Santa Cruz

HOMILÍA DEL CARDENAL JULIO TERRAZAS SANDOVAL, 20-05-12

Amadísimo hermanos y hermanas:

Tenemos muchos motivos hoy para sentirnos contentos de nuestra fe, felices de sentir el amor del Padre para todos nosotros sus hijos, para todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Hoy es la fiesta de la Ascensión del Señor que no consiste en una desaparición física del Señor sino en una inundación de la Pascua que es capaz de arrebatar no solo al Hijo de Dios hacia al cielo sino que Él nos lleva a nosotros, se anticipa a lo que tiene que acontecernos si es que mantenemos la fe en el Señor, este es un motivo de alegría.

La presencia de hermanos y hermanas de las iglesias cristianas en Santa Cruz  iniciando la semana de oración por la unidad de los Cristianos es también un motivo de gozo y alegría, es ponernos a disposición del Señor para que Él nos vaya transformando con la victoria de su Hijo, es eso lo que nos interesa: que todo lo que digamos y hagamos en nombre de Cristo sirva para que se manifieste la victoria del resucitado en medio de nosotros, del resucitado que sigue acompañando a su iglesia para que cumpla la misión que le ha dado.

Todo esto que podemos vivirlo y sentirlo tenemos que comunicarlo, no podemos guardarlo para nosotros y aquí está el desafío que nos da la iglesia hoy cuando en todo el mundo queremos meditar sobre la comunicación, sobre el anuncio, el compartir la verdad, el amor, la vida de Jesús con los demás.

Una comunidad de creyentes tiene que sentir dentro de sí el imperativo de hoy, que es el de ayer y el de siempre: no podemos callar frente a los que niegan la verdad, la vida y el amor como característica de una marcha humana y humanizadora.

Jornada de las Comunicaciones Sociales

Recordamos hoy la responsabilidad de la comunicación y lo hacemos en compañía y presencia de muchos hermanos comunicadores que están llamados a utilizar los medios de la comunicación para que esta se haga presente en los hogares, en la calles, en todas partes. Pero no una comunicación que llene la cabeza de puras noticias falsas o ambiguas sino una comunicación que sea capaz de responder a todo lo que el corazón humano aspira y desea, para bien suyo y de la sociedad.

Esto y muchos otros son motivos de alegría que queremos comprenderlos en la dimensión de la Ascensión del Señor.

Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva

El Evangelio que hemos proclamado nos habla de Jesús Resucitado, estamos en este tiempo de inmensa alegría en todo el mundo, la pascua,  es el Señor que se aparece a los discípulos y se manifiesta que está vivo, que vuelve para recordarles que les ha dejado una misión a todos, a los apóstoles y a nosotros en este siglo en que tenemos que continuar la obra redentora del Señor.

El Señor Resucitado dice: Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación, el que crea y se bautice se salvará, el no crea se condenará.

Ahí está la misión, no es un sueño no es un elemento estratégico del grupo de los discípulos, es una orden clara y explícita: vayan  por todo el mundo….porque en todo el mundo  se necesitan palabras de vida y de verdad, vayan y digan estas palabras con altura, con valentía, con sencillez, pero tienen que decirlas porque el mundo tiene hambre de Dios y nosotros estamos llamados para dar el alimento de la vida y el espíritu.

La Buena Noticia es para todos

Acá está uno de los temas que en nuestra iglesia y en toda sociedad se siente y se palpita ¿Qué hacemos con la creación? ¿La destruimos para tener un poco mas de cemento por acá y  por allá? ¿Vamos a pisotear todo lo que es la creación de Dios que nos ha dado para que nosotros la administremos y la hagamos fructificar no para cada uno sino para bien de todos?

Este anuncio del evangelio es para toda la creación,  para lo hombres y mujeres de todos los tiempos, para la creación en todos los espacios porque no hay ningún espacio de la creación que haya sido hecho para ser motivo de división, persecución, insultos o destrucción.

Vayan por todo el mundo

Cuando referimos: El Evangelio;  muchas veces nos parece que se trata de ese libro que manejamos con la Palabra escrita del Señor y a veces nos conformamos con repartirlo a la gente que lo compre y lea esta palabra que está en el libro de la Biblia.

¿Cuál es esa noticia que el Señor nos da? quiere hacernos comprender que el Señor que asciende al cielo es la plenitud de toda la creación, es la plenitud ofrecida para todos los seres humanos, quiere hacernos comprender que si Él se nos anticipa llegando a la casa del Padre es para preparar el camino, Él es la cabeza y nosotros somos su cuerpo y allá donde está la cabeza nosotros también tenemos que gozar de la plenitud de Dios.

En la Conferencia Episcopal de Santo Domingo se lee una frase que expresa lo que es el evangelio: no es una cosa ni se reduce a un escrito sino el mismo Jesucristo.

Cristo es el evangelio del Padre, es la palabra que ha pronunciado, es el Hijo que baja a cumplir su misión, es la alegría que se concentra en esta persona y se bifurca por todos los caminos para que llegue esta alegría a todos los pueblos.

Cuando se nos pide llevar buenas noticias no se nos pide que digamos verdades a medias, no se nos pide que repitamos cosas que nadie entiende, cuando se habla de una Buena Noticia que debe ser comunicada, que debe ser conocida por todos se está hablando de Jesucristo evangelio del Padre, el Espíritu Santo  evangelio del Hijo, la iglesia evangelio de Cristo y el Espíritu.

Yo creo que esta dimensión no tenemos que olvidarla hoy, el peligro de hacer que las cosas se reduzcan a una palabra repetida sin sentido o el peligro de repetir cosas que el pueblo a veces no entiende nos lleva a dosificar la Buena Noticia y esta no es una cosa manejable en el bolsillo sino que es una oferta de transformación que Dios nos hace para que dejemos de ser el hombre viejo y se produzca y nazca el hombre nuevo, de la resurrección, de la paz, de la justicia, de la libertad, de todo eso que anhelamos hoy con tanta urgencia.

La misión de los apóstoles

Marcos añade algunas características de la misión de los apóstoles: Arrojarán a los demonios en mi nombre, el nombre del Señor.

A lo mejor pensamos y preguntamos donde está el demonio hoy o quien hace las veces de demonio, quien personifica hoy la maldad. En nombre del Señor tenemos que ir viendo todo esto; no se trata de espantar algunos espíritus que andan por los techos sino realmente de destruir las fuentes del mal que muchas veces se cultivan en el corazón del hombre o el corazón de las sociedades.

En nombre del Señor vamos a pronunciar palabras de respeto y amor hacia los otros, palabras que lleven vida y convoque a defenderla y jamás hacernos participes de muertes violentas y llenas de odio.

Hablaran un lenguaje captado por todos

No muchas palabras; el lenguaje de la vida que es vida, paz, amor fraternidad;  esa palabra la puede entender el más humilde, aquel que a lo mejor goza  de tener muchos conceptos en su cabeza, la puede entender sobre todo aquel que se echa en brazos del Padre para que El siga realizando su obra en el Espíritu de ese ser que es capaz de confiar en El, que es capaz de escucharlo.

-No habrá nada que se oponga tendrá domino sobre los males-, así dice el Señor, -y si beben venenos mortales no les pasara nada, impondrán las manos sobre los enfermos y los sanaran-.

La misión que señala Marcos en este relato es algo que lo estamos repitiendo constantemente pero que también constantemente lo olvidamos.

El evangelio es vida y  para la vida, es presencia de un Dios vivo que nos invita para que nosotros vayamos despojándonos de aquellas cosas que nos van matando o que nos van llevando a un suicidio lento pero seguro cuando nos olvidamos del Dios de la Vida y de los hermanos y hermanas que tienen  que vivir con dignidad.

Después de haberles recordado todo esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha del Padre.

Aquí está el misterio de la Ascensión, el Señor Jesús ha dejado su Palabra, ha dado su enseñanza nos ha prometido la fuerza de su Espíritu, el Señor Jesús ha cumplido su misión y ahora vuelve al Padre y ellos comprendieron lo que tenían que hacer: salir inmediatamente, ir por todo el mundo y llevar a este Cristo de vida y verdad para que salve no a unos cuantos sino a todos los hombres y mujeres que buscan la vida, la verdad y el amor.

Queridos hermanos en la semana de Oración por la Unidad de los Cristianos vamos a pedir a este Cristo que nos de la valentía de ponernos a disposición de su victoria, es su victoria la muerte y la resurrección, eso es lo que une y da fuerza para caminar juntos como hermanos, vamos a pedir eso esta semana.

El silencio y la palabra

Pero también vamos a tomar conciencia de que este evangelio que acabamos de escuchar y que acabamos de meditar podamos comunicarlo con los medios actuales de comunicación  y aquí están las palabras del Papa Benedicto XVI dirigido de manera especial a una iglesia que quiere ser comunicadora y a todos aquellos que trabajan en los medios de comunicación.

Su mensaje es corto pero bueno y pone como desafío el silencio y la palabra.

Dice el Papa:  esto es indivisible, ser capaces de provocar momentos de silencio,  lo que no está muy de moda porque se producen más griteríos, más tumultos, más voces alzadas,  y todo eso  es un grito de guerra contra el otro, grito de odio de unos contra otros.

El Papa nos dice: Silencio, sepamos guardar silencio antes de responder, antes de decir  nuestro punto de vista, antes de dar un discurso alienante o que quiera aplastar al otro.

¿Cómo vamos a escuchar al otro, al hermano, cómo vamos a comprender su punto de visa si solamente nos gritamos los unos a los otros?,  es hora de darle valor porque este silencio que se pide no es por miedo a las armas o las persecuciones, es el silencio que debe hacer el corazón humano y la sociedad y la iglesia para que se escuche la Palabra de Dios, esa palabra que trae el evangelio, esa palabra que nos hace comprender que teniendo a Cristo en nosotros podemos ser capaces de comprender al otro, de captar sus valores. 

Parece un mensaje fuera de lugar;  ¿se podrá pedir guardar algo de silencio antes de gritar?

Tenemos que pedir la valentía de hacerlos y pedirlo estamos entrando a una vorágine tremenda de irrespeto, irracionalidad y nos estamos dejando envolver por discursos que van y vienen por palabras que se inventan para atacar a otros, que se responden para defenderse, estamos viviendo un momento  en que ya nadie cree en la inocencia del otro sino que se lo condena de entrada sin darle la oportunidad de que exprese su punto de vista.

Este silencio  es urgente hoy en el mundo entero porque hay demasiado ruido, no hay tiempo para la reflexión, no hay tiempo para pensar,  todo se organiza para acallar al otro no importa cómo ni con qué medios.

El Santo Padre dice que este es el camino de la verdadera evangelización.

Queridos hermanos y hermanas, sobre todo lo que están  en contacto con los medios de comunicación  que son como los apóstoles modernos que deben llevar el evangelio a todos los rincones de la tierra, tendrían que tomar estas palabras como un homenaje al Dios de la Vida que ha sido capaz de darnos tantos instrumentos para comunicarnos, como un agradecimiento que nos llama a ser auténticos servidores en la comunicación en momentos en que está saturado el mundo y la sociedad de tantas noticias, tenemos demasiadas cosas que se nos dicen y no sabemos en qué momento vamos a decir: esto es fruto de la verdad y esto es fruto de la mentira y yo me anoto a seguir la  verdad y no puedo seguir aplaudiendo las mentiras que se inventan día tras día.

Dicen que el mundo actual es un mundo que tiene mucha información, excesivamente informado pero no tiene la fuerza del discernimiento  para saber qué es lo que nos lleva a la vida y qué es lo que nos está matando aún caminando en nuestras calles vamos como cadáveres que no saben qué hacer ni que decir porque el Dios de la vida está aplastado por tantas palabras por tantos discursos  y actitudes que no tienen nada que ver  con la liberación de los pueblos.

Queridos hermanos y hermanas

Pablo nos dice que recibamos el Espíritu de Dios, Espíritu de sabiduría  y revelación, esto nos está faltando: saber qué es lo bueno para no dejarnos complicar solo por lo malo, saber qué es lo positivo aquello que alegra el corazón de hombre para cultivar no las alegrías pasajeras sino las alegrías profundas de quien se encuentra con el Señor de  quien ama al Señor y quiere pronunciar la Palabra del Señor en medio de su pueblo.

Que el Espíritu de sabiduría nos colme a todos, nos de la fuerza para no defraudar lo que El nos ha pedido que cumplamos como misión absolutamente necesaria para participar con El  de la gloria del Padre. AMEN.