Este domingo nuestra atención se fija en la mirada de Jesús. Él mira, observa y no se queda en lo superficial. Él reconoce que aquella muchedumbre, que representa la humanidad, estaba cansada y desorientada. El Evangelio dice que esas personas estaban como ovejas sin pastor.
Aquí tenemos una primera enseñanza sobre la manera que tenemos de vivir. Es importante no quedarnos en la superficie de la vida, dejándonos llevar por las modas pasajeras, por las tendencias que marcan nuestros gustos y nuestras elecciones. Preguntémonos ¿quién me indica el camino a la felicidad y qué o quién determina mis elecciones?
Tendríamos que ser capaces de mirar con los ojos de Cristo. Esto significa buscar un propósito en nuestras vidas, pero que no sea una quimera. Mirar con los ojos de Cristo significa también reconocer el verdadero valor de las personas, de las cosas y de las oportunidades que nos rodean.
Desde esa mirada podemos actuar y por eso hoy intentemos recordar cuándo fue la última vez que hicimos un acto de caridad sincero a alguien que lo necesitaba.
El Evangelio nos explica que Jesús busca colaboradores y llama por nombre a sus apóstoles. Es interesante que él pronuncia los nombres de personas concretas, con sus defectos y con sus virtudes. Ellos no eran eruditos de la Ley ni personas consideradas poderosas.
Esto nos enseña que Jesús nos llama a cada uno por nuestro nombre y nos pide que le ayudemos a proclamar y a dar testimonio de su Reino.
Y sus instrucciones son claras: vayan a buscar a las personas perdidas, por eso concebimos a la Iglesia como un hospital para pecadores y no un club de santos.
El Evangelio es muy claro. A los que nos consideramos apóstoles y discípulos de Jesús no nos dice: «Vayan a condenar a los pecadores, a incrustar demonios e imponer el peso de la culpa en la conciencia de la gente». Y tampoco nos dice: «Vayan a rechazar a los leprosos y a los impuros».
Todo lo contrario. Jesús pide dice: Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios, porque todo lo que tienen lo han recibido gratis; así que también dadlo gratis.
Ustedes saben que el Papa León XIV ha estado visitando España durante la última semana y, leyendo sus discursos comienzo a entender su teología y su postura como pastor de la Iglesia universal.
Una de las frases que más me llamó la atención fue la que dirigió a un grupo de mujeres privadas de libertad, pero que también está dirigida a toda la Iglesia. Él dijo:
«Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona. (…) si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones». (León XIV, 10 de junio de 2026)
Pidamos al Señor que podamos mirar con sus ojos y, si es posible, amar con su amor.
Homilía para el XI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A
14 de junio de 2026
POR ARIEL BERAMENDI https://arielberamendi.com


