Análisis

Festival de Bandas

Si el presidente Evo tuvo el valor de asistir en medio de los obispos bolivianos a la consagración del pueblo orureño a su Patrona la Virgen del Socavón, yo no opuse ningún reparo para asistir al Festival de Bandas que se realizó en esta ciudad, sede temporal de mis actividades.

Mi pariente espiritual me preguntó respetuosamente si deseaba asistir a ese festival en el que participarían varios miles de “chusus” a los que se unirían unos músicos llegados de Alemania, lo que aumentó mi interés por tal evento, uniéndome a la multitud de aficionados, a los sones populares y carnavaleros.

Fue la cholita cochabambina quien me anotició acerca de la afición del presidente Evo por la trompeta, instrumento imprescindible en las bandas carnavaleras, en una de las cuales actuó el joven Evo en sus mocedades.

Con mi natural hualaycherío, dije a mi comadre: “¿O sea que el actual propietario de Bolivia fue un ‘lata–pukus’ (sopla latas) cuando era joven…?”. Siendo aceptada mi conclusión por la respetuosa ciudadana.

Al apreciar la multitud que se había congregado para deleitarse con los “lata – pukus”, mi comadre se sintió feliz de hacerme partícipe del gigantesco espectáculo, haciéndome notar que los orureños son amigos de contar con obras muy grandes y de primera magnitud mencionándome a la Virgen del Socavón y al Club de Fútbol San José, explicándome: “Si la Virgen María es gigantesca, su esposo San José tiene que ser grandote…”.

Después de alegrarme escuchando a las bandas de música, invité a comer a mi comadre al célebre “Nayjama” donde después de saborear sendas “colitas de cordero” me sentí trascendental, y haciéndome el importante, dije a la cholita cochabambina que nuestro país estaba lleno de bandas y que algunas son muy peligrosas como las bandas de ladrones que operan dentro del Estado y también fuera de él, respondiendo Macacha: “Todos sabemos eso, compadre, pero no hay quien le ponga el cascabel al gato porque nos quedaríamos sin quórum en los tres Poderes del Estado…”.

Le pedí a mi comadre no ser tan pesimista y ella me prometió que dejaría de serlo en forma interina hasta que conozcamos los resultados de los juicios que se libran por la coerción múltiple que ejercitaron funcionarios del Estado; “si todo queda en nada y nadie es sancionado, entonces volveré a mi pesimismo”.

Así concluimos armoniosamente con nuestras “colitas de cordero”, dejando sentado en acta que además de “las bandas de chusus” existen otras peligrosas para el país, como las bandas de ladrones y las bandas de chantajistas que te sacan plata ofreciéndote justicia.