Santa Cruz

Homilia de P. Roberto Flock, Vicario General de Santa Cruz, para la Solemnidad de Cristo, Rey del Universo, 20 de Noviembre, 2011

  1. 1.Cristiada – Viva, Cristo Rey

Queridos hermanos. Estoy esperando el estreno de la película “Cristiada”, que protagoniza Andy García y otros actores de renombre, sobre la Guerra de los Cristeros en Mexico, así denominado porque pelearon gritando “¡Viva Cristo Rey!” El conflicto armado “se prolongó desde 1926 a 1928 entre el gobierno de Plutarco Elías Calles y milicias de laicos, presbíteros y religiosos católicos que resistían la aplicación de legislación y políticas públicas orientadas a restringir la autonomía de la Iglesia católica. …. Algunas estimaciones ubican el número de personas muertas en un máximo de 250 mil, entre civiles, efectivos de las fuerzas cristeras y del Ejército Mexicano.” (Wikipedia). Los Obispos mexicanos se distanciaron del levantamiento armado, pero cuando el gobierno mexicano endureció sus medidas contra la Iglesia, se organizó “un boicot de para no pagar impuestos, minimizar el consumo de productos comercializados por el gobierno, no comprar la Lotería Nacional, etc… que causó severos daños a la economía nacional.” (Ibid.).

Fue en 1925 que el Papa Pio XI publicó una encíclica en que estableció la Fiesta de Cristo, Rey del Universo, para recordar a los cristianos que debían su obediencia a Cristo, antes que a los reyes y dictadores de la tierra, enfrentando el laicismo de Italia, México y otros países. El Papa explicó que el Cristo tiene el dominio sobre todas las criaturas, un domino que no se consigue con la violencia o la usurpación, sino por su divino amor y servicio a los demás.

  1. 2.Guerra

La orientación del Papa contra la violencia fue muy oportuna, pero no escuchada. Era la época entre la I y II Guerras Mundiales, que cobraron millones de vidas. En 1932, se estalló la Guerra del Chaco con unos 100,000 bajas entre ambos países, y arruinando sus economías. Entre los soldados bolivianos estaba el futuro Arzobispo de Santa Cruz, Mons. Luis Rodríguez, quien casi muere deshidratado. Un joven capellán, P. Carlos Gerike, escribe sobre sus sentimientos de patriotismo en conflicto con su identidad sacerdotal. Otros no compartían estas luchas de conciencia, pues las guerras generan sacrificios heroicos, pero mezclado con actitudes de odio por un enemigo a quien se niega su humanidad y le quita su vida. En el Chaco, dos países pobres se enfrentaron inútilmente por el petroleo que resultó ser tan escaso que el agua.

  1. 3.Cristo Rey y Buen Pastor

Jesús murió diciendo, “Tengo Sed”. Si realmente lo reconociéramos como Rey, tendríamos sed de justicia y no de sangre. Nos defenderíamos contra Satanás y no por los límites nacionales, departamentales y municipales. Si Cristo fuera nuestro Rey, lucharíamos contra el sufrimiento de los pobres, como profetizó Ezequiel: “Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él… Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta.” Aquella promesa divina sigue la denuncia contra los reyes de Israel, que en vez de pastorear al pueblo que Dios había liberado de la esclavitud en Egipto, los esclavizó de nuevo; que en vez de gobernar como David, que como Abraham y Moisés, fue primero un pastor de ovejas, los enfrentaron entre sí y los abandonaron a su suerte, hasta que fueron presa fácil de los imperios de Asiria y Babilonia. Jesús es el heredero de la preocupación y la promesa de Dios: “Yo las apacentaré con justicia.”

Hermanos, temo que hemos distorsionado la figura del Jesús, con estas imágenes que lo presenta con un corderito en los hombros y las ovejas atrás, que nos hacen olvidar que el Buen Pastor es un Rey que gobierna con justicia y compasión. Por cierto, esto no significa que viene a tumbar a Poncio Pilato o a César, pero estos deben escuchar y obedecer su voz, porque Jesús viene a testimoniar la verdad. Como explica San Pablo en la 2ª Lectura: “Es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos sus enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte”. Pero antes hay que vencer a los demás enemigos, los que siembran la muerte, sean asesinos criminales, gobiernos incompetentes, o sociedades insensibles que dejan abandonados a los hambrientos, sedientos, desnudos, enfermos y presos. Jesucristo, el Rey del Universo, no hace la vista gorda ante su sufrimiento; se identifica con ellos. “¡Que Viva, Cristo Rey!”