunismo, sea en teoría o la práctica, es un régimen antivida que apunta a decidir quién vive, quién no, y a regular la población.

Actualmente el bombardeo ideológico apunta a que las nuevas generaciones prefieran tener mascotas, en especial perros (“perrhijos” como ya les llaman algunos), en vez de hijos. Y sigan la cantaleta de no traer hijos al mundo a sufrir. El hecho es que de fondo, con todo esto, se quiere regular la natalidad.

 ¿Debe alguien avergonzarse de tener hijos?

En el anecdotario de la Antigua Roma, se cuenta, que Camelia era la mujer más virtuosa de esta ciudad. Hasta el rey de Egipto la había pedido en matrimonio y ella no quiso aceptar. Era una mujer que vivía sencillamente, sin lujo. Un día, en una reunión de damas romanas, en la que todas ostentaban orgullosas sus alhajas, le  pidieron a ella que mostrara también las suyas.  Ella  mandó  llamar  a  sus  dos  hijos  y  presentándolos  sonriente comentó: —He aquí mis alhajas.

¿Qué dice la Biblia sobre tener hijos?

Salmos 127,3-5: “La herencia de Yahveh son los hijos, recompensa el fruto de las entrañas;como flechas en la mano del héroe, así los hijos de la juventud. Dichoso el hombre que ha llenado de ellas su aljaba; no quedarán confusos cuando tengan pleito con sus enemigos en la puerta”.

Proverbios 17,6: Corona de los ancianos son los hijos de los hijos; los padres son el honor de los hijos.

Eclesiástico 3,5-7: Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y en el día de su oración será escuchado. Quien da gloria al padre vivirá largos días, obedece al Señor quien da sosiego a su madre: como a su Señor sirve a los que le engendraron.

¿Cuándo recomienda no tenerlos?

Eclesiástico 16,3: No pongas en su vida tu confianza, ni te creas seguro por ser muchos, que más vale uno que mil, y morir sin hijos que tener hijos impíos.

“…una sociedad avara de procreación, a la que no le gusta rodearse de hijos que considera, sobre todo, una preocupación, un peso, un riesgo, es una sociedad deprimida. Pensemos en las numerosas sociedades que conocemos aquí, en Europa: son sociedades deprimidas, porque no quieren hijos, no tienen hijos; la tasa de nacimientos no llega al uno por ciento. ¿Por qué? Cada uno de nosotros debe de pensar y responder. Si a una familia numerosa la miran como si fuera un peso, hay algo que está mal. La procreación de los hijos debe ser responsable, tal como enseña la encíclica Humanae vitae del beato Pablo VI, pero tener más hijos no puede considerarse automáticamente una elección irresponsable. No tener hijos es una elección egoísta. La vida se rejuvenece y adquiere energías multiplicándose: se enriquece, no se empobrece” (Papa Francisco). Una elección tan importante debe hacerse poniendo la confianza en Dios,  no en miedos humanos, o ideologías destructivas. Dios con nosotros.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso / periodista

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