Nacional

Fe y Alegría: 50 años de trabajo con gestión participativa

CON PRESENCIA EN 20 PAÍSES DE AMÉRICA LATINA, EUROPA Y ÁFRICA | FE Y ALEGRÍA CUMPLE 50 AÑOS DE TRABAJO CON GESTIÓN PARTICIPATIVA.

Fe y Alegría (FyA) se define como un “Movimiento de educación popular integral y promoción social” con estructuras de gestión participativa, donde se combina la contribución de laicos y diversas congregaciones religiosas en co-responsabilidad con la Compañía de Jesús, fundadora y animadora de la obra.

Mantiene una dinámica de búsqueda permanente de respuestas a necesidades humanas. Promueve el desarrollo de potencialidades de hombres y mujeres, impulsa la adquisición de conocimientos, habilidades, destrezas y valores. Asume que la educación debe transformar la realidad porque entiende que ésta abarca todas las dimensiones de la persona. Es un proceso orientado a formar “en y para la vida” y “en y para el trabajo productivo”.

“FyA pretende desde los sectores excluidos, superar las injusticias y contribuir en la búsqueda de satisfacer sus necesidades. Incidir en el desarrollo económico, social, político, cultural y religioso. La construcción de una sociedad justa, fraterna, democrática y participativa. Que las personas y las comunidades sean protagonistas de su desarrollo.

La propuesta de FyA combinaba programas de educación escolarizada formal (preescolar, primaria y secundaria), educación radiofónica (formal y no formal), educación específica (alternativa y no formal), servicios asistenciales-formativos y desarrollo comunitario”, indica Luis Antonio Carraco Pacello, Director Departamental de Fe y Alegría Cochabamba.

Conmemorando los 50 años, Fe y Alegría tendrá una serie de actividades con el espíritu e identidad institucional que marca su accionar, recordando su historia.

 

HISTORIA

“Las actividades de FyA se iniciaron en Venezuela, por iniciativa del sacerdote jesuita José

María Vélaz, como uno de los programas de extensión social que adelantaba conjuntamente un grupo de estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Este proyecto se inició recorriendo barrios marginales de la ciudad de Caracas, para llevar catequesis, en su recorrido la gente manifestaba que además de conocer a Jesús ellos necesitaban aprender a leer y a escribir. Entonces un albañil, Abran Reyes, padre de ocho hijos, casado con Patricia Reyes, en un acto de generosidad dona su casa para que se inicie la primera escuela de Fe y Alegría, establecida en Caracas en marzo de 1955. Un año después contaba con otras dos escuelas en barrios situados en extremos opuestos de la ciudad. Con un lema que reflejaba esta filosofía: “Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto”.

“Fe y Alegría Bolivia nace oficialmente en julio de 1965, bajo la concepción original de ofrecer oportunidades de educación escolar a los sectores menos favorecidos; al igual que en Venezuela la obra es impulsada por la generosidad de Octavio Amurrio, padre de 13 hijos que dona su casa para que funcione la primera escuela en la zona La Portada de la ciudad de La Paz. El 7 de enero de ese año se firma un Convenio con el Estado boliviano, Fe y Alegría comenzaría con la apertura de siete escuelas con 2.500 alumnos Un 3 de febrero de 1966, el Prof. Humberto Portocarrero fundó, en la ciudad de La Paz, las escuelas “Copacabana”, en la zona La Portada, y “Corazón de Jesús”, en la zona de Pura Pura”.

Con el lema “Donde termina el asfalto, comienza Fe y Alegría” y en la línea educativa de servicio a los más pobres, las dos escuelas nacieron casi sin infraestructura, amparadas por vecinos generosos que brindaron sus casas para que los alumnos pasen clases.

Poco después, el Prof. Humberto Portocarrero se hizo cargo de la Dirección, hasta su fallecimiento y en su honor, el 9 de mayo, fecha de su fallecimiento, se celebra el aniversario de Fe y Alegría Bolivia.

Ya son 50 años de vida aportando a la educación popular en el país, el proyecto católico Fe y Alegría educa a 182.000 alumnos en 71 municipios de los nueve departamentos.

Atiende, a través de 48 congregaciones religiosas, a 415 unidades y centros educativos y cuenta con el apoyo de 9.223 educadores y más de 100 técnicos y directivos a nivel nacional.

“En 1966, la cooperativa agrícola “Alalay” Valle Hermoso Ltda. Transfiere, gratuitamente, en la zona sur de Cochabamba, un predio de dos hectáreas más de la ex casa de hacienda, a favor de Fe y Alegría. Allí funcionará la primera escuela que se llamará “El Salvador”.

El Salvador comienza con 336 alumnos. Este mismo año se inaugura el segundo Centro Educativo, con la denominación de “Obispo Ananá”, en el km. 5 y medio de la antigua carretera a Santa Cruz en la zona de Valle Hermoso”, dice su director.

“A través de nuestros doce centros técnicos, fortalecemos y promovemos la formación técnica – profesional para facilitar la inserción social laboral y prepararlos para la vida. Respondemos también a necesidades educativas especiales de niñas/os y adolescentes con capacidades diferentes en la modalidad directa e indirecta, a través de dos centros educativos, integrándolos al sistema de educación regular hasta la formación técnica.

También contamos con un centro de atención temprana, especializado en la detección de dificultades de audición, lenguaje y aprendizaje. Brindamos oportunidades de formación integral en la vida y para la vida a todos los niños/as, jóvenes, señoritas de las comunidades alejadas de Tiraque en una Yachay Wasi o Casa del Saber. Más allá de la educación formal, incentivamos y fortalecemos en los y las participantes, actitudes humanas y ciudadanas, por medio de la educación en valores humano cristianos, con identidad católica y en diálogo ecuménico, involucrando a toda la comunidad educativa”, dice el Director.

“De igual manera, ofrecemos educación intercultural bilingüe para garantizar que niños/as y jóvenes pertenecientes a comunidades, realicen procesos de aprendizaje desde su esencia cultural, rescatando valores, saberes y costumbres propios de las comunidades.

Brindamos formación permanente a nuestros educadores porque consideramos que son personas clave que garantizan una educación de calidad, quienes están llamados a ser maestros de la fe y maestros de la alegría. Asimismo, desarrollamos programas para mejorar la calidad educativa en cada uno de nuestras unidades educativas.

En Cochabamba educa a más de 40.000 estudiantes, en 96 unidades educativas de 20 municipios, cuenta con el apoyo de más de 2.000 educadores y atiende a 50.000 padres y madres de familia”, asegura.

 

EL TRABAJO QUE REALIZAN

“Desde temprano FyA en Bolivia identificó la necesidad de formación permanente de los maestros para proporcionar educación de calidad. Estos cursos combinaban teoría en métodos pedagógicos con seguimiento en el aula por parte de los equipos de capacitación.

Algunos expertos en educación atribuyen el aprendizaje de los alumnos en las escuelas de FyA a tres grupos de variables: las circunstancias familiares de los estudiantes (nivel socioeconómico, nivel de instrucción de los padres, disponibilidad de ayuda en el hogar), los insumos utilizados en las escuelas (presupuesto por estudiante, calidad de los maestros, disponibilidad de textos y materiales, infraestructura) y la gestión educativa (autoridad y rol del director, disciplina, participación de los padres, etc.). Las escuelas de FyA se parecen mucho a sus pares del sector público en los dos primeros aspectos: los niños que asisten a ellas provienen de los estratos más pobres de la población con la diferencia de que algunos padres están más interesados y dispuestos a involucrarse en su educación y los insumos que utilizan también son similares en lo relativo al presupuesto por alumno y el nivel de calificación de los maestros al menos cuando estos ingresan a Fe y Alegría”, explica el Director.

Otro elemento particular del funcionamiento de las escuelas de FyA es su cercanía a las comunidades. Mientras en las escuelas públicas la relación con los padres y comunidades suele ser distante o inexistente, en los planteles de FyA se intenta que los padres y representantes de los alumnos participen de diversas maneras: aportando recursos determinados autónomamente por cada comunidad educativa, contribuyendo con su trabajo al mantenimiento y limpieza del plantel e involucrándose en el seguimiento del desempeño de sus hijos. Además, con frecuencia las escuelas funcionan como centros de prestación de múltiples servicios sociales a la comunidad, lo cual les permite generar vínculos entre el proceso educativo y la realidad sociocultural del entorno.

“FyA introdujo varias innovaciones en la educación en Bolivia, para citar alguna de ellas podemos mencionar: la instrucción personalizada, la que estructuraba el curriculum en unidades didácticas, proporcionaba a cada alumno la oportunidad de avanzar a su ritmo, con rincones de lectura y ciencia. Otra innovación fueron los centros de educación y producción. En ellos se articulaba la educación y el trabajo productivo como un modo de acercar la educación a la vida y al trabajo productivo.  En la década de los 70 y 80 el programa de mejoramiento docente fue muy conocido y reconocido por los educadores del país. La relación entre la escuela y la comunidad es una pieza fundamental del funcionamiento de FyA. Al comienzo los padres participaban solo en la construcción de las escuelas, pero desde 1968 participan a través de las asociaciones del barrio. La escuela ha contribuido también con la comunidad en proyectos de salud, agua potable y alcantarillado. En la década de los 80 FyA Bolivia ha estado desarrollando el modelo Yachay Wasi de educación rural (casa comunitaria cercana a la escuela, de formación complementaria para niños y jóvenes campesinos).  En la década de los 90 este programa denominado Dinamización de Padres y Madres (DPM) fortaleció en tres departamentos en Bolivia, llegando a cerca de mil padres y madres, alcanzando aproximadamente a cerca de cuatro mil niños. Se impulsó un programa de formación de Micro Empresas Solidarias (MES) en zonas rurales que permitió generar diferentes pequeñas empresas con campesinos de apicultura, porcinocultura, avicultura, piscicultura, transformación de alimentos permitiendo diversificar la producción de las zonas de intervención”, indica.

A partir del 2005 la formación a los educadores tomó un camino distinto al que hasta entonces Fe y Alegría había llevado adelante. Se impulsó la Formación de Educadores en Servicio que pretendía la profesionalización, mediante convenios con diferentes universidades, en grados de Licenciatura y Maestría de los educadores de FyA. Fruto de ella se actualizó y ofreció formación permanente a más de 5.000 educadores en todo el país. Durante la primera década del 2000 FyA llevó adelante la actualización y renovación curricular, de equipamiento e infraestructura de la educación técnica alternativa como de la educación técnica profesional. Avanzó en la propuesta del bachillerato humanístico – técnico. En esta misma década FyA equipó 26 aulas telemáticas en unidades educativas de los nueve departamentos del país.

“Finalmente, no podemos dejar de mencionar una propuesta que se fue trabajando con la Federación Internacional de Fe y Alegría y que se ha ido concretando en los distintos países donde trabaja FyA: el sistema de mejora de la calidad educativa, el cual busca no solo identificar el grado de avance en calidad educativa, con base en diversos indicadores que no solo tienen en cuenta los resultados académicos, sino también los procesos, el contexto y los recursos como otros factores claves directamente relacionados con la calidad educativa. El sistema de mejora de la calidad educativa”, indica el Director.

 

PLANES A FUTURO

En cuanto a los planes a mediano plazo de FyA Bolivia se puede decir que están en plena etapa de definición, este año se va a construir la planificación que definirá el rumbo institucional para los próximos seis años.

Sin embargo, a nivel del Departamento de Cochabamba, se puede decir que las políticas que guiarán a la institución en el corto plazo son las siguientes:

 

1) Enfatizar el crecimiento institucional en Provincias e intensificar la atención a dichas unidades educativas;

2) Dejar unidades educativas que han quedado en el área urbana que ya no necesitan la presencia institucional,

3) Renovar el compromiso entre las comunidades educativas y Fe y Alegría para garantizar la presencia institucional y el trabajo en ellas por los próximos dos lustros

4) Revitalizar el compromiso de directores y educadores con la misión institucional a través de procesos de formación permanente sostenidos.

Pese al cierre de algunas unidades ubicadas en sectores urbanos, el crecimiento de Fe y Alegría en Cochabamba se ha ido incrementando en diferentes Provincias y Municipios del Departamento.

“Han pasado 50 años desde que se inició este gran sueño; sin embargo quienes somos parte de este gran Movimiento de Educación Popular Integral reafirmamos que Fe y Alegría desde que nace en Bolivia, se compromete en su acción a: Optar por los marginados y excluidos, buscar la transformación de las estructuras, formar al hombre/mujer nuevos, ayudar a descubrir que la fe se manifiesta en obras de justicia. Y que para lograr estos propósitos fundamenta su acción educativa está  en la educación popular, en la pedagogía liberadora”, concluye Luis Antonio Carraco Pacello Director Departamental de Fe y Alegría Cochabamba.