Internacional

El Cardenal Poli llama a los catequistas a ser “contemplativos y misioneros”

El arzobispo de Buenos Aires y presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis, cardenal Mario Aurelio Poli, saludó a los catequistas en su día y recordó la importancia de asumir la tarea sin dejar de lado la contemplación y el compromiso misionero. 

El purpurado compartió una reflexión tomando un extracto del mensaje que el Santo Padre dirigió a los catequistas en un encuentro celebrado en septiembre de 2013 en Roma. En esa ocasión, Francisco afirmó que el corazón del catequista “vive siempre un movimiento de sístole y diástole en la unión con Jesús y encuentro con el otro”. 

“Apelando a la imagen del ritmo cardíaco -refirió el cardenal-, Francisco ilustra los dos momentos que no pueden faltar en la vida de los servidores del kerigma: el contemplativo, porque se trata de un misterio al que hay acceder por la vía de la intimidad divina, la oración personal, y por otro lado, el compromiso misionero, que late en cada catequista, invitándonos siempre a dar generosamente lo que gratuitamente hemos recibido”. 

El cardenal Poli llamó a los catequistas a ser “contemplativos y misioneros” y reconocer que su vocación es la de “pedagogos” que llevan a los catecúmenos al encuentro con el Resucitado. También les expresó que su servicio, tan importante en el proceso de la trasmisión de la fe, “está inmerso en un movimiento más amplio, que caracteriza a toda la evangelización, y que en este tiempo el Papa le puso el nombre de una Iglesia en salida”. 

“Sabemos que esa expresión tiene una dirección específica: las periferias geográficas, existenciales, sociales, culturales, etc. Al Papa le interesa que salgamos al encuentro de los hermanos que no conocen a Jesús y que también necesitan de la persuasiva pedagogía de la catequesis, siendo Él mismo el que los atrae”, observó. 

“Sabemos -agregó- que a los catequistas les motivan los desafíos, porque cada grupo de niños y niñas, de jóvenes y adultos, traen sus experiencias de la fe, y a pesar de que vienen de ambientes donde no le dejan lugar al espíritu, buscan con sinceridad de corazón y se abren al camino de la fe y la piedad, tan solo porque el catequista le da confianza y lo alienta a buscar a Jesús, que siempre se deja encontrar. Por eso nos sorprende cuando al trasmitirles la más humilde de las verdades de la Iglesia, ellos abren sus corazones y se adhieren sinceramente por el testimonio y la palabra del catequista que los acompaña en el crecimiento de las cosas de Dios”. 

El arzobispo porteño extendió su bendición a los catequistas y les pidió, finalmente, que se “abran con docilidad al viento del Espíritu que nos lleva a una Iglesia en salida”. Por la mañana del jueves 21, el cardenal celebró la misa de la memoria litúrgica de san Pío X en su capilla privada y rezó por todos los catequistas.