Sucre

Hace 250 años, en Junio de 1772, llegó el RELOJ de la Catedral a Sucre desde Londres

Reloj de la Catedral
La torre de nuestra Catedral Metropolitana, recientemente nombrada Catedral Primada de Bolivia por el Papa Francisco, luce en la parte superior de su imponente campanario un reloj que reviste toda una máquina centenaria que sigue funcionando después de 250 años de su arribo a la ciudad de los Charcas.
El año 1765, el entonces Arzobispo de la Arquidiócesis de Charcas, Monseñor Pedro Miguel de Argandoña, encargó dicho reloj que costó la suma de 568 libras esterlinas. La máquina de marca “London” fue construida en Londres y enviada en el navío “El Nazareno” hasta el sur de Argentina. El viaje por el océano Atlántico se prolongó por espacio de dos meses. Pero más aún tardó el traslado del reloj desde el puerto marítimo hasta la ciudad de Sucre. Pasaron siete años hasta que en junio de 1772 llegó a su destino final.
El largo viaje terrestre significó bastante esfuerzo. Para cumplir esta delicada labor, se contrató a Seferino Díaz, quien cobró la suma de 5.500 pesos por el servicio.
Desde aquella época el reloj precisa de constante mantenimiento. Es por eso que varios parroquianos tuvieron a su cargo, en distintas épocas, el mantenimiento de la fabulosa máquina que marca puntualmente la hora. Fue encargado, inicialmente, a fray Donato Pascual, religioso del convento de San Francisco. Luego la tarea se le encomendó a Juan Pablo Carrasco desde la década de 1880 aproximadamente y a finales del siglo XIX estuvieron a cargo del reloj Luis Rojas y Francisco Abelino Reyes.
Desde inicios del siglo XX la familia Taborga, que estaba estrechamente vinculada a la relojería, se hizo cargo del reloj de la Catedral. Esta responsabilidad recayó sobre don Arturo Taborga. Luego le sucedió Juan Taborga Pozo y a la muerte de este heredó la responsabilidad su hijo Juan Taborga Bravo, hasta principios de la década de 1980.
Sin embargo, años antes, en 1972, cuando se cumplieron 200 años de la llegada del reloj a la ciudad, los hermanos Juan Taborga Pozo y Abelino Taborga Pozo, junto a sus hijos Juan, Hugo y Raúl Taborga Bravo, con el apoyo de don Simón Torres, que era un conocido tornero de Sucre, realizaron la restauración total del reloj dejándolo en óptimas condiciones.
Durante algunos años y entre algunos intervalos, lamentablemente no funcionó el reloj. Pero mientras el mismo estuvo en manos de la familia Taborga, siempre marcaba la hora en punto y funcionaba perfectamente.
El profesor Juan Taborga Bravo contó a Tesoros Chuquisaqueños de Radio Global que casi cada semana se “aceiteaba” el reloj y así se garantizaba que nunca se detuviera. También hizo un llamado a las autoridades para que se realice un permanente mantenimiento y evitar así que el reloj se pare, al constituirse en un patrimonio de la ciudad.
Las campanadas de este centenario reloj le dan mayor elegancia al ambiente de nuestra Plaza 25 de Mayo. Es por esa razón por la que la producción de Tesoros Chuquisaqueños de Radio Global relieva a través de este artículo la importancia histórica que reviste el reloj catedralicio. Todo un tesoro chuquisaqueño.
Nota.- Agradecimiento especial al profesor Juan Taborga Bravo por el aporte al programa a través de la entrevista que logramos a propósito de la historia del reloj de la Catedral Metropolitana de Sucre y Primada de Bolivia.
(Recopilación: Svonko Cano Valenzuela)
[Fuente: CENACOM]