Santa Cruz

“Hoy, Jesucristo ha vencido a la muerte, al pecado, a la tristeza y nos ha abierto las puertas de la auténtica vida” Mons. Estanislaw Dowlaszewicz

Cristo ha resucitado! Hoy es un día de gozo y de alegría…. Jesús ha roto las cadenas de la muerte. Hoy «Este es el día que hizo el Señor», iremos cantando a lo largo de toda la Pascua. Y es que esta expresión del Salmo 117 inunda la celebración de la fe cristiana. El Padre ha resucitado a su Hijo Jesucristo, el Amado, Aquél en quien se complace porque ha amado hasta dar su vida por todos.

Era inocente. Ha sufrido injustamente. Lo mataron… ¿cuantas personas participaron en su muerte? Annás, Kaifas, el Sanhedrin y los sumos sacerdotes, Pilato quien firmó la sentencia de muerte, Herodes, Judas el traidor, los soldados, otros que gritaban..” crucifíquenlo”. También sus discípulos más cercanos. En el momento más crítico dejaron a su Maestro solo y abandonado.

Hoy la gran noticia que se escucha en toda la tierra…El sepulcro de Jesús está vacío. Ya no tenemos que buscar entre los muertos a Aquel que vive, porque Él no está ahí porque ha resucitado. Jesús sale victorioso del sepulcro.

Ahora podría buscar la revancha a los “culpables” por su muerte. Podría, pero no lo hace…

Triunfa la vida a pesar de las dificultades. A pesar de los pesares, del dolor, del fracaso de las tentaciones, de la soledad y de la agonía de Getsemaní y del abandono. Triunfa la vida

En el Evangelio que hemos leído hoy día es la sorprendente experiencia del sepulcro vacío. El lugar de la muerte y de la oscuridad está vacío. María Magdalena lo descubre y lo cuenta a la comunidad. La comunidad acude a comprobar la veracidad de lo que se ha testificado. Lo hace por medio de sus representantes más importantes, no puede ser de otro modo: Pedro y el discípulo amado; se trata, ni más ni menos, que del primero entre los apóstoles y del modelo de lo que ha de ser un discípulo; el prototipo del buen discípulo. El sepulcro vacío es un signo que se inscribe en la historia.

El discípulo amado descubre su significado. Pero lo hace con el auxilio de la Escritura, de la Palabra que el propio Jesús había dicho. La Palabra interpreta y da sentido a la vaciedad del sepulcro: “pues hasta entonces no habían entendido la Escritura; que él había de resucitar de entre los muertos”. Jesús ha resucitado y esto tiene consecuencias…

Acudir ahora a la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles. Allí encontramos a Pedro, al que ha hecho la experiencia del sepulcro vacío, al que es el primero entre los discípulos, al que da solidez a la fe de todos los que vienen después. A él, la resurrección de Jesús le ha cambiado la vida. Ese cambio le ha convertido en un testigo de la resurrección, como al resto de discípulos. Y como testigo testifica con su existencia nueva y con su palabra que Jesucristo ha vencido a la muerte y que su pascua tiene que ver, no sólo con su vida, sino con la de cualquier hombre y mujer.

Se intuye aquí que la universalidad de aquel acontecimiento, la Resurrección de Jesús se despliega en la universalidad de todos y de cada uno de los seres humanos alcanzados por ella en la historia.

Queridos hermanos

Pero no es fácil estar abiertos a Jesús Resucitado. El Evangelio nos hace ver diversas reacciones; la del apóstol Tomás; la de María Magdalena y la de los dos discípulos de Emaús: nos hace bien confrontarnos con ellos. Tomás pone una condición a la fe, pide tocar la evidencia, las llagas; María Magdalena llora, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús solo cuando Él la llama por su nombre; los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de fracaso, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por ese misterioso caminante. Cada uno por caminos distintos. Buscaban entre los muertos al que vive y fue el Señor mismo quien corrigió la ruta, su camino. Y yo ¿Qué hago? ¿Qué ruta sigo para encontrar a Cristo vivo? Él estará siempre cerca de nosotros para corregir el camino si nos equivocamos.

Queridos hermanos

Vivamos la Pascua con mucha alegría. Cristo ha resucitado: celebrémoslo llenos de alegría y de amor. Hoy, Jesucristo ha vencido a la muerte, al pecado, a la tristeza… y nos ha abierto las puertas de la nueva vida, la auténtica vida, la que el Espíritu Santo va dándonos por pura gracia. ¡Que nadie esté triste! Cristo es nuestra Paz y nuestro Camino para siempre.

Verdaderamente ha resucitado Jesús, ha salido victorioso del sepulcro y éste ha “quedado vacío”! La muerte es la puerta de la vida.

El gran signo que hoy nos da el Evangelio es que el sepulcro de Jesús está vacío. No busquemos entre los muertos a Aquel que vive, porque ha resucitado.

Queridos hermanos

“Ver y creer” de los discípulos que han de ser también los nuestros. Renovemos nuestra fe pascual. Que Cristo sea en todo nuestro Señor. Dejemos que su Vida vivifique a la nuestra y renovemos la gracia del bautismo que hemos recibido. Hagámonos apóstoles y discípulos suyos. Guiémonos por el amor y anunciemos a todo el mundo la felicidad de creer en Jesucristo. Seamos testigos esperanzados de su Resurrección.