Cochabamba

Frescos que hablan de fe en la Catedral de Cochabamba

La belleza de la Catedral “San Sebastián” de Cochabamba, situada en la Plaza de Armas o Plaza Principal, es innegable y no sólo se trata de una de las estructuras emblemáticas de la región; sino que nos permite apreciar la expresión física de una arquitectura colonial de aquella época.

Una historia de edificación que se inicia en 1571 y que finaliza en 1735. De acuerdo a datos históricos, la actual estructura ha sido reedificada en dos oportunidades en el mismo lugar, cada una de las intervenciones aportó al engrandecimiento físico y el aspecto ornamental de la construcción.

Pero, no sólo se trata del armazón físico sino de los detalles y del lujo que los primeros habitantes de la ciudad fueron plasmando en su casa religiosa.

En este proceso la comunidad cristiana siguió el lineamiento de la Iglesia católica a nivel internacional, donde se plasmaba en sus frescos el desarrollo de la fe cristiana.

Poco a poco, año tras año, década tras década estas imágenes se fueron mimetizando con la decoración del entorno, a tal grado que ya no se aprecian muchos detalles y se las ve como una parte más de la pintura decorativa; dejando de lado el significado de las mismas.

Las paredes de la Catedral tienen dibujos de pasajes bíblicos o historias de la época para contar; por eso es importante conocer un poco más de cerca estos frescos y describirlos para que así se pueda devolverlos a la vida. De esta manera, cuando vuelva a ingresar en esta joya colonial procure que su mirada busque aquellos detalles que antes no los percibió y disfrute de esas bellas pinturas.

DESDE LA PIEDRA

Según la documentación de la época la primera iglesia, pequeña y provisional, habría sido edificada antes de la fundación de la Villa de Oropeza en el primitivo asiento de Kanata.

Por su constante deterioro fue reedificada en 1619 y se volvió a edificar en 1701, terminando su reconstrucción en 1735.

Tiene la clásica planta en cruz latina propia de este tipo de edificios y su orden arquitectónico es de claro estilo barroco con influencias indígenas, fue construida con cal y piedra; los laterales fueron adicionados a principios del siglo XVIII, como parte del cambio y modernidad que se estaba siguiendo.

Toda la estructura es de grandes proporciones, partiendo de la fachada principal, de buena composición y armoniosa proporción.

El campanario que presenta cuatro cuerpos, de arcada doble en las caras laterales de los cuerpos intermedios, donde se alojan las campanas de bronce antiguo. Esta infraestructura religiosa culmina con la proyección arquitectónica de la torre, una alongada y esbelta cúpula neoclásica levantada a principios del mismo siglo.

PASEO RELIGIOSO – PRIMER PASO

El portón de ingreso a la Catedral, que da hacia la calle Esteban Arce, ya es una antesala de lo que se puede esperar en el interior, porque a simple vista este objeto parecería haber soportado fielmente el paso del tiempo.

El padre Marcelo Bazán, rector de la Catedral “San Sebastián de Cochabamba” explica el lenguaje iconográfico que se esconde en la cúpula, desde el pórtico de ingreso.

Durante la segunda mitad del siglo XVI, el estilo que predominó en las pinturas coloniales fue el manierista, introducido en el Perú por Bernardo Bitti.

El manierismo corresponde a la transición entre los estilos renacentista y barroco. Alrededor de 1630, el manierismo dio paso al estilo barroco, el cual predominó en todo el arte colonial hasta 1750 aproximadamente.

Después de cruzar el portón poco a poco se van develando imágenes, antes ocultas a los ojos, y ahora tan visibles y con tanto significado religioso, para culminar en el altar principal.

Ya en el techo del ingreso se observa un arco, sutilmente decorado con dos círculos a cada lado. En uno de ellos se identifica el rostro del Papa San Pío V, -con quien se inició el trabajo de construcción de la Catedral- y en el otro la imagen del Papa León XII, -con quien finalizó.

A pocos centímetros, en un diseño de cuatro lados, hay pinturas que son pilares de la religión católica.

El primer gráfico muestra a dos querubines protegiendo al “Cordero de Dios”, que en el Antiguo Testamento fue sacrificado en el altar del tabernáculo por los pecados terrenales. Al frente el “Ojo de Dios”, símbolo que ha dado vida al universo y que es omnipresente, omnisciente y omnipotente.

Al lado izquierdo se encuentra el Espíritu Santo y al lado derecho San Juan Bautista ofrendando el Sacramento del Bautismo a Jesús de Nazaret.

NAVE CENTRAL – SEGUNDO PASO

Pero el recorrido no termina ahí puesto que los ojos van siguiendo el sendero central de la nave.

El techo cuenta con muchas pinturas de querubines y arreglos de flores, a manera de enredadera, que circundan decoraciones centrales, las cuales suman nueve imágenes representativas de la religión católica.

En la primera, con una decoración muy relevante, se encuentra el Sagrado Corazón de Jesús protegiendo al mundo. Le sigue una roseta decorativa de forma semicircular, donde se encuentra la imagen del Cáliz de la Eucaristía.

Después hay una estampa del pasaje del Viacrucis, que es una manera de recordar la Pasión de Jesús, donde grafica a unos dados, con los cuales los soldados se sortearon la capa. Otra muestra el martirio que vivió Jesús antes de ir al calvario; y justo a la mitad del pasillo se observa una pintura especial con las letras INRI.

INRI son las siglas de la frase latina Iesvs Nazarenvs Rex Ivdaeorvm, la cual se traduce al español como: “Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”.

Como un paso más significativo en el marco de la religión católica, el siguiente rosetón ostenta el símbolo JHS que es la abreviatura del nombre de Jesús en letras griegas. Ambas decoraciones centrales son muy significativas.

A esta le siguen tres imágenes más cada una con una gráfica significativa de la pasión de Cristo, entre ellas los clavos, seguidos del martillo y las pinzas para concluir en la corona de espinas, la lanza que hiere a Jesús y la caña con la esponja empapada en vinagre.

cúpula cENTRAL – TERCERA PARTE

Una frase… “Euntes Docete Omnes Gentes” se distingue en grandes dimensiones y de fondo un fresco de Jesús, luego de la resurrección, rodeado de los 12 apóstoles.  

Detrás de este en la cúpula central se grafica diferentes pasajes de la fiesta de Pentecostés.

Esta es una festividad universal, mediante la cual se conmemora el descendimiento del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, a los 50 días después de la Resurrección de Cristo.

OTROS frescos

El padre Bazán no sabe con exactitud quién fue el pintor y la fecha de creación de los lienzos; pero, en la cúpula central al pie de una de las imágenes se encuentra el nombre de Antonio Quiroga T. 1932, a quien podría atribuirse la creación de estos trabajos.

Del mismo modo, en la nave central en la parte lateral están cuatro frescos, los dos primeros ubicados cerca a la cúpula central, del pasaje de Jesús en el Monte de los Olivos, el otro grafica el beso de Judas y la aprehensión de Jesús.

Cerca del portón de ingreso se aprecian los frescos con dos pasajes más del Viacrucis.

En el primero se ve la imagen de Jesús en los brazos de su madre después de ser bajado de la Cruz y en el segundo la imagen de la ascensión de Cristo.

Frente a estos dos últimas imágenes se encuentra el Coro, la parte inferior está decorada por una serie de ángeles que parecen estar entonando un cántico y en la parte superior está retratado el coro de los Santos, donde hay una imagen de Santa Cecilia, la patrona de los músicos.

Hasta aquí el breve paseo ha sido muy gratificante, por una parte el lenguaje iconográfico vuelve a cobrar relevancia ante los ojos del visitante y, por otra, todas las imágenes confabulan en un mensaje religioso.

Recién ahora que se comprende el tipo de catequización que empleaban los primeros religiosos, pero la Catedral no es la única, muchos otros templos también cuentan con un lenguaje silencioso, que apela a la vista para poder disfrutar de ella.