Análisis

Hay que cuidar a Evo

La unión profesional entre un periodista y una chola prestamista que recorre el mercado Rodríguez todas las mañanas es casi perfecta, porque ambos estamos enterados al instante de graves secretos de Estado y de chismes de alcoba.

Esta forma de vivir ha templado mi vocación y fortalecido los negocios de mi pariente espiritual quien al comenzar esta semana me comunicó que el Gobierno de Evo había aprobado un decreto supremo por el cual pasaporte diplomático y viáticos consiguientes se extenderán a las esposas e hijos del Presidente del Estado y del Vicepresidente.

Conocer esta maravillosa disposición antes de que fuera publicada en la Gaceta Oficial del Estado me pareció un triunfo periodístico en cualquier país del mundo, prometiendo a la cholita cochabambina que el próximo Premio Pulitzer caerá en Quillacollo (Cochabamba).

Esa primicia del mundillo oficial que causará adherentes y adversarios despertó la bronca de mi comadre quien me dijo que tal disposición le parecía otro abuso más de la clase gobernante, justo en momentos en que las autoridades financieras del Estado (léase Ministro de Economía y Finanzas Luis Arce Catacora) discutirá con los trabajadores un pinche aumento salarial…

Este asunto fastidió a la cholita de Quillacollo quien me dijo atropelladamente que el “excremento salarial” perjudicará a la campaña del presidente Evo, corrigiendo su desafortunada expresión con energía: “No se dice excremento sino incremento salarial por “michi que éste fuera”.

A continuación, mi socia periodística me dio una noticia palaciega con sabor a alcoba que casi me causa un soponcio, palabreja que usan las viejas. “Acabo de saber compadrituy, que Evito está enfermo, y me ha dicho mi casera de verduras que el Presidente sufre de “sinusitis”, aunque un médico cubano que le atiende de la barriga p’arriba, ha diagnosticado que el presidente Evo sufre del aparato respiratorio. Mis comadres del Dispensario Rodríguez me han dicho llorando que por ese motivo Evito no pudo viajar a Potosí, siendo reemplazado por el vicepresidente García Linera”.

Esa noticia destrozó mi compostura y abrazado a mi comadre le dije casi sollozando: Ay, no, comadritay, tenemos que cuidar a Evo, no vaya a sucederle lo mismo que al comandante Chávez de Venezuela, que estando bien, sano y fuerte en Cuba, de golpe se agravó y se nos fue sin remedio. Dígales a sus comadres del mercado Rodríguez que tenemos que cuidarlo a nuestro presidente Evo porque no quiero ni pensar en que nos pueda faltar para el año 2014 cuando tendremos que re-re-re-re elegirlo para Presidente del Estado. ¿Qué haríamos sin Evito? Nos podríamos quedar con los votos en la mano.