Análisis

Fernando Pérez: “Bolivia país no apto para mujeres”

Bolivia se ha convertido en el país de mayor peligrosidad para las mujeres. Es el país con el más alto índice de violencia física hacia las mujeres en américa Latina y casi iguala a Haiti en violencia sexual, según el reporte de naciones unidas.

Este año murieron 100 mujeres, 60 de ellas por causa de la violencia machista, otras no mueren pero quedan con lesiones gravísimas. Hasta este año las denuncias sumaban 28.000 y sólo se conocen 30 sentencias.

La causa de esta hecatombe en la sociedad boliviana es estructural. Tenemos una ley, la 348 para la defensa y protección de la mujer, pero que no tiene la reglamentación correspondiente, no existe un plan para encarar su elaboración ni un presupuesto para su aplicación.

La falta de esta reglamentación permite que médicos forenses elaboren informes que no permiten tipificar como lesiones graves que prueben la violencia o que los policías tomen declaraciones del agresor aceptando informes que favorecen al mismo sin pruebas ni testigos. Las fiscalías no dictan medidas de protección de la mujer. Por otro lado los jueces tardan más de un año para llegar a una audiencia de conclusión y sentencia, o exigen términos probatorios que no están en la norma. Otro procedimiento que aplican y está fuera de la ley es la de conciliación, la que en la práctica, otorga poder al agresor para seguir abusando porque no dicta medidas de protección ni garantías para la mujer. En muchos casos las conciliaciones terminan en muerte de la mujer.

Esta violencia proviene también de nuestras culturas, urbanas y rurales todas ellas autoritarias, donde la mujer esta relegada en el aspecto social y económico. Mil millones de analfabetos existen en el mundo, de los cuales 70% son mujeres, la desocupación y la extrema pobreza golpea a las mujeres y sus hijos. Las mujeres pobres, analfabetas, campesinas e indígenas sufren la violencia en este ambiente de alta vulnerabilidad.

Contribuyen a ellos las religiones que pregonan sumisión de la mujer al hombre, al marido y las madres refuerzan enseñando a sus hijas que la mujer es de un solo hombre y que debe cargar su cruz. Esta mentalidad se manifiesta en diferentes ambientes sociales, también en los de clase media y alta de la sociedad. Así las madres ven con naturalidad que sus hijos golpeen a sus esposas, los hijos reproducen como algo natural esta bestialidad que vivieron en sus hogares durante su infancia.

Para romper estos círculos del infierno, debemos empezar a cuestionar nuestras culturas y creencias religiosas, nuestro sistema educativo que reproduce la violencia de la sociedad, comprometer a los medios de comunicación en una campaña sostenida. Incorporar también en la selección a un cargo, y a una función política una valoración de sanidad de comportamiento violento hacia la mujer.

A los políticos debemos como sociedad exigirles la declaración de alerta máxima y un compromiso de proponer soluciones como la reglamentación de la ley 348 y asignar recursos para su implementación en todo el país. Deben tratar el tema con responsabilidad y respeto ante el dolor de miles de mujeres golpeadas y cientos de ellas muertas.

Fernando Pérez Cautin

Está a cargo del Area de Educación en IRFA Santa Cruz.