Internacional

El Papa Francisco recibe recibe a Meriam, la cristiana sudanesa que fue condenada a muerte a causa de su Fé

La historia de esta joven que se enfrentó a la muerte, encinta de ocho meses, por haberse casado con un cristiano y no querer renunciar a su fe

Esta mañana el Papa Francisco ha recibido en la casa de Santa Marta a Meriam Ibrahim Yahya Ishaq, la joven cristiana sudanesa de 27 años que fue condenada a muerte –a pesar de estar embarazada de ocho meses- por los tribunales del régimen islámico del Sudán, ya que no quería renunciar a su fe cristiana.

Durante el encuentro con Meriam y su familia, el Papa Francisco les ha expresado su cercanía y su cariño, y les ha agradecido el testimonio de fe, valentía y constancia que han dado. A su vez, la familia ha agradecido el apoyo del Papa y las oraciones de toda la Iglesia y de todas las personas de buena voluntad.

Con este encuentro, el Papa ha querido manifestar su solidaridad tanto con la familia de Meriam como con todas las personas que sufren persecuciones a causa de su fe, o dificultades por la limitación de la libertad religiosa.

Nacida de padre musulmán y de madre cristiana, Meriam se casó con un cristiano, Daniel Wadi, que está en una silla de ruedas a causa de una enfermedad. El matrimonio tuvo un hijo, Martin. Pero un miembro de la familia de Meriam la denunció con las acusaciones de apostasía (por haber abandonado la religión musulmana de su padre, cosa considerada un crimen) y adulterio (ya que la ley de su país no reconoce el matrimonio cristiano por la iglesia; y las mujeres no pueden casarse con un no musulmán –en cambio, los hombres sí pueden casarse con una mujer no musulmana-).

El pasado mes de mayo, Meriam es condenada a una pena de 100 latigazos y muerte por ahorcamiento. Se le conceden pocos días para que reniegue del cristianismo. Pero ella, encarcelada con su hijo de un año y medio y embarazada de ocho meses, afirma que siempre ha sido cristiana y que no renuncia a su religión.

Los abogados de una organización para los derechos humanos de Khartoum recurren la sentencia, y la prensa internacional se hace eco del drama de la joven. Mientras, Meriam se ve obligada a dar a luz a su hija encadenada al suelo de la prisión, porque se le niega el acceso a un hospital. Meriam teme que, debido a las condiciones del parto, la pequeña pueda haber sufrido daños físicos.

Ante la presión de gobiernos y ciudadanos de todo el mundo, y de las organizaciones por los derechos humanos, el 23 de junio los tribunales anulan la sentencia. Meriam y su familia tratan de salir del país, pero son detenidos en el aeropuerto. Después de tres días, es liberada y se refugia con su familia en la embajada de los Estados Unidos, desde donde finalmente ha podido viajar hasta Italia, como primera etapa hacia los Estados Unidos.