La cuenta oficial de Facebook de la Diócesis de San Ignacio de Velasco ha emitido la siguiente opinión ante las críticas al obispo de San Ignacio de Velasco, Roberto Flock:
A causa de mi defensa de la democracia en San Ignacio de Velsaco, frente a la anulación de más de 66% de los ciudadanos en las elecciones municipales, muchos me acusan de “político” e intentan así descalificarme por representar a la Iglesia, hasta metiéndose en el campo propiamente de la Iglesia y su Pastor, citando (y tergiversando) la Biblia: “Den al César lo de César” sin entender lo que significa.
César no está al par con Dios. Tiene el derecho y el deber de establecer un Estado de Derecho y de cobrar impuestos. Pero también debe arrodillarse ante el Señor, discernir y cumplir su Santa Voluntad. “Dar a Dios lo que es de Dios”, A Dios le debemos todo.
Desde que Jesús fue crucificado bajo el poder de Poncio Pilato, acto sumamente político, tenemos los pastores de la Iglesia el derecho a meternos en la política, porque obviamente, como todas las demás actividades humanas, la política necesita ser evangelizada, para que contribuye al Reino de Dios en vez de alejarnos de ello.
Cuando Jesús dijo: “Mi reino no es DE este mundo”, fue porque no era como los reinados de Pilato y César que crucificaban a sus rivales. Pero su Reino es PARA este mundo. Por esto nos enseña a rezar: “Venga a nosotros Tu Reino”. Reina desde el corazón y alma de los creyentes. Esto implica la conversión de quienes nos gobiernan y de los procesos políticos. Desde aquel entonces, hemos avanzado mucho; ahora hay democracia a pesar de sus imperfecciones. Hay el reconocimiento de los Derechos Humanos. Pero falta mucho todavía para superar la corrupción y para respetar estos derechos.
La Iglesia no se identifica con el proyecto de un Partido Político, ni siquiera con los que se hacen llamar “cristiano”. Pero a veces tenemos que advertir a los bautizados que ciertas militancias políticas son esencialmente incompatibles con la fe cristiana y el seguimiento de Jesús.
El comunismo ateísta es un ejemplo obvio. El Nazismo fue otro. El Movimiento al Socialismo, también. Esto naturalmente enoja a sus militantes, pero guardar silencio sobre estas verdades, es ser cómplice de sus maldades.


