Santa Cruz

homilía del Cardenal Terrazas 24-07-11

“Pedir un corazón nuevo y sabiduría para distinguir el bien y el mal”.

Queridos hermanos y hermanas:

A Jesús lo hemos encontrado durante estos domingos hablando a la multitud, a esa gran cantidad de gente que quería escucharlo, que deseaba realmente entender que significa la verdad, la justicia, el amor. Hoy también Jesús esta hablando a la multitud y podríamos decir que nos habla a nosotros que somos tan numerosos aquí, tan numerosos en nuestros hogares, en nuestros campos, en nuestras poblaciones.

Dar un paso más para que nuestras celebraciones no sean celebraciones sin vida, sin alma y sin corazón.

Esta palabra también va dirigida a esa multitud de hermanos que durante la semana pasada han celebrado a aquella mujer extraordinaria que cambio toda su vida escuchando la palabra y haciéndola carne de su propia carne, la devoción del Carmen. Ha llegado a muchos lugares, ayer también de alguna forma una multitud ha querido expresar la amistad, así lo llaman a esta fiesta que hace gastar tanta plata, la amistad. Tenemos que entender que se debe dar un paso más para que esta amistad deje de ser una celebración sin vida, sin alma, sin corazón y se convierta en algo que hay que hacer porque no queda otro remedio.

Simón Bolívar busco la unidad entre todos, que se multipliquen odios y rencores en su nombre.

Hoy mismo nosotros nos alegramos de recordar el nacimiento de aquel hombre al que consideramos el instrumento de liberación para nuestro pueblo, para nuestra Patria. Todos hablan hoy de Simón Bolívar. Ojala que ese lenguaje con el que nos dirigimos a el, no sea el lenguaje que nunca pensó utilizar el mismo, el que buscaba la unidad entre todos, no puede ser cambiada su mentalidad con los odios y los rencores que en su nombre se están multiplicando. Mañana otra gran multitud en nuestra Iglesia y en toda la Iglesia en Bolivia se va a acordar del apóstol Santiago, a ellos también quiere llegar esta palabra ¿Qué decirles y que responder? El día martes es Santa Ana, muchos pueblos la tienen por patrona, mucha gente va volver a los templos, pero que hermoso seria que vayan con esta disposición de esta multitud que seguía al Señor, escuchar las enseñanzas del reino, era lo que le interesaba al Señor, que cada uno de esa multitud, que cada uno de sus discípulos comprendan y capten que es el reino de los cielos. Por eso ese afán, casi diríamos ese tema preferido del Señor de hablarles a todos a través de comparaciones.

Las comparaciones del reino.

El reino de los cielos, se parece a un tesoro, quien lo encuentra lo vuelve a esconder, lo deja todo y vende todo para poder comprarse aquel lugar donde esta el tesoro. Una exigencia del reino de Dios es exactamente esta tendencia a realizar ya en nuestras vidas las exigencias del reino, si nos interesa, si realmente estamos dispuestos dejemos que el aparezca como un tesoro al que le consagramos nuestra vida y por el cual dejamos todo lo que tenemos.

El reino de los cielos se parece a un comerciante que se dedicaba a buscar perlas finas y al encontrar una deja todo, vende todo y compra aquel tesoro. Hermanos, en ambas parábolas, en estas dos pequeñas el Señor sigue insistiendo, la mediocridad, las medias tintas, no van con el compromiso autentico del reino del Señor. Hay que se capaz de tener un corazón que se adhieran a esta realidad del reino de nuestro Dios. Fue a vender todo lo que tenia y lo compro.

Hoy también se nos habla mucho del reino y quizás hasta lo repetimos, lo repetimos  en nuestras casas y hacemos bien, pero nos cuesta encontrarlo y nos olvidamos que este reino en forma de tesoro, en forma de perlas preciosas viene a nuestro encuentro, es el reino que llega a nosotros que por casualidad o por providencia lo encontramos en el camino pero la iniciativa viene de aquel que es el reino de Dios en medio de nosotros, es Jesucristo.

Esto es lo que causa alegría, esto es lo que causa felicidad, esto es lo que causa paz y felicidad; saber que Jesucristo el hijo de Dios esta a nuestro alcance y que solo nos pide una cosa, que abandonemos todo lo que es un obstáculo a su presencia, que nos acerquemos a El y que le digamos de todo corazón ‘aquí estoy Señor para hacer tu voluntad’.

Y la ultima comparación que va utilizar el Señor, el reino de los cielos se parece a una red, una red de pescadores que se hecha al mar, que se llena de peces, que la llevan a la orilla y que en la orilla comienzan a seleccionarse los peces bueno en un canasto, los peces malos se devuelven al mar.

Esta es la esperanza, aquí ciframos nosotros la fuerza de nuestra esperanza. Sera el Señor el que al final va echar la red para tenernos a todos allí adentro, pero también para ayudarnos a crecer a los que queremos crecer y a lo mejor sacarlos a los que no quieren avanzar. Sera al final, dice el Señor, que se va enviar a los mensajeros, a los ángeles para que ellos separen a los justos de los que no hacen el bien, será el momento en que con toda claridad vamos a comprender que es importante en nosotros tener la conciencia de saber elegir lo bueno y lo malo, todo a causa del reino y por la construcción de ese reino que el Señor lo va edificando en medio de nosotros.

Sacar de nuestra conciencia la justicia y la paz frente a la violencia de los fanatismos recreados que nos hacen perseguirnos los unos a los otros.

¿Comprendieron todo esto? Esa es la pregunta que hace el Señor, esa es la pregunta que hoy también el Señor nos susurra al oído de todos nosotros. ¿Han captado, han comprendido, se dan cuenta de esta novedad? ¿Piensan seguir viviendo como antes o ya han decidido en su corazón dar un paso hacia adelante? Respondieron con un si fuerte. Y entonces les va decir todavía una palabra de enseñanza a esa multitud “todo escriba convertido en discípulo del reino se parece a un dueño de casa que saca de su reservas lo nuevo y lo viejo”, ‘Saca de sus reservas’ saca de lo que esta dentro de el, cuando habla de justicia saca la justicia de su corazón, cuando se habla de paz tiene que ser algo que nace de la conciencia, algo que nos estremezca frente a las estupideces humanas que se cometen con esa violencia que esta atacando a esos hermanos de Noruega, con esa violencia que no nace del corazón sino de cálculos externos, de fanatismos recreados y que nos hacen perseguirnos los unos a los otros. Hay que sacar fuerzas, en medio de los problemas sacar las fuerzas que nos da el Señor y que nos tiene inscrito en nuestro corazón.

Pedir un corazón comprensivo y una conciencia capaz juzgar entre el bien y el mal, una conciencia que se conecte con la verdad de Dios.

Yo creo que este mensaje se completa maravillosamente hermanos con la lectura primera que hemos hecho del libro de los reyes. Ahí esta alguien conocido también por nosotros, el rey Salomón le decimos. En sueños escucha la palabra “pídeme lo que quieras” y el dice “pero soy un muchacho, soy un joven como me has entregado un pueblo tan numeroso para gobernarlo, yo no estoy preparado para esto, pero yo te pido que me des un corazón comprensivo par juzgara tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Quizás debe ser la oración hoy día para nosotros y para todo nuestro pueblo y para los pueblos de la tierra. Queremos un corazón comprensivo, un corazón que anide todo amor de Dios en el. Un corazón que se convierta en la conciencia como nos decía el Santo Padre esta mañana, en la conciencia capaz de juzgar entre el bien y el mal. Pero que sea una conciencia que se conecte directamente con la verdad de Dios, no con las pequeñas verdades que se multiplican o se venden a mansalva.

Conectados con la razón, con la verdad, pero sensible también a los social. Te felicito Salomón, le dice el Señor, porque no has pedido cosas materiales para ti, no haz pedido mas fuerza, mas tanques, mas aviones o avionetas, no me has pedido que multiplique las leyes para tener a tu pueblo sin poder respirar, no has perdido la muerte de tus enemigos, por eso te voy a dar lo que has pedido y te lo voy a dar en abundancia y para siempre y a ti te van a recordar como el rey mas inteligente y no va nacer otro igual que tu o superior a ti.

Pedir a Dios solo lo que nos une a El y a los hermanos.

Hermanos, que hermosa alabanza de Dios a aquel que realmente pide lo que lo une mas a Dios, lo que lo une mas a sus hermanos, no pide ni glorias terrenas ni pide la muerte de sus enemigos. Y aquí tenemos que entrar todos en un examen de conciencia. ¿Qué es lo que le pedimos a Dios? ¿Qué es lo que quisiéramos recibir directamente de Dios? ¿Qué se pide en esa peregrinación al divino niño, que se pide en esa visita a Cotoca, en las procesiones en las fiestas? ¿Qué estamos pidiendo a nuestro Dios o a nuestros intercesores?

Ojala que esta palabra nos de un corazón nuevo, lo necesitan quienes están en función de gobierno que deben pedir sabiduría para distinguir el bien y el mal y no pasar su tiempo pidiendo solamente castigo y persecución para algunos.

Nos interesa aclarar las cosas, nos interesa tener esta mentalidad y este nuevo corazón en nuestros hogares para que no los convirtamos en espacio de odio, de rencores o de consumo que aquellas cosas que van destruyendo a la persona humana.

Que la justicia busque la salvación de aquel que ha caído en el error (…) porque todos somos hijos de Dios.

Nos interesa por supuesto que la justicia también se ejerza en esa perspectiva y por ello rogamos, no una rigidez inhumana, sino una búsqueda de la salvación de aquel que ha caído en el error. Eso es lo que quiere el Señor, quiere la vida para todos, no quiere la muerte de nadie y lo volvemos a decir, ni la muerte física que se multiplica con tanta palabras y hechos escandalosos en nuestro medio, no quiere tampoco la muerte moral de nadie, porque antes que nada, antes que se pronuncien los juicios terrenos es importante saber que ese que esta acusado es también hijo de Dios y esta también salvado por Jesucristo y el Señor nos pide que en su reino de paz y de amor se palpe todo esto con claridad y en abundancia.

Todos tenemos que preguntarnos para que no nos quedemos con la impresión de que solo los grandes de esta tierra tienen que pedir un corazón sensible, todos tenemos que decirle al Señor que nos de un corazón sensato, que nos de un corazón comprensivo, que nos de un corazón que sea un reflejo de nuestra conciencia, de una conciencia que conectada con la verdad no va abrazándose de las mentiras pasajeras, conectada con la verdad y sensible también a los social, a los sufrimientos, a las inequidades, a todo aquello que algunos quisieran tomarlos como instrumentos para separarnos mas en lugar de buscar todo aquello que nos une y que construye la paz autentica y verdadera construida por todos y para todos. Amen.