Análisis

El maestro José Gramunt

El fundador de Agencia de Noticias Fides (ANF), José Gramunt de Moragas, cumple 91 años. Su aniversario coincide con los cincuenta años de la primera agencia de noticias de Bolivia.

Gramunt nació en Tarragona, España, y reside en Bolivia desde 1952. En sesenta años de trabajo periodístico, Gramunt ha formado a decenas de profesionales. Quienes trabajaron con él en radio o en la agencia se sienten orgullosos de  haber asistido a esa escuela. Era estricto y exigente en el trabajo. Pero si algún reportaje o nota periodística generaba reclamos de autoridades, Gramunt respaldaba plenamente al periodista y le impulsaba a seguir con la búsqueda de la verdad.

Su columna “Es o no es verdad”,  difundida en diversos medios de comunicación del país, aportó al análisis y la crítica constructiva de innumerables  hechos  de importancia para el país y el mundo.  

Gramunt, quien tuvo que lidiar con varios regímenes dictatoriales, afirma que  el periodista “tiene que nadar y adaptarse a las circunstancias” sin renunciar a sus principios.  “Informar, pero no tanto como para que te puedan matar como a Luis Espinal”, dice.

 Como catedrático universitario, dictó la materia de Ética y Deontología en la Universidad Católica de La Paz.  En el aula, su figura alta, erguida, y su potente voz captaban la atención de los asistentes. En su clase, no sólo compartía sus conocimientos con generosidad, sino que también impulsaba a la reflexión y a la aplicación permanente de los principios éticos en el periodismo.

Hoy la enfermedad lo ha postrado a una silla de ruedas y obligado a cambiar La Paz por Cochabamba. Su agudeza mental y fino sentido del humor están intactos. En el día se divierte con su “cacharrito”, como llama a su computadora, y se confiesa vicioso de la información.

De su carrera periodística, destaca la cobertura de la llegada del papa Juan Pablo II en 1988, a  quien acompañó por cuatro capitales de departamento. También quedó impactado por el recorrido a la ruta del Che.

Gramunt cuenta en su haber innumerables premios nacionales e internacionales.  

Lo que más extraña de su natal Tarragona es el mar.  A tres años de la última vez que estuvo allí, cierra los ojos, llena sus pulmones de aire y evoca aquel aire. Cuando en junio recibió la distinción del Banco Mercantil Santa Cruz  recordó a los pescadores que al salir al mar se encomendaban a Dios y se emocionó hasta las lágrimas.