El Chorrito, un pueblito arrasado por el turbión del 18 de marzo de 1983 y cuyos restos se hallan anclados a 60 kilómetros de la capital cruceña sobre la ruta a los valles, revivió sus tradiciones y costumbres el pasado fin de semana.
Siguiendo una antigua devoción, a los pies de una capilla levantada en la pared de un cerro, donde se encuentra la imagen de la virgen de Copacabana, los exvivientes del lugar se reunieron para recordar la memoria de las personas fallecidas durante el turbión, así como también para agradecer las bondades milagrosas de la ‘Mamita’, conocida también en la zona como la ‘Patrona de los Transportistas’.
Don Bernardo Osinaga, que antiguamente tenía familiares en el desaparecido poblado, junto a otros síndicos de la Virgen, llegaron hasta el lugar con sus ofrendas, que consistían en mariachi, orquesta de música y hasta una variedad de comidas típicas. En el pequeño santuario de la Virgen, que es conocido por su caída de agua natural en forma de chorros y de donde viene el diminutivo del nombre El Chorrito, el sacerdote de la parroquia San Luis Gonzaga, Thomas Hermes, ofició la celebración eucarística y recordó lo que fue el pueblo. De esta historia, doña Ángela Contreras (81), sobreviviente de la tragedia, dijo que El Chorrito antes era un pueblito que contaba tres hoteles, unas 15 viviendas y alrededor de 200 habitantes.
Después de la misa, los devotos se trasladaron al viejo kiosko que era de doña Teófila Saldías (+), donde todos comieron, bebieron y bailaron gratis como en tiempos pasados. Era curioso ver, como los familiares de los antiguos moradores llegaban con diferentes variedades de manjares en sus vehículos, la gente hacía largas filas para recibir un plato de comida; no menos llamativo eran los turriles llenos de soda y cerveza donde cualquier persona que haya estado en el acto religioso podía sacarse una botella para refrescarse.
Según datos históricos del libro escrito “El Chorrito, tras las huellas del turbión”, El Chorrito, fue un pueblo muy joven, vivió 30 años aproximadamente. Surgió posterior a la Reforma Agraria de 1952, tuvo su máximo esplendor en 1969 con su fiesta patronal en honor a la Virgen de Copacabana y su caída fue durante el turbión de 1983.


