Análisis

Javier Gómez Graterol, religioso/periodista: ¿Se impondrá un “nuevo orden mundial”?

Con estos nuevos lapsos de cuarentena, y todo lo que se difunde en redes y demás medios, se oye repetir constantemente la frase “nuevo orden mundial”  (“NOM” “NWO“, New World Order, Novus Ordo Seculorum), la cual es, para muchos, emblemática de la gran conspiración mundial para establecer un nuevo sistema de gobierno internacional que deshaga las estructuras mundiales de gobierno y poder, reemplazándolas por algo nuevo que anule incluso la religión, en especial la Católica.

Sí, efectivamente tenemos la libertad de preocuparnos, de creer en que tal conspiración existe, pero, antes de darle mucha vuelta al asunto, también hemos de ver dónde tenemos puesta nuestra fe, así que, a continuación dejaré unas cuantas promesas bíblicas que nos invitan a mantener viva y activa nuestra esperanza en vez de dejarnos llevar por la preocupación y el miedo, ya que el diablo tienta con desánimo y engaño:

Antes de pensar en reenviar alguna noticia de corte “conspiranóico”: «No digan ustedes: “¡Conspiración!” cada vez que la gente dice: “¡Conspiración!”. No teman lo que ellos temen, ni tengan miedo. Yavé de los Ejércitos es el único a quien ustedes deben tener por Santo, a quien deben temer y al que tendrán miedo» (Is 8,12-13).

En vez de quedarse enganchados pensando que el mal aparentemente avanza y que Dios parece estar ausente: (Dios) “Malogra los proyectos de los pueblos y deshace los planes de las naciones. Pero el proyecto del Señor subsiste siempre, sus planes prosiguen a lo largo de los siglos” (Sal 33,10-11).

Para quienes escuchan e incluso reenvían predicciones de adivinos sean favorables o no a lo que quieren que pase: “Yo, Yavé, he hecho todas las cosas, Yo solo estiré los cielos, Yo afirmé la tierra, ¿y quién estuvo conmigo? Hago fracasar las predicciones de los magos, y divagar a los adivinos; hago que los sabios se retiren y que su ciencia no acierte. Yo confirmo las palabras de mi servidor y hago que resulten los planes de mis mensajeros” (Is 44,24b-26).

¿Qué podemos hacer?

– No dejarnos llevar por el miedo ante los pronósticos agoreros, pedirle que nos ayude a hacer su voluntad, a abandonarnos en Él (Mt 6,9-10).

– Recordar quién es Dios, revisar qué lugar le estamos dando en nuestras vidas, y esforzarnos por descubrir cuál es su voluntad para cada uno de nosotros y cumplirla: “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1Jn 2,17).

– Asimilar que, si bien hay persecución y rechazo a todo lo cristiano actualmente, fue el mismísimo Jesús quien dijo: “Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt 16,18). No es no, punto.

– Dejar el miedo de lado, orar más, aplicando, como siempre digo 1 Tim 2,1-4. Confiar en que Él está con nosotros. En pocas palabras: menos fatalismo, más oración, más descubrir cuál es la voluntad de Dios para nosotros y cumplirla: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Rm 8,31).

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso/periodista

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