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El que busca la verdad, busca a Dios: Claudia Chávez Boada

Presentación del libro: “De la nueva era a la buena nueva”

Palabras de la autora: Claudia Chávez Boada

Jesucristo me ha llamado a su servicio a pesar de mis insolencias anteriores

Doy gracias a nuestro Señor Jesucristo porque me ha fortalecido y me ha considerado digna de confianza llamándome a su servicio a pesar de mis blasfemias, persecuciones e insolencias anteriores, pero fui tratada con misericordia, porque cuando no tenía fe actuaba así por ignorancia y sobreabundó en mi la gracia de nuestro Señor junto con la fe y el amor de Cristo Jesús.

Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores y yo soy la peor de ellos, si encontré misericordia fue para que Jesucristo demostrara en mi toda su paciencia, poniéndome como ejemplo los que van a creer en el para alcanzar la vida eterna.

Soy una persona muy racional me meto con todo, hasta el final para entender las cosas

El libro que quiero presentarles, quiero entregarles, es mi vida con ese protagonista silencioso que hoy ya tiene voz porque aprendí a escucharlo. Mi libro es una experiencia personal como diría el P. Eugenio, solo lo que tiene categoría de experiencia marca la vida para bien o para mal. Mi primer momento de insatisfacción de búsqueda, de buscar algo que me llenara de buscar algo que me trascendiera, algo más grande se vio bastante complicado con todo el tema de la “nueva era” porque como soy una persona muy racional me meto con todo y hasta el final para entender las cosas, pues me parecía lógica, me parecía sabia, me parecía científica y hay muchas explicaciones para ello. Sin embargo, no es más que una paz barata, vivir mi interiorismo donde acabo diciendo: Yo estoy en paz, los demás verán por su casa, yo estoy bien…

Mi alma, mi espíritu, mi mente, mis emociones estaban atrapados en la red de “nueva era”

Y te vas volviendo egoísta, autosuficiente y crees que ya no necesitas de nadie porque todo el poder lo encuentras en ti, para ti y contigo. Y como todos los espejismos en un momento dado se rompen, la verdad te hace libre pues llegó ese momento donde todo se descalabró y estaba a punto de perder mi vida por que me sentía completamente vacía y si bien nunca dejé mi matrimonio, mi familia, estaba de cuerpo presente, pero mi alma, mi espíritu, mi mente, mis emociones estaban atrapados en una red de “nueva era”, estaba sola abrazada de mi becerro de oro.

He intentado todo, hasta brujas, yatiris, espiritismo, todo…

Bueno llegó ese segundo momento que fue una amiga que me dijo: ¿y si vas donde un cura? ¿Yo donde un cura? ¿Y si yo no creo en Dios?, he intentado todo, hasta brujas, yatiris, espiritismo, todo… veremos qué tiene por decir.  Y dentro mío había esa soberbia para decir ¡ah!, seguro me va a excomulgar, seguro me va a botar, seguro me va a juzgar, seguro va a señalar mis faltas, seguro me va a decir que es el castigo que merezco por lo que he hecho.

Me abrazó como un padre y me devolvió la dignidad que había perdido, nunca me juzgó 

¡Oh sorpresa la mía!, ese Padre Misericordioso me estaba esperando y me abrazó, me mimó, me aceptó, me acogió, con toda mi historia. En este momento no está el P. Loacir misionero de la Sagrada Familia, que fue ese rostro de la misericordia de Dios para mí. Me abrazó como un padre y me devolvió la dignidad que había perdido, nunca me juzgó, nunca me preguntó, nunca me señaló y ahí empecé esa segunda etapa de buscar qué es lo que estaba pasando, qué verdad me estaba queriendo probar.

Sientes al Padre Misericordioso que te dice “te amo”, no por lo que haces sino por quién eres

Me metí de cabeza al servicio como una loca para tratar de devolver todo el amor que recibía, de entender a la gente tan sencilla que con amor en una parroquia me decía: No ha venido el domingo ¿Cómo está? De comprender lo maravilloso que es el sacramento de confesión, cuando el padre te abraza vuelves a sentir al padre misericordioso diciéndote simplemente te amo, no por lo que haces sino por quién eres, y seguí caminando mas no sabía cómo hacer para encontrar la verdad.

El que busca la verdad, busca a Dios foto 07

Y me encontré con Edith Stein, carmelita que es santa Benedicta de la cruz que decía: “el que busca la verdad, busca a Dios” y algo empezó a sanar en mi corazón y después de ese punto de inflexión en un momento en que todo estaba tan desordenado dentro de mí, era todo lo de la “nueva era” que ya no lo quería más, no sabía donde acomodarlo, toda mi nueva fase de cristiana de querer hacer algo, de vivir los sacramentos, de entender mi matrimonio y su gracia y todo estaba ahí y llegué al centro de espiritualidad y me enseñaron el silencio, el silencio que le da sentido a las palabras porque si no es una frase sin sentido y en ese silencio en lugar de seguir preguntando y cuestionando a Dios empecé a escucharlo, empecé a decidir callar y escuchar lo que tenía que decir para mí.

El libro que me tomó cinco años escribirlo relata la forma en que Dios empezó a reparar mi corazón

Y me interpeló con amor, con ternura después de esos 3 días de confesión que, dicho sea de paso, están en forma de índice en el libro para que cronológicamente no me perdiera y volviera a repetir una falta anterior, esos tres días están en el libro con un Dios que me estaba permitiendo reparar el daño que me había hecho, el daño que había hecho porque a la “nueva era” no solamente entré para entender o a estimular mi yo, a veces es un tema de salud o lo que sea, sino que no solamente lo experimente, lo aprendí, lo enseñé. Y el libro que tomó cinco años escribirlo fue la forma en la que dios empezó a reparar mi corazón, mi alma y a ponerle palabras y sentido y me volví a enamorar de mi familia, de mi esposo, de mis hermanos, de mi madre, de mi abuelo, de mis amigos de la comunidad, me volví a enamorar de Dios.

No estoy hueca por dentro, hay un Dios que nos habita y espera dentro de nuestro corazón para que hablemos con Él.

Cada uno de ustedes en algún momento tocó mi corazón y me dio algo, así que gracias por eso… aún tengo muchas preguntas en el corazón que siguen surgiendo, pero ya se como buscar respuesta, ya no busco afuera, aprendí que Dios habita en el cielo y que Dios nos habita. Santa Teresa me enseñó que no estoy hueca por dentro, que hay un dios que me habita, que hay un Dios que nos habita y que ese Divino Huésped de nuestra alma siempre está esperándonos silencioso, respetuoso a que entremos dentro de nuestro corazón y hablemos con Él.

La presentación del libro: De la “nueva era” a la “Buena Nueva” fue realizada el 14 de septiembre en el auditorio de PostGrado UCB Santa Cruz. Contó con la asistencia de Mons.Braulio Saez, Mgr. Oscar Ortíz rector de la UCB, Dr. Henry Pinto, director Académico de la UCB, P. Eugenio Sáenz de Baranda, P. Rodolfo Montiel y miembros de la Comunidad Carmelita seglar de Santa Cruz.