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Horas críticas para Siria. Claras señales de un ataque inminente sin esperar las confirmaciones de la Onu sobre el uso de armas químicas

El prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales relanza el llamamiento del Papa por la paz

(Damasco) En las horas dramáticas que ven multiplicarse las señales de un posible ataque militar en Siria por parte de potencias occidentales y no sólo, las voces de paz e incluso las remisiones al derecho internacional corren peligro de quedar desatendidas. Sin embargo justamente en estas horas sería más necesaria aún una reflexión constructiva sobre el llamamiento lanzado por el Papa Francisco en el Ángelus del domingo pasado a la comunidad internacional para que “ponga todo su empeño para ayudar a la amada nación siria a hallar una solución a una guerra que siembra destrucción y muerte”.

En una declaración de hoy a nuestro periódico, el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, afirma que “en estas horas de trepidación se intensifica la oración por la situación en Siria, que se ha agravado en el delicado contexto medioriental, con heridas abiertas en Egipto, Irak y otras regiones”. “El corazón se abre a los cristianos de toda confesión y a cuantos creen en el único Dios para que la superior instancia de paz y de vida para Oriente Medio prevalezca sobre cualquier otro interés o resentimiento de parte. Que sean prioritarias sobre cualquier otra razón para la comunidad internacional la justicia, la reconciliación y el respeto solidario de los derechos personales y sociales, también religiosos, de todos, indistintamente, los componentes de la población medioriental”, concluye la declaración.

Casi todas las fuentes de prensa dan por seguro el ataque y atribuyen la propia incertidumbre del presidente Barack Obama a valoraciones más de oportunidad política que de mérito. La Casa Blanca ha recalcado ayer que Obama no ha tomado ninguna decisión y que, en cualquier caso, Estados Unidos no se fija como objetivo el de intervenir en la guerra civil siria y derrocar al presidente Bashar Al Assad. El punto crucial está en las presuntas pruebas de la responsabilidad atribuida a Assad de un ataque con armas químicas desencadenado el 21 de agosto. El secretario de Estado americano, John Kerry, habló el lunes por la tarde de pruebas proporcionadas por fuentes de intelligence, pero dijo también que las reacciones se basaron en imágenes difundidas por la oposición siria en los social network. En la misma línea están el primer ministro británico David Cameron y el presidente francés, François Hollande —que se ha dicho asimismo dispuesto a proporcionar más armas a los rebeldes sirios—, además de los gobiernos de Turquía, Australia y de otros países. Acusaciones a Assad ha hecho también la Liga Árabe, en un comunicado difundido ayer en El Cairo. Según fuentes diplomáticas han impulsado esta toma de posición Arabia Saudí y Qatar.

Tampoco parecen hacer mella en tales certezas los precedentes históricos —pruebas reveladas falsas de armas químicas en posesión de Irak se adoptaron para justificar la intervención anglo-estadounidense en 2003— y las consideraciones planteadas por diversos observadores y por algunos gobiernos sobre la posibilidad de una manipulación mediática, además de las perplejidades sobre el hecho de que el gobierno de Damasco, precisamente mientras el ejército conseguía contra los rebeldes éxitos considerados ya decisivos por gran parte de los observadores, haya traspasado la “línea roja” del uso de armas químicas. En todo esto, algunos parecen considerar irrelevantes las inspecciones que la Onu está llevando a cabo en Siria. El portavoz de la Onu Farhan Haq ha recordado que “si algún Estado tiene informaciones al respecto debe compartirlas con la misión de los inspectores”.

Sobre las graves consecuencias de un ataque a Siria insiste Moscú. “Cualquier uso de la fuerza militar contra Siria no hará más que desestabilizar ulteriormente el país y la región”, dijo el ministro de Exteriores, Serghiei Lavrov en una conversación telefónica con el enviado a Siria de la Onu y de la Liga Árabe, Brahimi. Ambos, según una nota ministerial rusa, “se han manifestado de acuerdo sobre el hecho de que en este momento crítico todas las partes, comprendidos también los ‘jugadores’ externos, deben actuar con la máxima responsabilidad, sin repetir los errores del pasado”.