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Intervención del Vicario Apostólico de Reyes, Waldo Barrionuevo, en el Sínodo para la Amazonía

Presentamos la intervención integral de monseñor Waldo Barrionuevo, Vicario Apostólico de Reyes – Bolivia, en el Sínodo para la Amazonía.


La evangelización de los pueblos de la Amazonía está aún en camino de consolidación plena. Falta suscitar entre los fieles laicos el sentido pleno de pertenencia a la Iglesia, “cuerpo de Cristo”. Este sentido que nace del encuentro personal con Cristo y transforma la persona, la familia, la sociedad y el mundo.

La evangelización hizo bastante énfasis en la Doctrina Social de la Iglesia, para ayudar en la promoción de los derechos humanos y la satisfacción de las necesidades básicas de subsistencia. Se hizo mucho en la defensa del hábitat de los pueblos indígenas, ensayando diversas maneras de “posesión” de la tierra y del territorio. Sin embargo, en este proceso se tuvo mucho de actitud paternalista que impidió la madurez y participación activa de los pueblos amazónicos.

En la actualidad, los pueblos originarios en la Amazonía están en continua confrontación por la tierra con los migrantes de otras tierras no amazónicas. Este movimiento causa un choque de culturas y de modelos económicos. Un modelo económico extractivista contra un modelo eco-sostenible.  Es además una confrontación de pobres contra pobres. Este movimiento de personas pretende tener un sustento “espiritual” con el surgimiento de denominaciones religiosas que proclaman la lógica de bendición o maldición manifestado en la posesión o no de riqueza económica.

Es necesario comprometernos en la formación más cuidadosa de los fieles laicos, propiciar el verdadero encuentro personal con Cristo y encontrar nuevos rumbos de evangelización en la Amazonía.

El Espíritu Santo se nos adelanta en ese camino, cuando suscita entre los fieles, nuevos carismas que se manifiestan el los Movimientos Laicales.

Nosotros, agentes de evangelización, debemos crecer en un espíritu de conversión a los Movimientos Laicales.

Ellos nos aseguran, de manera permanente, mínimamente una hora semanal de cercanía con la sagrada escritura, conocimiento de la doctrina cristiana, y renovación de la vida moral personal, elementos que difícilmente se consiguen con la homilía y la catequesis de preparación sacramental. Debemos promocionar y orientar sus particulares carismas, especialmente en la realidad interculturada de la amazonia. Sin la formación de los laicos, se corre el peligro no sólo de quedarnos sin sacerdotes, sino de tener laicos que no podrán participar de la Eucaristía porque no tienen la suficiente madurez para hacerlo.

Es necesario incluir en la formación de los seminarios el estudio y conocimiento de los movimientos laicales, reconociendo su gran potencial en la evangelización.  Los fieles laicos, a su vez, tendrían que dar testimonio de pertenencia a Cristo, manifestando su eclesialidad.

 

Monseñor Waldo Barrionuevo,

Vicario Apostólico de Reyes

 

Foto: Facebook de mons. Flock