Cochabamba

“El arte en las vestiduras religiosas” Presentación de paños de Cristo crucificado (Señor de la Exaltación)

CICLO APORTES DE LA IGLESIA

“EL ARTE EN LAS VESTIDURAS RELIGIOSAS”

Expositores:

Pedro Leonardo Sánchez Prada

Rodrigo Beltrán Galdo

 

Agradecimientos especiales a Ivana Sánchez Canedo y a la familia  Sánchez Prada por prestar su colección de prendas para la exposición, así como por el patrocinio de ésta.

Agradecer también a la Universidad Católica Boliviana por ofrecer el espacio para realizar esta actividad.

HISTORIA

La celebración cristiana de la exaltación tiene su origen en el siglo IV d. C. y desde entonces es celebrada y recordada tanto por fieles católicos y ortodoxos de todo el mundo. Esta celebración está ligada íntimamente en sus orígenes con fiesta original de Santa Veracruz. En el año 326 d. C., la emperatriz Helena de Constantinopla ordenó la destrucción del Templo de Venus que fue edificado en la cima del Monte de la calavera (Gólgota); según los rumores que llegaron hasta oídos de la emperatriz, en ese lugar se encontraba enterrada la cruz en la que fue crucificado Jesucristo. Según la leyenda, Helena encontró tres cruces: una de Jesús y las otras dos pertenecientes a los ladrones con los cuales fue crucificado; como era imposible determinar cuál de las tres era la que perteneció al Salvador, la emperatriz ordenó que un hombre enfermo sea tocado por cada una de las cruces y luego ver que efecto tenían sobre aquél: Con la cruz de Gestas (ladrón malo) empeoró, con la cruz de Dimas (ladrón bueno) volvió al estado en que se encontraba y con la cruz de Cristo se restableció completamente. Desde entonces se conmemora, durante el mes de mayo, la fiesta de Veracruz (Verdadera cruz) en recordatorio del hallazgo de la emperatriz y en el lugar donde se encontraron las cruces, se construyó la Basílica del Santo Sepulcro, un templo destinado a resguardar una de las reliquias más importantes del cristianismo.

Casi trecientos años después, en 614 d.C., la Basílica y la reliquia caen en manos del rey persa Cosroes II, quién a manera de provocación y muestra de superioridad sobre los cristianos, ordenó remover la cruz del relicario del tempo y la colocó debajo de su trono para poder sentarse sobre ella y que todos lo vieran. Después de 15 años de guerra con los persas, el emperador bizantino Heraclio retomó el control sobre Jerusalén al derrotar por completo a Corsoes; la cruz fue devuelta a su lugar de origen en una procesión celebrada el 14 de septiembre que fue encabezada por el mismo emperador. Se cuenta que para poder cargar con el peso de la cruz, Heraclio tuvo que despojarse de todo el peso proveniente de su armadura y sus vestimentas reales.

Actualmente, en nuestro país, la fiesta de Veracruz está asociada con el culto pre-colonial a la fertilidad, razón por la cual se hacen ofrendas a la divinidad esperando que ésta facilite un infante a la familia que lo solicita. Lo opuesto ocurre con la celebración del Señor de la Exaltación; esta fiesta casi no ha variado su significado en la vida religiosa del devoto latino. La exaltación es una fiesta específicamente de adoración dónde los devotos ofrecen obsequios sin solicitar favores, lo hacen solo por el hecho de agradecer a la divinidad cualquier bendición en el hogar.

FIESTA

La celebración, como mencionamos antes, tiene lugar durante el mes de septiembre, particularmente los días 13 y 14 (en algunos lugares como Canal Collo, en Charangas-  Oruro, la celebración se extiende hasta el 15). El primer día se celebra la “víspera”, siempre durante la noche. En este periodo de preparación el devoto realiza parte del ritual, demostrando su “expectativa” ante el pronto encuentro con la divinidad. Se puede asociar este momento con la denominada “salve” en las celebraciones a las Vírgenes.

Los padrinos son fieles que quieren demostrar su agradecimiento a Dios, por lo que solicitan ser ellos los que entreguen algunos de los obsequios o de las cosas necesarias para honrar a la divinidad (flores, altares, inciensos, decoraciones, o, en nuestro particular caso, las vestimentas de la imagen).

El 14 es el día de la fiesta. Hay una misa de apertura en la que los devotos demuestran su gratitud con la divinidad. En un primer momento se celebra la misa por la que se agradece al Señor; después se hace una fiesta con música, comida, bebida y baile, demostrando así la alegría que sienten los devotos respecto de su Dios.

El día 15, la “despedida”, solo se celebra en algunos lugares como Canal Collo en Oruro, pero usualmente la celebración solo se extiende hasta el 14 de septiembre. 

HERMENÉUTICA DE LA FIESTA DE EXALTACIÓN

Fiesta de la familia y la comunidad. Dentro del mundo católico, la familia y la comunidad son dos valores que siempre han tenido alta estima. Durante la celebración del Señor de la exaltación, los devotos de una comunidad se congregan para definir los roles que seguirán cada uno de sus miembros; incluso aquellos devotos que se encuentran en otros lugares, regresan para la celebración. La fiesta es, entonces, un vínculo comunitario que no requiere de un espacio físico, como la patria, sino que une a las personas por un mismo sentimiento de fe y de continuidad pues son formas de adoración que se heredan y que tienen la específica exigencia de ser llevadas a cabo entre todos los adoradores.

El padrino, depositario de la responsabilidad del obsequio, no solo es representante de sí mismo ante la divinidad, sino que es representante de la familia que integra ante Dios y ante la comunidad; tiene la obligación, por un lado, de demostrar gratitud por la bendiciones con las que ha sido favorecido (prosperidad, estabilidad, etc.), por otro lado, debe demostrar el sentimiento comunitario de querer honrar a la divinidad protectora.

Las prendas que se presentan en la exposición, los paños del Señor, son prendas que deben mandarse a confeccionar cada año. En algunos casos son elaboradas por los mismos padrinos. Las razones identificables para la necesaria renovación de las prendas pueden ser tres:

  • Necesidad de presentar un obsequio diferente cada año,
  • La promesa del devoto-padrino de honrar al Señor por un periodo de tiempo como una muestra y prueba de su fe (3 años), 
  • Permitir a más de un miembro de la comunidad participar de la veneración.

 

Estos paños tienen  un valor estético muy significativo. Los padrinos al momento de la elaboración de la prenda, suelen solicitar que ésta incluya ciertas características (signos, materiales, formas, etc.) que vayan acorde a la percepción de lo que es la realidad religiosa de su comunidad y de su familia. Al ser prendas únicas y originales, la creación de estos paños trasciende la dimensión artesanal para convertirse en un objeto artístico que no solo representa la visión del pueblo que adora a la divinidad sino que intenta esclarecer y develar, la belleza de Dios. De cierta forma, los paños reflejan como los devotos perciben la belleza de Dios. Estos obsequios (las prendas) son objetos de contemplación y meditación de los devotos y no simples ornamentos.

presentación de paños de Cristo crucificado (Señor de la Exaltación).