Internacional

Familias enteras con niños cruzan el desierto para refugiarse en el Kurdistán

Muchos iraquíes que huyeron de las masacres del Estado Islámico pasaron días vagando por las desérticas montañas de Sinjar. A veces descalzos y sin agua. Los que llegaron hasta el Kurdistán relatan con horror la angustia sufrida.
 
NATHUM
Refugiado iraquí
“No teníamos nada. Estábamos muriendo de sed y de hambre porque no había nada. Caminamos durante doce días y mucha gente murió. Fue terriblemente angustioso”. 
 
Ahora se encuentran a salvo y repuestos del agotamiento. Pero hay otras heridas que serán más difíciles de curar, especialmente para los niños, testigos de esta terrible situación.
 
ZIDAN
Refugiado iraquí
“Nos fuimos sin nada. No tuvimos nada hasta que llegamos aquí. Por el camino vi a muchas personas que cayeron al suelo porque tenían sed”.
 
Hace unos meses campos como este de Bajet Kandela estaban ocupados por refugiados sirios. Hoy están llenos de iraquíes para los que se han habilitado más de 1.500 tiendas de campaña.
 
24 miembros de esta familia pudieron llegar con vida. Con un bebé de dos meses en brazos, pasaron seis días vagando por las montañas. Sobrevivieron con una botella de agua.
 
KHODR
Refugiado iraquí 
“Teníamos una botella de agua y la dividimos entre nosotros, una botella. Cada persona bebía agua en el tapón, sólo un sorbo para no morir. Eso era todo, un sorbo para sobrevivir”.
 
Oriente Medio sufre una crisis humanitaria de enormes proporciones clasificada por la ONU “de máximo nivel” por su gravedad. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el alcance y el tipo de violaciones contra niños, mujeres y minorías en Irak es de los peores vistos este siglo.