Santa Cruz

Entrevista a Monseñor Eugenio Coter, nuevo Obispo de Pando

P.: Monseñor Eugenio ¿Cómo se siente tras haber sido nombrado por el Papa Benedicto XVI como Obispos del Vicariato Apostólico de Pando?

Mons.: Bueno a nivel personal por una parte es un sentimiento de agradecimiento a Dios y a la Iglesia porque el episcopado es siempre un Don a la vida de un sacerdote.

Por otro lado el sentimiento es que si hoy dentro de la realidad pequeña de mi servicio tenía que cuidar y construir mi santidad ayudando a un pequeño grupo a caminar hacia la santidad personal, ahora se asume una grey mucho más grande a la cual debo ayudarlos a crecer en la fe.

El tercer sentimiento es que por supuesto voy a compartir el camino con ellos y ellos me ayudaran a crecer en la fe a mí también pero confío de ayudarlos a crecer.

P.: ¿Conoce pando y qué sabe de este Vicariato?

Mons.: Bueno conozco por los estudios y por el seguimiento de las situaciones de análisis social, política y religiosa que he llevado todos estos años, también por el encuentro de personas que trabajan en Pando y por haber compartido varios años de trabajo social en la Iglesia, compartido proyectos y actividades.

También he visitado Pando, concretamente Riberalta y me he encontrado con unos padres que me han contado del trabajo que ellos viven y hacen ahí, pero sobre todo  por la experiencia de Mons. Luis Casey.

    Yo creo que mi verdadero equipaje, mi verdadera maleta es la experiencia de Mons. Luis. Esto será lo que me ayude en aprender a caminar con la Iglesia del Vicariato de Pando y aprender también a ser Obispo.

Yo creo que mi verdadero equipaje, mi verdadera maleta es la experiencia de Mons. Luis. Esto será lo que me ayude en aprender a caminar con la Iglesia del Vicariato de Pando y aprender también a ser Obispo.

P.:  Varios Obispos están convirtiéndose en “eméritos” por cuestiones de edad, así mismo han habido y seguramente seguirán habiendo, nuevos nombramientos de Obispos para la Iglesia en Bolivia, también tenemos nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Bolivia, además por los cambios a nivel global la misma sociedad Boliviana es diferente en las formas de relacionarse, en la práctica de los valores, en fin…  ¿Cómo asume su nombramiento en este tiempo de renovación de la Iglesia y la sociedad en Bolivia?

Mons.: El desafío es volver a decir nuestra fe en la sociedad que está cambiando. A diferencia de 30 años atrás, hay más de un 10% de personas que son indiferentes a la temática religiosa, hay otro porcentaje que está incluso en contra y hay también la presencia de otras Iglesias. Entonces es  una sociedad distinta  en al cual nos movemos y caminamos como Cristianos.

Ser Obispo es ayudar al pedacito de la Iglesia de Dios a volver de declinar la fe en la historia de todos los días, a dentro de esta sociedad que es distinta de  la de hace un tiempo, en continuidad  con lo que hicieron nuestros Obispos “mayores de edad”  que han sabido ayudar a construir la fe día a día dentro de esta sociedad.

Nosotros recogemos este esfuerzo  pero lo tenemos que hacer en esta  sociedad que es distinta de la anterior y el mismo tiempo es una sociedad que en unas cosas es menos pobre pero que tiene sus bolsas de pobreza siempre presentes ubicadas en otros lados en comparación de antes; pobrezas a veces mucho más escondidas y más profundas y pobres entones distintos con los cuales tenemos que jugarnos, teniendo la capacidad de descubrirnos, encontrarnos y ayudarlos a caminar.

P.: ¿Hay nuevos tipos de pobreza en Bolivia?

Mons.: Hay otros tipos de pobreza que han crecido y  la misma pobreza hasta económica, según los estudios económicos, se ha ido ubicando en las grandes periferias de las ciudades de una manera más escondida pero real y presente.

Hay en las grandes periferias gente que fatiga a encontrar la comida de todos los días… Y mientras que en la situación en general pero con sus excepciones, por ejemplo en el área rural ha mejorado en estos últimos años, seguramente ha mejorado pero a nivel económico, en cambio se han abierto otros desafíos a nivel de valores, a nivel de culturas, a nivel de globalización frente a la cual todavía se  tiene que aprender a caminar y aprender a manejar con valores y no dejándose llevar por el instinto, por la impulsividad o por lo más fácil.

P.: ¿Es complicado ser Iglesia en un estado Laico?

Mons.: Hay una laicidad que hay que aprender a entender y construir y creo que es un desafío para el Estado entender cuál es el rol de la laicidad y cómo es un estado Laico, porque en todo caso, no tiene  experiencia en este sentido; viene de una historia y una cultura en la que el Estado  ha caminado de la mano con la religión y muchas veces como fuerza de liberación, pienso por ejemplo en los años de la dictadura y pienso también como en la antigüedad del país Jesuitas y  Franciscanos han luchado por la liberación de los últimos incomodando a la autoridad de turno.  En este sentido es un desafío para el Estado aprender a ser laico; es un desafío también para las estructuras de la Iglesia aprender a vivir su dimensión social dentro de un estado laico y sabiendo proponer la dimensión de un encuentro con Dios en una sociedad estructuralmente laico pero donde Dios no es ausente, donde Dios sigue siendo  fundamente del corazón humano.

P.: ¿Cuál es la visión de Iglesia y de pastoral que tiene Monseñor Eugenio Coter? ¿ahora como Pastor qué Iglesia construiría?

Mons.: La construiría con los laicos, religiosos y sacerdotes de ahí y entonces no será la Iglesia que  puede soñar Eugenio Coter, será la Iglesia que juntos construiremos y que espero sea la que desea Cristo.

He visto y conocido sacerdotes, religiosos y laicos en la Iglesia de Pando y siempre he percibido como gente de mucha fe, gente que camina, se van encontrando, van construyendo sus comunidades en las pequeñas comunidades, recorren  grandes distancias para compartir oración, reflexiones, amor, solidaridad… con un gran limite en los recursos  porque no es una gran economía la del Vicariato y la de la Iglesia de Pando pero desde su pobreza hay una gran riqueza de fe y de humanidad. Siempre los he percibido así.

P.: Envíe un saludo a los agentes pastorales del Vicariato de Pando

Mons.: Quiero expresar mi agradecimiento porque los ecos que tuve y que siento es que me están acogiendo como Don del Señor a su caminar, yo también les acojo como Don a mi vida. El testimonio que he recibido de Monseñor Luis y de otras personas es que hay esta acogida como al hermano de la misma  familia de Cristo que ellos son y que llega a sentarse a su mesa.