Análisis

Exigencias de la vida cristiana

El tema de fondo en el debate que se ha creado en los últimos días se refiere a las exigencias éticas de la vida cristiana y la obligatoriedad que tienen en la conciencia de la persona que forma parte de la comunidad cristiana.

Este debate es importante, sobre todo, en las sociedades modernas que se encuentran inmersas en un relativismo de la verdad que debilita sobremanera los lazos comunitarios. O sea, para muchos contemporáneos no existe una verdad objetiva, sino que sólo existen verdades parciales e individuales hasta el punto de que hablar de la verdad, solamente con el artículo determinado, ya suena a imposición e intolerancia. A lo sumo se acepta hablar de “mi verdad” o la de cada cual.

El cristianismo no es una religión de folklore y charango, sino un seguimiento de Cristo y de la Palabra que nos dejó en el Evangelio, que no es compatible con la violencia, la corrupción o con la defensa y práctica pública de determinados antivalores. Eso sí, los cristianos no somos inmaculados, sino perdonados; esa es nuestra más profunda identidad. Hemos sido perdonados por Cristo y esa es nuestra única gloria. Otra cosa sería hipocresía, pero nos esforzamos por vivir y defender una vida moral que tiene altas exigencias. Jesús fue claro: “esfuércense por entrar por la puerta angosta”(Lc 13,24)

Por supuesto, la decisión moral debe tomarse en la conciencia personal que es el sagrario en el que se discierne la voluntad de Dios, pero no hay forma de ser de Cristo que no pase por la pertenencia a una comunidad que viene de Él y que tiene ministerios, uno de los cuales se encarga de orientarnos y guiarnos por el camino de la verdad que Cristo enseñó.

Traigo a la memoria colectiva la huelga de hambre contra la dictadura del año 1978 en la que Mons. Jorge Manrique, Arzobispo de La Paz, amenazó con excomulgar a los policías y a sus jefes. La democracia boliviana debe mucho a la coherencia y radicalidad de la gente de Iglesia.
A la sociedad le interesa que sus ciudadanos vivan convicciones religiosas sólidas con alta exigencia moral. Lo otro es religión “light”, pero no religión cristiana.

(*) P. José Fuentes Cano
Secretario General Adjunto de la
Conferencia Episcopal Boliviana