La Paz

Enseñanzas cristianas de la Pandemia

Cambia todo cambia, decía Mercedes Sosa y no se equivocaba al manifestar que la única certeza de la vida es el cambio constante. La pandemia que atraviesa el mundo entero por el virus COVID-19 ha dejado a su paso en la humanidad graves repercusiones en múltiples ámbitos; no solamente en el de la salud, sino en el económico, pastoral, social y familiar. Se hizo evidente la vulnerabilidad como aspecto intrínseco de la condición humana; sin embargo, también nos ha dejado importantes aprendizajes es por esa razón que el voluntariado “Jóvenes Líderes en Acción” del Centro de Promoción del Laicado CEPROLAI propició el Conversatorio juvenil: Enseñanzas de la Pandemia.
Este espacio de diálogo organizado desde la metodología del ver, juzgar y actuar se realizó a través de Zoom y se difundió a través de Facebook Live y de Radio Senda. El mismo, permitió a los participantes conocer los testimonios y experiencias producto de la pandemia por el COVID-19 que vivieron: Padre Giovanni Algeri, Víctor Alacoma, Dennis Fernández y Daniela Rey Montes.

Dennis Fernández: Todo tiene su tiempo

“Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:” “Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado.”
“Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar.” Eclesiastés 3, 1-2.4
Todo tiene su tiempo afirmó Dennis Fernández, a tiempo de compartir los duros momentos que vivió desde que se declaró la pandemia por el COVID-19. La pérdida de sus seres queridos y la impotencia de ver la crisis en el sistema de salud local y nacional le dejó valiosos aprendizajes de vida.
“Aprendí a valorar a mis seres amados, a mi familia, con quienes en esos tiempos difíciles acudimos a la oración para fortalecernos. Aprendí que internet sirve para evangelizar y a cuestionarme sobre el valor de la vida y su fragilidad que me hizo pensar que todo, un día se puede acabar” reflexionó Dennis quien terminó de relatar su testimonio dando gracias a Dios por su vida y por todo lo que ella le ha dado.

Daniela Rey Montes: Ver en los enfermos el rostro de Jesús

Todos tememos a la muerte, ver a las personas morir es muy duro, pensar en lo vulnerables que somos y el riesgo en el que estamos (como trabajadores en salud: médicos, enfermeras, etc.) y en el que están nuestros seres queridos es muy difícil sostuvo con notoria emoción Daniela Rey Montes quien expresó su sentir relatando lo que le tocó vivir en este periodo de Pandemia.
Tener siempre presente a Dios es muy importante, continuó con su testimonio Daniela, quien instó a los participantes del evento a tener la confianza puesta en Dios y la esperanza de que la muerte es únicamente un paso más que tenemos que dar para encontrarnos con nuestros seres queridos que ya partieron a la casa del Padre, siempre que estemos dispuestos a aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas.

Padre Giovanni Algeri: Tenemos que mirar adelante

El párroco de la Iglesia Apóstol Santiago de Munaypata, padre Giovanni Algeri, empezó su testimonio invitando a los participantes del conversatorio a mirar adelante.
“La pandemia nos ha cambiado la vida: parroquial y familiar. Hemos aprendido a ser personas mortales, antes creíamos que éramos todo poderosos, ahora hemos aprendido a compartir el dolor y el sufrimiento de nuestros familiares y seres queridos. Hemos aprendido a valorar gestos de amor y cariño como el abrazo y el beso” sostuvo padre Giovanni.
Desde su experiencia pastoral el párroco afirmó que su aprendizaje personal se debió a la necesidad de continuar evangelizando, en este tiempo, a través del uso de la tecnología para llegar donde no se podía llegar.
“He visto gente nueva en la Iglesia que antes no asistían pero que ahora se acercan al templo para pedir una bendición. Por eso como Iglesia tenemos que vivir una nueva pastoral, más participativa, solo así podremos cambiar” concluyó el párroco de Munaypata.

Víctor Alacoma: La pandemia nos enseñó a caminar juntos

Víctor Alacoma, más conocido como Cachi, co coordinador de la Pastoral Universitaria de la Arquidiócesis de La Paz, PUNA, empezó su testimonio partiendo del contexto social y político que vivió Bolivia y que desde su perspectiva ha dejado un legado de miedo.
A nivel personal, afirmó Víctor, aprendió a ser fuerte, a dar gracias a Dios por la vida y la salud; además, de fortalecer sus conocimientos en el ámbito de la tecnología.
La oración como deshago, sostuvo Víctor, fortaleció los vínculos fraternos al interior de su familia, además de una estrecha unión con su esposa que le enseñó a reconocer la complementariedad con su pareja.
Sus hijos desarrollaron habilidades en el ámbito de la comunicación radiofónica y el compromiso social con los más necesitados y a nivel de comunidad, la acción solidaria estuvo presente a través del apoyo económico a familias de escasos recursos y la práctica generosa de servir al prójimo (estudiantes de colegio) mediante las clases virtuales de: matemáticas, lectura crítica, lenguaje e historia entre otros.
Por otra parte, Víctor dio a conocer una dura realidad que muchas personas en Bolivia y el mundo han tenido que atravesar en estos tiempos de pandemia la pérdida de su fuente laboral que lejos de desmotivarlo le ha permitido a través de radio Senda continuar con la labor de evangelización y formación promoviendo la utilización de medidas de bioseguridad y la revalorización de la medicina natural tradicional para hacer frente a la crisis sanitaria.
Desde la PUNA, Víctor, destacó el compromiso juvenil y la acción a través de las redes sociales que les ha permitido generar distintos espacios de diálogo sobre diversos temas en los ámbitos de la salud, economía y educación entre otros.

Compromiso social y cristiano

Los participantes del conversatorio reunidos en diversas salas virtuales de diálogo expresaron sus distintos compromisos como cristianos a partir de la pandemia:
– Amar al prójimo y ayudar a los más necesitados compartiendo lo que se tiene.
– Seguir delante de la mano de Dios en los buenos y malos momentos
– Actuar de manera más humana, tratando a los demás como queremos ser tratados.

“Cuando Jesús trae la calma al agitado mar, los discípulos en la barca se llenaron de temor. Siempre, ante el temor, debemos volver al Señor. Mirar al Señor, contemplar al Señor” es una reflexión del Papa Francisco que nos tiene que llevar a tener la certeza siempre vívida de que “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.