Análisis

Homilía para el 5to domingo de cuaresma – Domingo 17 de Marzo 2024

Homilía para el 5to domingo de cuaresma – Domingo 17 de Marzo 2024

 

Griegos

Hoy, hermanos y hermanas, estamos aquí reunidos como esos griegos del Evangelio porque también nosotros queremos acercarnos a Jesús, porque siempre, es posible conocerlo y acercarnos más a él.

El próximo domingo después de cuarenta días de preparación iniciaremos la Semana Santa. Hemos recorrido un camino y cada uno se ha preparado a su manera para recibir una vez más lo que él tiene preparado para nosotros. ¿Estamos preparados para recibir las bendiciones que él nos tiene preparado al vivir la semana más importante del año? ¿estamos abiertos a escuchar su voluntad en este momento de nuestras vidas?

 

En el evangelio de hoy, también se nos invita a recordar nuestra tarea de misioneros, anunciadores de su mensaje y constructores del Reino.

Por un lado, la Palabra de Dios nos invita a acercarnos a él, pero también se nos recuerda que Jesús era conocido más allá de sus fronteras, en naciones en las que no se conocía al Dios de la vida; por esto, nosotros, como discípulos, somos testigos de que “los griegos se acercan a Jesús”, y que también somos facilitadores que “Jesús se acerca a los griegos”.  En este pasaje del Evangelio, existe un llamado a la misión para que Cristo continúe siendo conocido y reconocido en todas las naciones.

A tal punto que Dios Padre se manifiesta una vez más, y escuchemos una voz desde el cielo: “¡Le he glorificado y le glorificaré de nuevo!“.

 

Grano de trigo

Revelarse también a los griegos es la voluntad de Jesús. Él va al encuentro de gente que no era de su cultura, de su país o de su idioma, y explica su mensaje de una manera gráfica, usando el ejemplo del grano de trigo que debe morir para dar fruto, luego nos dice que quien quiere asegurarse en la vida, la perderá; y quien considera este mundo como algo pasajero, entonces salvará su vida.

 

Esta también es otra gran enseñanza al terminar la cuaresma y estar listos para vivir la Semana Santa.

 

Actuamos verdaderamente como peregrinos en este mundo o somos conscientes que un día nos encontraremos delante al Señor, cargados en nuestras espaldas solo con las obras de caridad que hemos hecho en este mundo.

 

Jesús, a través del Evangelio nos dice: ¿quieres conocerme?, ¿quieres comprender mi mensaje?; mira el grano de trigo que muere en la tierra y da fruto, mira la cruz que ha salvado la humanidad.

 

Esto lo saben muy bien las personas que aman con profundidad y que a veces deben hacer pequeños o grandes sacrificios para consolar u ofrecer un poco de felicidad a otras personas. Pensemos en tantos padres y madres de familia que sacrifican sus vidas por sus hijos, pensemos en los misionarios, profesionales y tantas personas que mueren poco a poco, a través del servicio y de la entrega silenciosa, para ayudar y salvar vidas otras personas, incluyendo aquellos que sufren porque son víctimas de los poderosos de este mundo.

 

Alianza

Hermanos y hermanas, en siete días es Domingo de Palmas y una vez más celebraremos la Pasión, Muerte y resurrección de Cristo.

Espero que tengamos la oportunidad de participar en las diferentes ceremonias y liturgias que la iglesia nos propone, aquí en Balham o donde vayan a viajar.

 

Si tienen la oportunidad asistan a las ceremonias, procesiones y veladas con los pequeños de la familia. Es una oportunidad para sembrar recuerdos en los niños y los adolescentes, que un día dirán, cuando era pequeño, mi abuela, mi tía, mi papá me llevaba a la Iglesia en Semana Santa.

 

Por supuesto, que la Semana Santa va más allá del olor del incienso, de las imágenes, las procesiones, o las vestimentas de los sacerdotes. Lo más importante, es saber que estaremos siendo testigos y protagonistas de esa nueva Alianza de la que nos habla el profeta Jeremías en la primera lectura.

Fíjense, todavía hoy en la misa el sacerdote celebra esta “alianza nueva y eterna” cuando repite en el momento más sagrado de la Misa: tomad y bebed todos de él, porque esta es mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados.

 

Ya no somos testigos de la alianza del Antiguo Testamento, cuando Dios liberó a su pueblo de la esclavitud de Egipto y que después rompieron. Somos protagonistas de la alianza que el Señor escribe en nuestros corazones.

 

Entremos a vivir la Semana Santa, sabiendo que somos parte de la Historia de Salvación, miembros de un pueblo elegido y habitantes de una nueva Jerusalén. Cada uno, llega con su historia personal y con la seguridad que el Señor que muere en una cruz, nos ofrece la redención.

Por P. Ariel Beramendi www.arielberamendi.com