Cochabamba

Escuela Nacional de Animadores Salesianos – IV Nivel

Del 2 al 6 de julio se realizó la Escuela Nacional de Animadores (IV nivel) en la casa de retiros CADECA en Cochabamba. Alrededor de 130 participantes entre jóvenes animadores, coordinadores, religiosos y religiosas vivieron un gran encuentro de fe y espiritualidad salesiana.

 
Este año la Escuela estuvo dividida en tres áreas: Socio cultural, socio político y catequesis. Todos y todas las asistentes fueron divididos en ellas para poder participar de alguna temática que fortalezca su compromiso espiritual y pastoral. El objetivo de esta distribución era profundizar el compromiso de los asistentes y que lo puedan poner en práctica en sus centros pastorales.
 
Los “talleristas” que facilitaron las temáticas estuvieron a la altura de este evento. Supieron mediante diferentes materiales interactivos, exposiciones y material de apoyo hacer llegar el mensaje principal de su área de formación.
 
Las noches estuvieron matizadas no solamente por el trabajo programado para esas horas sino que también la chispa y la alegría las pudo dinamizar. Muchas imágenes de bailes, risas, bocaditos, coreografías y suspiros convirtieron la obscuridad en luz. No ser parte de todas esa alegría, energía y ocurrencias era inevitable.
 
Pero así como hubo momentos de locura sana, la madurez de los jóvenes asistentes resaltó en especial en la hora de dormir cuando todos y todas cumplían los horarios sin mucha insistencia. Esto debido a que al tratarse de un curso de IV nivel existía en ellos la suficiente madurez y experiencia en estos eventos que facilitó el trabajo y el orden.
 
Fueron días de intenso trabajo pero para eso vinimos decían entre risas y convicción los líderes de las regiones salesianas. Ciertamente los tiempos de trabajo fueron intensos casi no quedaba tiempo ni para hacer deporte en los cinco días de retiro. Pero pese a ello todos y todas las asistentes tenían clara la razón de su asistencia en ese espacio por lo que ello no fue un inconveniente. No faltaron los jóvenes que robaban tiempo al tiempo y organizaban partidos de futbol y volly ball.
 
Uno de las áreas mas densas fue el área de socio política que tuvo su dificultad inicial pero poco a poco fueron ingresándose en la temática. Aquí participaron responsables de centros pastorales como ser CARITAS, VOLUNTARIADO NACIONAL E INTERNACIONAL.
 
El área socio cultural fue muy disperso por las diferentes temáticas que abordaba y no respondía a las necesidades de varios jóvenes del grupo. Pero también pareció ser uno de los más animados ya que contantemente la música, canto, dinámicas y videos podía observarse en los diferentes trabajos programados por los facilitadores.
 
El área de catequesis trabajó mucho en la espiritualidad e identidad del catequista desde diferentes puntos de vista como ser el eclesial, social y tecnológico. Trabajaron con varios documentos y textos oficiales de la Iglesia católica y tocaron el tema de la tecnología en la catequesis el cual fue un tema que atrapó la atención de los participantes de esta área de formación.
 
Para muchos fue un cambio grande verse en un rol diferente ya que hasta el año pasado eran parte de los participantes y ahora estaban en el equipo de organización. Esta sensación movió a varios de los responsables de la coordinación del encuentro de líderes ya que les ayudó a tomar conciencia del tiempo y la responsabilidad que han asumido. Es grato recordarnos en nuestros inicios como jóvenes temerosos y ahora como referentes de los mismos expresaban los denominados “donosaurios (antiguos)” en estos encuentros.
 
Cada año este tipo de encuentro era llevado a cabo en la casa de retiros Don Bosco – Fátima donde ciertamente estaban como en casa pero ya era un espacio demasiado familiar. Pero este año por diferentes factores y por brindar un espacio diferente se cambió la sede de la Escuela.
 
Como pocos años visto una joven decidió renunciar a su agasajo de 15 años con sus familiares y decidió pasarlo en compañía de los líderes. La celebración del cumpleaños fue la actividad más relevante para muchos de los asistentes ya que aún no conocían este tipo de fiestas. La agasajada se sintió muy contenta por la recepción que le hicieron los encargados del curso. Incluso llegó a tener de regalo un anillo gracias a su padrino improvisado: Gonzalo Valverde.
 
Estos detalles y muchos más como la marcha de Colcapirhua hasta Tiquipaya fueron vivencias que estarán durante mucho tiempo en los corazones de las personas. Y la esperanza es que no solo se quede allí sino que pueda ser una luz que se contagia en cada uno de los centros pastorales de donde vinieron todos y todas.