Internacional

Guatemala vive el Congreso Internacional de Pueblos Originarios

En el marco de las celebraciones del Jubileo de la Orden por los 800 años de su fundación, comenzó el jueves 25 de agosto, enGuatemala, el Congreso Internacional de Pueblos Originarios, organizado por la Provincia de San Vicente Ferrer (Centroamérica).

Participan del Congreso hermanos y hermanas de México, Perú, Colombia, España, Italia, Puerto Rico, El Salvador y Guatemala. También están presentes el Maestro de la Orden, fr. Bruno Cadoré, fr. Orlando Rueda, Socio del Maestro para la Vida Apostólica, fr. Eric Salobir, Socio del Maestro para los Medios de Comunicación, fr. Mike Deeb, representante de la Orden en las Naciones Unidas, fray Carlos Cáceres, prior provincial de la provincia San Vicente Ferrer en Centroamérica, frailes y hermanas dominicas y laicos y lacias de los pueblos originarios.

El Congreso fue convocado con el propósito de crear un espacio de diálogo, debate y análisis sobre el acompañamiento que realizan, directa o indirectamente, frailes y hermanas de la Orden de Predicadores entre Pueblos Originarios, así como para aportar información, conocimiento, experiencias, reflexión y colaboración sobre este importante Foro de Misión solicitado por los últimos Capítulos Generales.

Las eucaristías del encuentro han estado impregnadas de mucho simbolismo religioso, colores, danzas, oraciones en distintas lenguas, cantos, etc. acercándolos a la riqueza que tienen los pueblos originarios. La primera ponencia “¿Quiénes son los Pueblos Indígenas? Mirada antropológica y su relación con el mundo contemporáneo”, estuvo a cargo de fr. Antonio Matabuena, fr. Jesús Tapuerca y fr. Luis Miguel Otero. Recalcaron la importancia que tiene para los pueblos originarios la memoria histórica. Los antepasados son mediadores y encargados de mantener la armonía, la conexión con el Todo, lo cual nos toca conocer y aprender. Además, los hermanos y hermanas de México y Centroamérica tuvieron un espacio para compartir el proceso de acompañamiento que han tenido con los pueblos originarios y sus experiencias al respecto.

“Podemos aprender lecciones y experiencias de vida de su integralidad de visión y proyección”, aseguraron los frailes en su pormenirizada presentación.

Refiriéndose a la forma de identificar a estos grupos que recibieron denominaciones tales como “indios”, “indígenas”, “aborígenes”, “nativos”, los expositores señalaron que “Pueblos Originarios” puede ser un término adecuado, “en el que se integre una diversidad de pueblos, colectivos, en una multiplicidad de historia, configuraciones propias, proyecciones, que pueden ser entendidas como un imaginario de cambio y transformación de una realidad que, en general, les ha sido adversa”.

Los integrantes de los pueblos Originarios ascienden actualmente a 300 millones, agrupados en en 5.000 denominaciones y están presentes en 70 países. En América se estima que llegan a 50 millones. No obstante, son una gran “minoría” frente al resto de grupos que componen la población mundial. En América es posible encontrarlos en Bolivia, Guatemala, Ecuador, Perú, México, Colombia, Chile Estados Unidos y Canadá. En Asia hay Pueblos Originarios en Tailandia, Micronesia, Laos, Vietnam y China. En Europa el pueblo Saami (lapona), reside en las regiones norteñas de Finlandia, Suecia, Noruega y noreste de Rusia. Alcanzan los 80.000, de los que 50.000 residen en Noruega. En Oceanía es posible hallar descendientes de poblaciones polinesias, micronesias, melanesias. En Nueva Zelanda están los Maories y en Australia continental se encuentran colectivos de un desarrollo simple y naturaleza tribal.

Los ponentes recordaron que los pueblos originarios fueron capaces de resistir los embates de las situaciones desventajosas a las que los sometieron primero los colonialistas y luego los republicanos latinoamericanos. Sin embargo, subrayaron que décadas después, a mediados del siglo XX, se inició un “proceso de emergencia de la dignidad y derechos, de la identidad y sus reivindicaciones” y que “de ser Actores sin voz” transitan “hacia actores activos, sujetos proponentes y protagonistas”.

Es en las últimas décadas que “el proceso generado por la proclamación de los derechos individuales, encontrará en los pueblos originarios un estímulo para fortalecer una línea de conciencia y reivindicación”, que ya se venía gestando en ellos y que consiste en la “afirmación de los derechos colectivos que, en la historia, habían sido permanentemente ignorados”. “Es así, como se va a propiciar una corriente de conciencia y reivindicación, que tendrá su etapa convergente en la celebración del V Centenario. Se abre, en consecuencia, un espacio de encuentro, diálogo y relacionalidad pan-indígena, que irá facilitando los documentos constitutivos que avalan los `derechos de los pueblos indígenas`”, historiaron. Estos Pueblos Originarios mantienen una estrecha relación con la tierra “de carácter mítico-simbólico”, son poblaciones productoras, recolectoras (caza, pesca). Sus cosmovisiones presentan una tendencia de comunión con el medio ambiente y se podrían calificar como `cosmosensación´; es decir, una experiencia cotidiana de reciprocidad y comunión”, puntualizaron.

Explicaron que si bien los miembros de los Pueblos Originarios se movilizan en espacios más próximos como la comunidad, el clan, la tribu, el municipio o el cantón, “hay un rasgo y mentalidad de “apertura” hacia `los otros´, lo que se visibiliza en valores de hospitalidad e interés por conocer `el mundo y la cultura de los otros´”.

Èn cuanto a la espiritualidad de estos pueblos, señalaron que es “una dimensión envolvente y eje transversal al mismo tiempo”, cuya comprensión y práctica “se hace presente en el universo y la naturaleza, es cósmico-simbólica, de ahí la actitud y práctica de respeto, comunionalidad y equilibrio”. “La transcendencia de lo divino y numinoso penetra la tierra y el universo”, acotaron.

Resaltaron que si bien estos pueblos no son ajenos a los efectos de la globalización, han podido tomar conciencia de sus identidades e individualidades. Y han tenido algunas conquistas. “Las celebraciones en torno al V Centenario de la conquista espoleó la exigencia del derecho indígena, la demanda de participar en la construcción de las sociedades, ocupar un espacio y acción política y disfrutar de los avances de la ciencia y la tecnología, sin olvidar los valores de la propia tradición. La concesión del Premio Nobel de la Paz y la Declaración del “decenio de los Pueblos Indígenas” por la ONU (1993-2003), abre perspectivas nuevas de participación”, enfatizaron.

También en el ámbito pastoral se gestaron algunos cambios “como cualificación y respuesta de la llamada del CELAM a promover una `pastoral Indígena´”.

Los conferencistas destacaron que pueblos originarios de América del Sur, se están planteando el proyecto el “Buen Vivir”, que promueve una “vida moderada, equilibrada y sostenida; mira alcanzar sostenibilidad de los sujetos de la interrelación; aboga por una educación para la convergencia persona/sociedad con naturaleza/cosmos”. “Es un `vivir con dignidad´ que beneficie a toda la creación”, precisaron.

“Los pueblos originarios rompen el silencio y buscan ocupar un lugar digno y legítimo en el ‘concierto de la construcción/renovación de la vida´. Su discurso es incluyente y apunta hacia una forma alternativa, a la que el desarrollo univocista ha promovido´”, concluyeron los expositores.