Análisis

Fundación JUBILEO: La Deuda Pública en constante incremento

Reporte de la Deuda Externa e Interna 2020

  • La deuda externa llegó a $us 11.300 millones, subió desde 2008 de forma continua. El país podría gestionar una condonación.
  • La deuda interna llegó a octubre de 2020 a más de $us 9.300 millones, con un incremento de más de 100% en menos de tres años.
  • La deuda total por habitante era de $us 557 el año 2007, actualmente es de más de $us 1.600, la cifra más alta en la historia. 

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La deuda es una fuente de financiamiento cuando un Estado no cuenta con recursos suficientes para atender sus obligaciones y/o pretende incrementar sus gastos por encima de sus ingresos.

Después del proceso de Alivio de Deuda Multilateral, que se hizo efectivo entre 2006 y 2007, Bolivia registró en 2007 su nivel de endeudamiento más bajo de las últimas décadas; sin embargo, la deuda externa, a pesar del periodo de bonanza con altos ingresos, fue incrementándose constantemente para financiar los crecientes gastos del Gobierno.

El periodo de bonanza finalizó el año 2014, ya que desde 2015 los ingresos por la renta de hidrocarburos cayeron, reduciéndose las disponibilidades del Estado. Asimismo, desde 2014, la economía comenzó a desacelerar y, resultado de los crecientes gastos y la caída de ingresos, del superávit fiscal se pasó nuevamente a una situación de déficit (más gastos que ingresos).

El enfoque de incrementar constantemente el gasto para impulsar la demanda, a pesar de contar con limitados ingresos, se tradujo, en adelante, en un endeudamiento que se incrementó significativamente.

La deuda externa, que aumentó constantemente durante todo el periodo de bonanza, desde 2017 creció aceleradamente; y, por su parte, la deuda interna, que se mantenía en un nivel relativamente constante entre 2010 y 2017, se disparó a partir de 2018, principalmente la contraída con el Banco Central de Bolivia. Particularmente en 2020 (hasta la fecha de elaboración del presente documento), la deuda interna registró un incremento bastante notable.

Es así que la deuda total alcanzó, en junio de 2020, un nivel de $us 19.380 millones; consecuentemente, se habría más que triplicado con relación al saldo de 2007 ($us 5.316 millones).

La deuda total per cápita que era de 557 dólares en 2007, actualmente es de más de 1.600 dólares.

Si bien los diferentes indicadores del endeudamiento aún se encuentran dentro de los umbrales de sostenibilidad, la deuda se ha incrementado tan rápidamente durante los últimos años, mientras que los diferentes indicadores económicos se están deteriorando, por lo que los coeficientes se acercan a los límites referenciales.

La deuda total con relación al PIB, en 2019, fue de 42%; actualmente, se podría encontrar por encima de 47% y llegar en este año a 50%, por lo que la situación del endeudamiento ya no es holgada como en años anteriores, en un momento en que la crisis del coronavirus y el postcoronavirus demandan la necesidad de mayores recursos.

Por otro lado, al analizar el destino de la deuda externa por sector existe un gran porcentaje de los recursos provenientes de este endeudamiento que no se encuentra claramente clasificado en su destino, además de porcentajes importantes orientados a temas como fortalecimiento institucional y apoyo presupuestario. Al respecto, tomando en cuenta el gran crecimiento de la deuda pública, se recomienda llevar adelante una auditoría de deuda que permita conocer el detalle del destino y evaluar el impacto de los recursos, para no incurrir en errores del pasado, considerando el gran peso de la deuda actual y que afecta también a las generaciones futuras.

Finalmente, en un contexto en que la crisis del coronavirus demanda grandes recursos para atender la emergencia sanitaria, y ante el elevado costo del servicio de la deuda externa, es fundamental intentar renegociar la deuda externa con diferentes acreedores, en el marco de la crisis del coronavirus, que permita liberar recursos para estos momentos difíciles y los que se vienen. La pandemia, por ser un problema global que demanda soluciones globales, es un escenario propicio para incidir en estos temas, para lo cual se debería generar una estrategia como país, en forma oportuna.

Lamentablemente, el país ha visto pasar un momento extraordinario de grandes recursos, que significaban una oportunidad única por implementar diferentes transformaciones estructurales en sentido de construir un desarrollo realmente sostenible, pero que se ha desperdiciado en gastos que han generado mayor impacto; por el contrario, han puesto al país en una situación económica en riesgo y con un alto nivel de endeudamiento.

Ahora, los momentos complejos por los que atraviesa el país presentan una disyuntiva con relación a la necesidad de velar por la sostenibilidad del endeudamiento, en un contexto en el que, actualmente y a futuro, se requerirán de importantes fuentes de financiamiento para salir adelante. A su vez, será fundamental velar porque el endeudamiento no signifique solamente postergar los problemas, sino que permita sostener los ajustes y reformas necesarios para corregir los desequilibrios macroeconómicos que contribuyan a una economía sostenibilidad y estable.