Análisis

El Papa, como una estrella de rock

La revista estadounidense Rolling Stone dedica la portada del mes de febrero al papa Francisco. La publicación, que fue fundada en 1967 por el editor Jann Wenner y el crítico musical Ralph Gleason, tenía su sede en San Francisco y se identificaba con la cultura hippy.

Con el tiempo, se convirtió en un magazine de culto, donde han escrito Iggy Pop, Tom Wolfe o Bono. La primera página la han ocupado las grandes estrellas del rock, como Elvis Presley, John Lennon, Michael Jackson, Madonna o Lady Gaga. Y en el número que sale hoy a la venta, Jorge Mario Bergoglio, de profesión, papa.

No hace ni tres meses que en la cubierta de Rolling Stone aparecía Miley Cyrus, la niña mala que Disney dio a conocer como Hanna Montana. Aparecía desnuda, mostrando su último tatuaje y diciendo cosas como que le gustaba Breaking bad porque le había enseñado a cocinar metanfetaminas.

La imagen del Sumo Pontífice, con su solideo y su sotana blanca, bautizado como el Papa de la gente, en esa misma portada es toda una novedad. Nunca un pontífice había escalado hasta ella. Seguramente tampoco el sucesor de san Pedro había hecho antes homilías y proclamas tan explícitas, con un discurso en el que intenta hacer un ejercicio constante de misericordia para entender las razones ajenas, por más que se alejen de su credo. Un papa que va en un Ford Focus usado, que no vive en los aposentos vaticanos, que elimina barreras para acercarse a los feligreses y que es capaz, como ha hecho esta semana, de criticar los abusos de la banca, causa una tremenda curiosidad.

Esta vez han sido los rockeros quienes lo han llevado a su primera plana. También para ellos es motivo de esperanza. A Jorge Mario Bergoglio no le habrá parecido mal, pues acaba de declarar en la revista de los jesuitas: “El pensamiento de la Iglesia debe recuperar genialidad y entender cada vez mejor la manera como el hombre se comporta en nuestros días”. Así de claro.