Análisis

EL WALL STREET PACEÑO

“Cuando el Presidente Evo Morales hace declaraciones públicas sobre asuntos económicos me pongo a temblar”, me dijo en la oreja mi Asesora Económica y Financiera señora Macacha viuda de Racacha. Celoso ante sus palabras confidenciales, le pregunté si se ponía a temblar de emoción y gozo, pero felizmente ella me aclaró con sinceridad y vehemencia: “no compadrituy, tiemblo de terror y me dirijo a contar mis billetes ahorrados dentro de mi colchón”.

Luego pasó a relatarme que hace dos o tres días le había escuchado decir al Jefe del Estado Plurinacional Multicolor y Folklórico que el próximo mes de diciembre, a un año del gasolinazo que hizo temblar al país, consultaría con los S.S. (Sectores Sociales) sobre el subsidio estatal a la gasolina y otros carburantes, palabras que la conmovieron hasta la contumelia (sitio de su anatomía que yo no podría ubicar).

Sin embargo, al darse cuenta de mi incultura en materias económicas y financieras, me dijo: “vamos al Wall Street de las Cholas para conocer verdaderamente la situación económica del país y preguntar allí cuál será nuestro futuro inmediato y del año próximo”, conduciéndome hasta el Mercado Rodríguez, uno de los lugares más sensibles de la ciudad de La Paz y posiblemente del país, en mi motocicleta Harley Davidson, vehículo que causa envidia entre las cholas paceñas que son propietarias de camiones y de autobuses, pero no de motocicletas finas.

Al ver las cholitas del Mercado Rodríguez a mi comadre Macacha se organizó instantáneamente una reunión de emergencia entre las maestras mayores, quienes la respetan y admiran tanto como a cualquiera de los Rockefeller en el Wall Street newyorquino.

Como se trataba de una reunión sectorial, yo no pude colarme en ella y la Public Relation’s Woman me condujo a las inmediaciones donde me sirvieron tisgra (gratis) un api riquísimo con buñuelos, diciéndome la graciosa cholita que me avisarían cuando concluyera la reunión del “staff” del Wall Street de Cholas.

Al cabo de una hora salió Macacha con expresión preocupada y al montar en mi motocicleta sólo me dijo: “la onza troy del perejil, noble producto, ha subido tres puntos, lo que quiere decir que la situación está jodida y hay orden de no aflojar”.

Cuando llegamos a mi casa, saliendo un poquito de su hermetismo me dijo que las palabras del Presidente Evo fueron completamente inapropiadas pues habían puesto en alarma al Wall Street paceño del Mercado Rodríguez donde los precios de los alimentos y todos los productos esenciales habían comenzado a subir, indicando las leyes económicas que esta elevación será mayor hasta llegar la Navidad, suba o no suba el precio de la gasolina y otros carburantes subsidiados por el Estado boliviano.

Al saber que la Onza Troy del perejil, noble producto, había subido tres puntos, Macacha empezó a hacer números en su computadora y me dijo: “creo que tendré que aumentar la tasa de los intereses que usted me adeuda…”